Televisión

¿Quién está detrás del misterioso mundo de Cuarto Milenio?

Las criaturas increíbles del programa de Iker Jiménez llevan la firma de un vallisoletano de adopción, Juan Villa, cuyas creaciones son demandas por grandes producciones cinematográficas; ¿la última? La película recién estrenada de Christian Bale, «La Promesa»

Juan Villa, junto a una de sus creaciones para Cuarto Milenio
Juan Villa, junto a una de sus creaciones para Cuarto Milenio - F. HERAS

Nada más escuchar Iker Jiménez nos viene a la mente su programa Cuarto Milenio y todos los misterios y lo desconocido y raro que, a través de réplicas y figuras, muestra en su espacio televisivo. Y detrás de estas piezas está el escultor asturiano de nacimiento, pero vallisoletano de adopción, Juan Villa, que a través de su empresa Prometeo Escultura, en la capital castellano y leonesa, realiza piezas tan inverosímiles como muñecos diabólicos, animales desconocidos o visitantes extraños.

¿Cómo empezó su relación con Iker Jiménez y Cuarto Milenio?

Pues de estas casualidades que no son tanto en la vida. Yo veía las primeras temporadas del programa, como fan, porque me encantaban y desde pequeñito me han gustado estos temas, pero no tenía ningún contacto con ellos. Y un día, por circunstancias de la vida, yo creo que ellos empezaban a dejar de tener proveedores para este tipo de maquetas y aparecimos nosotros en el camino, además de la mano de la Sociedad Española de Criminología, que resulta que la sede está aquí, en Valladolid, y con ellos ya llevábamos tiempo haciendo exposiciones y, en una de esas, vinieron periodistas de televisión, la grabaron y empezaron a preguntar y tirar del hilo.

«No me gustaría quedarme sin hacer un Monstruo del Lago Ness»

¿Entonces, sí que comparte esa pasión por lo desconocido con Iker Jiménez?

Cierto. Y es curioso, porque no tendría porqué, podríamos hacer las figuras desde un punto de vista aséptico, como quien hace un trabajo más. Pero es difícil. Al igual que un imaginero de tallas religiosas, sin ese sentimiento y esa pasión, se le haría complicado, en nuestro caso se ha conjuntado y soy un fan total de los temas que hacemos. De hecho, para mí son regalos. El estar haciendo de repente un caso de Roswell, o de terror... Cualquier tema que hemos hecho en Cuarto Milenio puedo decir que ha sido magnífico y que hubiese pagado por hacer cualquier pieza.

Y tras establecer su relación, ¿cuál fue el primer trabajo que realizó para el programa?

El primer trabajo que hicimos fue un envejecimiento facial, que fuimos también de Antonio Aceida y de Aitor Curiel, de la Sociedad Española de Criminología, e hicimos eso, cómo se envejece un rostro a lo largo del tiempo, y cómo podría ayudar eso a la policía con un retrato robot, pero en tres dimensiones.

Detalles de algunas creaciones
Detalles de algunas creaciones

¿Cuál es la pieza que más ilusión le ha hecho realizar?

Hay muy pocas que hayan pasado sin pena ni gloria, es decir, que todas tienen una historia suficientemente potente detrás que ha justificado el hecho de hablar de ellas en el programa. Recuerdo la losa del casar de Cáceres que hicimos, que tras exhibir la réplica en el programa el museo donde se exhibe la original ganó visitas. E incluso nos ocurrió a raíz de hablar de las Damas Íberas o la Dama de Elche, que mucha gente que no conocía el Museo Arqueológico Nacional, fue a visitarlo. Pero indudablemente, de las maquetas que me han quedado marcadas a fuego, porque tuvimos que hacerla en tan solo dos días y medio, fue el Titanic.

¿Manejan siempre plazos cortos para hacer las obras o normalmente tenéis margen de maniobra?

La verdad es que es una locura (risas), pero bendita locura, porque este frenesí que tenemos es tremendamente creativo. La pauta es que hay una semana para hacerlo, pero la realidad es que no existe esa semana. Yo por supuesto estoy de guardia sábados y domingo y trabajo lo que haga falta, pero la gente que tengo contratada en el taller, que ahora mismo son seis, aunque va fluctuando dependiendo del flujo de trabajo, intento que sea un trabajo para ellos de lunes a viernes.

¿Y cuál es el proceso?

Primero está la parte de documentación. Antes de ponerte manos a la obra tienes que saber que vas a hacer y qué es lo importante en esa pieza, ya que algunas son conocidas pero otras no. Luego tenemos que ver cómo lo vamos a traducir en algo que televisivamente enganche al espectador. Seguidamente, bajo al taller, distribuimos el trabajo, elegimos el material, dependiendo de lo que se quiera hacer, y tras hacerlo hay que trasladarlo, llevarlo a plató y hacer pequeños retoques.

¿Han tenido algún trabajo que tuviesen nula o escasa información?

Claro, eso es el segundo reto. Hay en piezas que quizá solo tenemos la descripción de un testigo y solo te puedes agarrar a eso, nada de fotos ni dibujos. Entonces, además de eso poco, entra mucho en juego la figura de Iker.

«Hubiese pagado por hacer cualquiera de las esculturas que he hecho»

Y de todas las piezas que ha realizado, ¿cuál fue la más complicada?

Todas tienen su complejidad, fundamentalmente, de nuevo, por el tema del tiempo. Pero si hay que poner un hito, creo que ha sido el dragón de cinco metros hecho en látex. Qué además fue protagonista de un «viral», que fue tremendo. No se conoce mucho, pero lo hicimos aquí al lado, en el río Pisuerga. Quisimos hacer unas fotos chulas en la naturaleza y nos fuimos a la playa que hay en Cubillas de Santa Marta (Valladolid), y entre la maleza lo ocultamos para hacer las fotos y vídeos y, por la magia de internet, todo se fue de las manos. El vídeo ahora está en todos los idiomas.

¿Trabajan para el mundo del cine u otros campos?

Sí, habitualmente nuestra trayectoria era más museística, que por ejemplo aquí cerca tenemos en Museo del Vino de Peñafiel. Y ahora se ha estrenado una película titulada «La Promesa», con Christian Bale, y participamos en el rodaje y en la producción con una escena con animales y fuego real.

¿Qué escultura no has hecho y te gustaría realizar en un futuro?

Sinceramente, no me gustaría quedarme sin hacer un Monstruo del Lago Ness. Pero también tengo siempre en mente los grandes clásicos y me encantaría participar en una película de ciencia ficción.

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