El alcalde de Valladolid, Óscar Puente
El alcalde de Valladolid, Óscar Puente - F. HERAS
POLÍTICA

Óscar Puente se agita a un año de las elecciones

En el PSOE reconocen su preocupación por las continuas polémicas declaraciones del alcalde de Valladolid

VALLADOLIDActualizado:

Algo se mueve en el interior del Ayuntamiento de Valladolid que no deja parar quieto a su alcalde, el socialista Óscar Puente. A poco más de un año vista para las próximas elecciones municipales -en mayo de 2019- el regidor está inquieto, agitado. Prueba de ello, los últimos y diversos movimientos y declaraciones de un político que nunca se ha caracterizado por morderse la lengua, pero que para algunos -sobre todo un PP con el que las relaciones son prácticamente nulas- «ha traspasado todas las líneas rojas del sentido común y la política» al asegurar que sentía «miedo» al ver a los ediles de la bancada de la gaviota «en la antesala de la agresión física».

Por ahora, la guinda a un pastel que en en lugar de ser una tarta con bengalas de fiesta más parece estar rellena con explosivos. Es a lo que se asemeja el Ayuntamiento de Valladolid, una especie de olla a presión que ya comenzó una legislatura caliente y que ha ido subiendo de grados de forma exponencial a lo largo de estos tres intensos años. Unas cuestionadas declaraciones, incluso entre los propios, que llegaron un día después de que Puente expulsara del pleno al portavoz del Grupo Popular, Antonio Martínez Bermejo, con quien las relaciones -o más bien ausencia de ellas- cada vez están más enquistadas.

J. M. NIETO
- J. M. NIETO

Un añadido en la misma semana en la que Puente remató el triple al empezar cargando contra el Procurador del Común. Una resolución contra el Ayuntamiento que sentó como un tiro al alcalde motivó el primer asalto. Se subió al cuadrilátero con los guantes de boxeo puestos para una nueva pelea contra el asimilado a nivel regional con el Defensor del Pueblo. Y todo porque no comparte el requerimiento sobre el concejal de Hacienda, Antonio Gato, por no haberse abstenido en la contratación de su cuñada. Pero, a la vez, aprovechó para cargar de nuevo contra el Procurador del Común. Si bien intentó matizar que sus críticas no iban dirigidas contra su máximo responsable, Javier Amoedo, no perdió la ocasión para cuestionar su labor por su edad. Es «una persona de 81 años que no está en el día a día de la institución», espetó a la vez que disparó contra los funcionarios y personal que, según su opinión, no son imparciales y trabajan al servicio del PP.

«Verso suelto»

Una sucesión de declaraciones que han llegado a poner contra las cuerdas a su propio partido. Si bien el secretario regional del PSOE, Luis Tudanca, se ha afanado en defender a Puente, no todas las voces en la formación de la rosa comparten el criterio, por mucho que asuman que el alcalde es un «verso suelto», que «está por encima del bien y del mal» y sea ésa su forma de hablar y actuar «es parte de su personalidad». «No podemos ir a cantada diaria», aseguraron a ABC fuentes socialistas. Desde el seno del partido otros también lamentan que en lugar de ganar espacio con contenido político, lo pierdan teniendo que saltar al ruedo para echar un capote a Puente.

Aunque de cara a la galería cierran filas, pues resulta difícil desautorizar a quien es también portavoz de la Ejecutiva Federal y uno de los dos únicos alcaldes socialistas de capital de provincia en Castilla y León, el asunto ha llegado a Ferraz. Y no sólo por la carta remitida por el PP que desveló ABC y en que se exige a Sánchez que desautorice a Puente. También voces dentro del PSCL han elevado su queja al líder del partido, que de momento -sin conocer el fondo del asunto- se limitó a destacar «la extraordinaria labor» del alcalde. Las críticas al Procurador del Común han sido el detonante de trasladar ese malestar.

Lo cierto es que hay «preocupación» en el PSOE por las consecuencias que estas polémicas puedan tener en las urnas con un año por delante hasta las elecciones. Aunque sus pronósticos apuntan a un resultado favorable para sus intereses, inquieta que las palabras del alcalde y de nuevo aspirante a la reelección tiren por la borda el trabajo durante el mandato. Una legislatura en la que los socialistas han recuperado el bastón de mando, pero en minoría. El apoyo de los cuatro concejales de Valladolid Toma la Palabra (IU) y los tres de Sí se Puede (Podemos) auparon a Puente al sillón de mando con sólo ocho escaños y el peor resultado de la historia municipal para los socialistas a orillas del Pisuerga.

Los comicios de 2015 marcaron un punto de inflexión, y no sólo porque el tradicional dominio de los dos partidos mayoritarios perdió fuelle con la irrupción de más fuerzas en el salón de plenos. La alianza de los tres partidos de izquierdas desalojó del sillón de la Alcaldía ocupado durante más de dos décadas por un PP que no se ha acostumbrado a estar en la bancada de la oposición. Y ahí comenzó a prender la mecha de la tensión, que en las últimas semanas se ha acelerado.

También contra la izquierda

Al cambio en su equipo más directo en la Alcaldía con la cita electoral tan cerca se sumó también el de estrategia al ver posible un entendimiento de sus hasta ahora apoyos para concurrir juntos a las próximas municipales. Si hasta entonces se veía como fuerza mayoritaria, pero sin mayoría, desde entonces ha intentado variar su mensaje transmitiendo su confianza en la hegemonía. Eso sí, a la vez que recomendaba a su socio de Gobierno, a Valladolid Toma la Palabra (IU), «no arrimarse» al árbol de Podemos». Palabras que también levantaron ampollas en la izquierda.