Un profesor imparte clase en la Universidad de Salamanca
Un profesor imparte clase en la Universidad de Salamanca - D. ARRANZ
Educación

Los profesores de universidad con plaza tienen 55 años de media

Medicina es una de las titulaciones más afectadas por este problema

ValladolidActualizado:

Ya han lanzado varias señales de alerta. El tiempo pasa y no corre savia nueva en la universidad para rejuvenecer el profesorado. Por eso, una de las principales preocupaciones de todas las instituciones docentes públicas de Castilla y León es el envejecimiento de sus plantillas, sobre todo en el caso de los docentes funcionarios (fundamentalmente, profesores titulares y catedráticos), que son aquellos que investigan y que llevan el principal peso y programación de las asignaturas de las diferentes titulaciones. Esto se suma a la caída que ha sufrido este tipo de personal en los últimos años. Los funcionarios suponen ahora menos de la mitad, en concreto el 47,6 por ciento, de los docentes que pisan las aulas universitarias.

La edad media de esos profesores en la región alcanza ya los 55 años, pero lo que es más preocupante es que casi el 30 por ciento de ellos supera los 60 y les quedarían como máximo diez años para llegar a su jubilación -en su caso el límite permitido para seguir ejerciendo es de 70 años-. ¿Pasan todas las titulaciones por la misma situación? En todas crece progresivamente la media de edad, pero son las enseñanzas más tradicionales como Medicina o Derecho las que atraviesan una situación más delicada.

Un problema nacional

Pocas autonomías escapan a este escenario. Y es que se trata de un problema nacional que se ha agudizado con las exigencias de la tasa de reposición por parte del Gobierno central, aseguran en las universidades. Entre 2011 y 2014 sólo podían cubrirse el 10 por ciento de las jubilaciones, después pasó al 50 por ciento y ya en 2017 llegó al cien por cien. Es decir, pueden cubrirse todas las jubilaciones, pero ni una plaza más.

Castilla y León se sitúa en el medio de la tabla, por debajo del promedio estatal, de 57 años, y de Canarias, Cantabria y País Vasco, que cuentan con los funcionarios docentes universitarios más envejecidos con 56 de media, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Educación relativos al pasado curso 2016-2017. En el caso de la Comunidad, hace diez años la edad media estaba en 49.

Si se coloca la lupa sobre el profesorado funcionario joven -menor de 35 años-, en casi todas las autonomías brilla por su ausencia. De hecho en Castilla y León no hay ninguno, mientras que la mayoría de los docentes estables están en la franja de entre 50 y 59. La peor parada es la Universidad de Salamanca, donde sus profesores funcionarios llegan a los 56, mientras que en Valladolid y León están en los 55 y en Burgos, en 54.

En el caso de los profesores titulares, éstos son de los más mayores de España, con 54 años de promedio, mientras que los catedráticos castellano y leoneses están también entre los más veteranos con 60. Desde las instituciones docentes aseguran que la responsable de esta situación es la tasa de reposición.

Soluciones

Así que los propios rectores, además del consejero de Educación, Fernando Rey, han pedido en numerosas ocasiones que se elimine la tasa de reposición que «encorseta» a las universidades para disponer de personal en función de las necesidades que consideren.

¿Y qué han hecho en la universidad en la última época para paliar esta situación? Pues tirar de otras figuras como son los profesores asociados -profesionales de una rama concreta a jornada parcial-, ayudantes o, últimamente, la de contratado doctor, que sí es indefinida, aunque no pertenece a la categoría de funcionario, mientras que las otras dos son temporales.

Por eso, si se pone el foco en el total de los docentes de las facultades -el PDI- la cifra media de edad es más baja. En las universidades públicas es de 50 años, exactamente igual que a nivel nacional, mientras que, en el caso de las privadas, los docentes son de media seis años más jóvenes. Aquí sí aparece plantilla joven: el 6,2 por ciento, en el caso de las públicas, y casi el 17 por ciento, en el de las privadas. Incluso, hay personal menor de 30 años, pero la mayoría se encuentra de nuevo en la franja de los 50 a los 59 -en total 2.341- en el caso de las instituciones sufragadas con fondos públicos.

Los mayores de 60 años representan en este apartado el 18,2 por ciento en el caso de las universidades públicas y cae al 7, en el caso de las instituciones privadas. De nuevo es la Universidad de Salamanca la más afectada por el envejecimiento de la plantilla también en este tipo de personal: el 21,6 por ciento del total de su profesorado tiene más de 60 años.

Ciencias de la salud

Una mención especial merece la titulación de Medicina, que, tanto a nivel regional como nacional, se enfrenta a un panorama complicado. No sólo por todo lo que han supuesto las limitaciones de la tasa de reposición, sino también por la dificultad para acreditarse como docentes -un paso previo para realizar la oposición que les permita ser funcionarios-.

En el caso de Valladolid, la edad media de la plantilla permanente, formada sólo por 80 docentes, es de 62,5 años en el caso de los denominados clínicos (imparten asignaturas a partir de 2º curso de Medicina), y de 60 en los que se encargan de los dos primeros ciclos de la titulación. En el caso de los docentes temporales, la edad media es de entre 50 y 55 años.

Pero la preocupación es ya bastante grande. Hay asignaturas sin ningún profesor funcionario que las coordine y para los dos próximos cursos se espera la jubilación de once de sus docentes funcionarios. Así, su esperanza es que los contratados doctores, con puesto indefinido, puedan llevar ya el peso de las asignaturas de la titulación, al ser la categoría más estable por detrás de los funcionarios.