La investigadora de la Universidad de Valladolid Ana María Velasco
La investigadora de la Universidad de Valladolid Ana María Velasco - F. HERAS
Educación

Prensa y moda, la otra liberación de la mujer

La investigadora de la UVA Ana María Velasco analiza en una publicación cómo la mujer del siglo XIX encontró en la prensa y el vestuario una forma de reivindicación y expresión

ValladolidActualizado:

Aunque hasta entonces la forma de vestir había sido una rémora para la mujer (el corsé, la falda, las nociones de pudor y la belleza impedían su relación con el mundo, su movimiento, etc.), desde finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, ésta encontró a través de la moda y de las revistas del sector un espacio de libertad que, además, contribuyó a su incorporación al mundo laboral, la educación y el ocio. Es una de las principales conclusiones extraídas por la investigadora de la Universidad de Valladolid Ana María Velasco en su trabajo de fin de máster, que ha visto la luz meses después en el libro «Moda y prensa femenina en la España del siglo XIX», prologado por el catedrático de Historia Contemporánea de la institución académica vallisoletana Celso Almuña.

El vacío de publicaciones respecto a este tema supuso para esta periodista e historiadora del arte un reclamo, pero a la vez un quebradero de cabeza a la hora de obtener las fuentes de información: «Lo que hice fue consultar directamente en las publicaciones de la época en la Biblioteca Nacional». La obra está dividida en dos partes. La primera es un estudio histórico sobre la moda en España en el siglo XIX y el significado de ésta en la modernidad, y en la segunda, la investigadora analiza las publicaciones relacionadas con el sector desde el Reinado de Fernando VII hasta el Sexenio Democrático y la Restauración.

ABC

Según detalla Ana María Velasco, este tipo de publicaciones jugó un papel de primer orden no sólo en la difusión de la moda durante el siglo XIX, sino en el nuevo rol que en aquella época quería jugar la mujer, que veía en la moda una forma de expresar que no estaba de acuerdo con la posición que ocupaba.

Una prueba de ello son los «bloomers» (en la ilustración inferior), los pantalones bombacho diseñados por la norteamericana Amelia Bloomer en un intento de reformar el vestuario femenino cambiando la falda por esta prenda masculina: «Esta propuesta encontró tal oposición que hasta hoy, en inglés, se sigue diciendo ‘meter la pata’ como ‘make a bloomer’», sostiene en su obra la autora, para quien la mujer no sólo encontró libertad a través de la moda, sino que además halló «una forma de gastar dinero a parte de lo que era el hogar y un espacio de ocio propio en los grandes almacenes». Por eso, incide la autora, «le sirvió como una forma de expresión y también de reivindicación».

Revistas «femeninas»

También porque encontró en el sector una vía para introducirse en el mundo de la prensa: «En 1840 las mujeres escribían ya en distintos periódicos españoles y con cierta repercusión». Uno de los precedentes de lo que hoy en España sería la revista «Vogue» fue la publicación «Moda elegante e ilustrada», que nació en 1642 como «La Moda», fundada por el ginecólogo Francisco Flores Arena en Cádiz, «por entonces una ciudad muy rica y cosmopolita, ya que albergaba las principales sedes del comercio con América». En la ciudad andaluza nació también la considerada como la primera publicación femenina de España, «La pensadora gaditana», en 1763, cuya cabecera se trasladó cinco años más tarde a Madrid, «convirtiéndose en la revista más famosa de la época para mujeres».

Cuenta Ana María Velasco que este tipo de publicaciones eran un fiel reflejo de las revistas francesas -incluidos sus figurines- y poco o nada tenían que ver con el concepto actual de este tipo de revistas: «El 50 por ciento de sus contenidos eran literarios. Había una parte importante de relatos por entregas, cuentos cortos, ensayos históricos... que en la prensa de hoy sería imposible». Otro de los aspectos «paradógicos» que llamó la atención a la investigadora, reflejados en este tipo de prensa, fue el hecho de que mientras en Europa se ponía de auge «lo español -la mantillas, las basquiñas...-, en España «pese a haber ganado la guerra a los franceses se comienza a perder identidad». La publicación es el resultado de año y medio de investigación de la periodista, ahora centrada en un nuevo estudio social, «Mujer, moda y cambio social en el paso de la Dictadura a la Democracia».