López-Teijón en la gala de recogida de premios el pasado jueves
López-Teijón en la gala de recogida de premios el pasado jueves - INSTITUT MARQUÉS

Premios «Anti-Nobel»«La ciencia tiene que ser un espectáculo. O lo sabes transmitir así o no llegas a los demás»

Una leonesa afincada en Barcelona gana el galardón Ig Nobel a investigaciones «inusuales» por el «Babypod», un dispositivo vaginal que le pone música al feto.

ValladolidActualizado:

«Como a héroes», dice que les recibieron en la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) los científicos españoles ganadores del Premio Ig Nobel, los conocidos como «Anti-Nobel», en los que se reconoce cada año investigaciones «que hacen reír y luego pensar», que son «inusuales» y que exaltan la «creatividad». El galardón lo han recibido por el «Babypod», un dispositivo vaginal que se conecta al teléfono móvil y permite llevar la música hasta la vagina.

El premio lo reciben con orgullo –«nunca nadie lo ha rechazado. El de Suecia sí»– y sorprendidos aún por la repercusión que está teniendo. «En periódicos de todo el mundo ha salido nuestra foto y la investigación en España», destaca la doctora Marisa López-Teijón, nacida en Villafranca del Bierzo (León) y residente en Barcelona, que es quien capitanea la investigación y en concreto ha sido la reconocida con el galardón Ig Nobel que se ha concede al área de obstetricia po primera vez.

Cuando le informaron de que había ganado llamó a «colegas» que habían sido reconocidos anteriormente para ver a qué se enfrentaba y «todos me dieron la enhorabuena» y advirtieron de las puertas que se abrían por la proyección pública que tiene. «Les había cambiado la vida». Su iniciativa se ha impuesto junto a otros diez proyectos de entre las 100.000 particulares candidaturas propuestas por alumnos de la prestigiosa universidad americana y elegidas por un jurado de ilustres profesores. Mientras algunos consideran que el premio puede menospreciar a los reconocidos por estos galardones, López-Teijón señala que se valora que las investigaciones «tengan que ser relevantes, con publicación en revistas de alto impacto y trayectoria profesional importante detrás». «La chulería, la diferencia es que en Suecia hay politiqueo y le dan el Nobel de la Paz a Obama, uno que pone bombas, y aquí valoran la ciencia bien hecha y que seamos capaces de trasmitir a la población las investigaciones de una forma divertida».

Por ello ha recibido con humor el premio, asumiendo que si se vende de una «forma amena, divertida y curiosa» su investigación llega al público. «La ciencia es apasionante y tiene que ser un espectáculo. O lo sabes transmitir así o no llegas a los demás».

La idea surge en sus investigaciones de reproducción asistida. Así lo contó en la entrega del premio de este pasado jueves en la Universidad de Harvard. «Ponemos música desde el inicio de la vida a todo lo que encontramos. Como somos ginecólogos le hemos puesto a los espermatozoides, a los óvulos, a los embriones y a las vaginas. Cuando vimos que con los altavoces a una intensidad altísima en las barrigas de las embarazadas los fetos no reaccionan dijimos: ‘hay que meter un altavoz en la vagina’», explicó en su intervención. «Obviamente lo único que conseguí es que todo el mundo se riera», dice.

Humor aparte, López -Teijón pone en valor los resultados obtenidos en su carrera, que ahora desarrolla en el Institut Marqués de Barcelona, con la aplicación música a las distintas fases de la reproducción. Empezaron con embriones. Allí, «no importa la melodía, son sólo «vibraciones musicales» que hacen que se muevan los medios de cultivo para tratar de asemejarse al interior de una mujer. «Hemos conseguimos que se fecunden un 5% mas de los óvulos», explica.

Tras eso siguieron indagando en el poder de la música y descubrieron que a los fetos no les lega el sonido. «Nunca oyeron la voz de su madre. Ante la música llevada al interior, «abren la boca, sacan la lengua, hacen movimientos de vocalización y hemos descubierto que oyen desde que miden 11 centímetros, desde la semana 16 y se creía que era desde la 26».

Introduciendo un altavoz en la vagina de miles de pacientes «hemos conseguido comunicarnos con el feto. Para hacerlo tuvimos que crear Babypod, un dispositivo vaginal aprobado por la FDA que se conecta al teléfono móvil», explican desde el Institut Marqués. Y con ello arranca una temprana estipulación neurológica y comunicativa, sin que se puedan dar a conocer aún resultados concretos.

Para activar a los fetos dejan claro que nada de la voz de la madre, porque no la oye, ni la música a todo volumen causa efecto. Y mediante su altavoz interno han comprobado que no vale cualquier música. De rock nada. A los fetos «les gustan las más ancestrales, cante jondo y Mozart, porque empezó a componer con 4 años».

La investigación, que lleva dos años en curso se está probando en vacas y se va a trasladar también a yeguas en Arabia Saudí.