Pablo Fernández, gesticulando, durante la intervención de Herrera
Pablo Fernández, gesticulando, durante la intervención de Herrera - Fotos: F. HERAS
Política

Podemos protagoniza en las Cortes de Castilla y León su intervención más «demencial» en un bronco pleno

Pablo Fernández acusa a Herrera de «desvergüenza» por incluirles a ambos en la clase media cobrando 5.952 euros al mes

ValladolidActualizado:

Como un tortazo a mano abierta le sentó al portavoz de Podemos en las Cortes de Castilla y León, Pablo Fernández, que el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, le dijese que ambos cobran más o menos lo mismo y se sitúan entre la «clase media». Lo hizo en el pleno de hace dos semanas. Medio mes en el que el también líder de la formación morada en la Comunidad ha estado rumiando el malestar por haber visto equiparados sus emolumentos con los del dirigente popular. Así que ayer, cuando tuvo de nuevo la ocasión del cara a cara con Herrera, utilizó su pregunta de control al Gobierno para entrar en los asuntos personales. Bajo el epígrafe de la «ganancia media anual por trabajador según ocupación» lo que escondía era en realidad intentar marcar distancias con el dirigente popular.

Herrera, durante su intevención, visiblemente molesto
Herrera, durante su intevención, visiblemente molesto

Tras su escueta formulación y la correspondiente respuesta de Herrera recordando que la última encuesta del INE (Instituto Nacional de Estadística) reflejan que la «diferencia o desigualdad» media entre los que más y menos ganan es la «menor», en la réplica desvió el tiro girando hacia dos semanas atrás: su verdadero punto de mira en el objetivo. «No sé cómo habrá podido vivir con este berrinche quince días», le replicó Herrera, quien afeó que use asuntos personales para intentar hacer «méritos». «Somos unos privilegiados» por esos sueldos, reconoció el jefe del Ejecutivo, quien asumió que quizá no fue adecuado incardinar a ambos en la clase media, con unos emolumentos de unos 78.000 euros al año. Eso sí, «yo soy más clase media que usted», pues el portavoz de Podemos cobra «un poquito más». Así que, pidió, nada de «lecciones de moralidad» y sí «ser más humilde», le reclamó.

Vivir en «una burbuja de oropel»

Con una intervención que fue subiendo de tono y cargada de su excesiva gesticulación, Pablo Fernández acusó a Herrera de «desvergüenza» por incluirles a ambos en la clase media con 5.952 euros al mes de nómina. «No se entera de la realidad», reprochó antes de asumir que él mismo también percibe lo mismo, aunque «con el límite» de tres salarios mínimos interprofesionales (más de 2.100 euros al mes) y el resto «lo donamos». Acusó a Herrera de vivir una «burbuja de oropel» que nada que nada tiene que ver con la realidad de lo que reciben los parados, los autónomos, los pensionistas, las brigadas forestales y otros muchos trabajadores. Como «hipócrita» llegó a calificar al presidente de la Junta, a quien se esforzó en poner al mismo nivel que otros políticos entre los que citó a Felipe González, Artur Mas o Carles Puigdemont. «Deje de humillar a cientos de miles de trabajadores», concluyó tras su nuevo «márchese» dirigido a Herrera.

Y Cataluña de fondo

Con el tercio cambiado tras el quiebro hecho por el líder de la formación morada, el presidente de la Junta no dudó en calificar la intervención de Fernández como «una de las más demenciales» tanto vividas y por venir. «Le producirá sonrojo» cuando la vea en el futuro, auguró incluso. «Lo que es humillante para los dos millones y medios de castellano y leoneses, aunque usted no quiera, es que usted les representa», le reprochó Herrera, quien se encargó de repetir no sólo que «vivo en su mismo mundo».

Y ya puestos, le sirvió en bandeja recuperar las palabras del líder nacional de Podemos, Pablo Iglesias, hace dos años abogando por salarios mínimos diferenciados en función del nivel de vida, ya que «no es lo mismo vivir en Barcelona que en Soria». Y «no» será lo mismo «si ustedes siguen apostando por la separación de Cataluña del resto de España», concluyó Herrera, afeando la posición de la formación morada ante el desafío independentista y desatando uno de los más sonoros aplausos de la bancada popular, a la que se lo había pedido y respondió con ganas y con el presidente -normalmente reacio a tanto aplauso- girando para dar las gracias.