Economía

Las pérdidas en el campo por las heladas y la sequía amenazan la marcha de la economía

El campo da por hecho que la cosecha de cereal será «mala» y la superficie de regadío se quedará a la mitad por falta de agua

Las pérdidas en el campo por las heladas y la sequía amenazan la marcha de la economía

Las «pérdidas» en el mundo agrario se dan por seguras este año de sequía que afecta tanto a los cultivos de secano como a los de regadío, y también a la ganadería, necesitada de pastos naturales ya desde el pasado verano. Pero el negativo impacto de la falta de agua y la escasez de reservas que no garantizan la campaña de riego en condiciones normales no sólo afectará al bolsillo de agricultores y ganaderos, sino que tendrá una incidencia directa en la economía de Castilla y León. Con un peso en el PIB (Producto Interior Bruto) superior en la Comunidad que en el resto de España, el sector primario ha sido en varios años de la crisis clave para contener la caída e incluso tirar al alza. Pero éste, todo a punta que no servirá de «flotador» en un árido campo para seguir navegando por la senda de la recuperación.

Si ya todas las previsiones apuntaban a un menor crecimiento este 2107 que el logrado en 2016 (3,2 por ciento), aunque siguiendo en positivo tras los negros años de la crisis, la sequía, a la que en los últimos días se han unido los «terribles» efectos de las fuertes heladas, al acabar abril, aún puede lastrar más el comportamiento de la economía, pues por el momento no ha sido tenida en cuenta en esas estimaciones. Avances como el de EspañaDuero conocido recientemente ya apuntan una contracción del 1,1 por ciento este ejercicio en la agricultura y ganadería, y eso sin ponderar los efectos de la falta de agua que arrastra el campo y que ha llevado incluso al Ministerio de Agricultura a iniciar los trámites para declarar zona de sequía la cuenca del Duero, la que domina Castilla y León.

Otros años, precisamente, la agricultura ha sido el motor. En 2016, con una cosecha de cereales que entró en el pódium de las tres mejores de la década al alcanzar los 7,6 millones de toneladas y que sirvió para olvidar los malos datos de 2015 (fue un 37% superior),el primario fue el sector con mejor comportamiento. Avanzó un 5,8 por ciento, seguido por la industria (4,3). También en 2015, pese que la producción de trigo y cebada se quedó por debajo, la agricultura y la ganadería fueron las que más progresaron, aunque en términos muy similares al resto de sectores, hasta cerrar el año con un crecimiento del PIB del 3% que supuso un importante avance en la recuperación. En 2011, en medio de la crisis, el crecimiento económico de Castilla y León (0,97%) superior a la media estatal (0,49) se debió, según los expertos, «en buena medida» al tirón del sector agrario, que evolucionó en la región un 4,2%.

Impacto en el empleo

Su peso supone el 4 por ciento del PIB, aunque a esto hay que unir la agroindustria. En total, más de 70.000 ocupados vinculados al sector al completo el pasado ejercicio, el tope en lo que va de década, que también podría verse afectado por la sequía. Está impidiendo el desarrollo del cereal y el sector da por hecho que la cosecha será «mala». Hay zonas, especialmente en la central de Tierra de Campos, donde prácticamente se da por perdida la cosecha y algunos agricultores barajan ya incluso ni siquiera esperar a verano y levantar ya lo sembrado.

También ha condicionado la siembra de regadíos, generadores de la mayor parte de la actividad de las fábricas transformadoras, cuyo potencial ha ido creciendo en los últimos años.

Si habitualmente se siembran anualmente unas 500.000 hectáreas de regadío (de cereal rondan los dos millones), este año desde las organizaciones agrarias calculan que se quedarán por debajo de la mitad por los «muchos problemas» de agua que están encontrado para garantizar el adecuado desarrollo de las plantas. Un impacto directo en los ingresos de los agricultores, que están apurando al máximo para ver si finalmente pueden utilizar la semilla o aprovechan el agua de que la dispondrán para irrigar el cereal y sacar adelante lo que ya tienen en marcha.

El impacto, consecuentemente, también en el empleo. Menos superficie sembrada, menos necesidad de mano de obra. Desde los sindicatos CC.OO. y UGT ya han alertado de que los temporeros de la Comunidad podrían ver afectado su acceso al Programa de Empleo Agrario (antiguo PER), ya que deben justificar 30 peonadas.

Sin olvidar el posible impacto en la agroindustria, que tendrá menos materia prima que envasar y transformar en sus líneas de producción. Entre la agricultura y la agroindustria, suponen el 11 por ciento del PIB regional, casi al nivel del turismo en la Comunidad de interior líder en turismo rural. Un peso superior a la media nacional y que equivale también al 11% del VAB (Valor Añadido Bruto).

Y cuando la resignación prácticamente estaba instalada en muchos profesionales del campo por su imposibilidad de hacer algo que merme los efectos de la sequía, llegaron las heladas. Otro fenómeno imposible de controlar que también deja negativos efectos. El cereal que había conseguido espigar se ha visto afectado. Aunque aseguran que es pronto para hacer un cálculo de los daños, hay cosechas que se dan por «perdidas». Especialmente ha castigado al viñedo, que empezaba a mostrar sus frutos. Tanto que en El Bierzo ya han pedido que declaren zona catastrófica tras ver cómo la fuerte bajada de los termómetros a «abrasado» entre el 70 y 80% del viñedo de la Denominación de Origen, y dañado de forma relevante los frutales. También en Ribera y Rueda esperan para calcular los daños que dan por seguros en las vides y que mermarán la cosecha de un sector con importante peso.

Caerá «a la mitad»

Desde el campo, tras marcar un récord en la renta agraria de 2016 -creció un 13,7 por ciento, hasta superar los 2.341 millones de euros- dan por seguro que este año no se alcanzarán esas cifras. La producción agrícola y la ganadera se repartieron casi al 50 por ciento su peso, con algo más de 2.600 millones para cada una, elevando a más de 5.585 millones la producción agraria, un 5,5% más que en el ejercicio anterior. Confiando en que mayo sea benévolo en lluvias y ayude a paliar las pérdidas y llene algo más los vasos de los pantanos, en el sector dan por seguro que esas cifras quedarán lejos. «Con la mitad -de 2.500 millones de euros de producción agraria- nos conformamos. Pero no vamos a llegar», avanza ya el presidente regional de Asaja, Donaciano Dujo, como todas las organizaciones agrarias, «pesimistas» con esta campaña.

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