Ignacio Miranda - Por mi vereda

Otra vez, Ortega

«Valera considera que la desviación de una comunidad autónoma 'atenta contra el principio básico de soberanía nacional'»

Ignacio Miranda
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En esta semana procelosa de sobresaltos judiciales, de detenciones sorpresivas, de parto distócico presupuestario, ha pasado por Valladolid José Valera Ortega, nieto de Ortega y Gasset y catedrático de Historia Contemporánea, para diseccionar con suma clarividencia algunas claves de la manipulación de la realidad inherente al independentismo. Invitado por la Universidad Miguel de Cervantes y la Fundación Duques de Soria, el historiador sostiene que el supuesto derecho a decidir de los catalanes sobre su futuro es una «milonga» azuzada por noticias falsas que, curiosamente, guardan un parecido notable con los golpes de estado.

Porque unas y otros tienen en común que la sentencia precede al juicio, que se emite un veredicto antes de una instrucción o un razonamiento, un fenómeno muy peligroso repetido de forma virulenta que, ahora, los próceres del nacionalismo catalán, los propagandistas del «España nos roba», vuelven a proyectar sobre la sociedad. Por desgracia, los términos empiezan a resultar familiares para una opinión pública que vive con estupor este proceso de descomposición, de reiterado cuestionamiento de la legalidad vigente, de desestabilización del marco de convivencia que, con sus fallos y disfunciones -por supuesto-, ha proporcionado a nuestro país un periodo de prosperidad que no tiene parangón en su historia reciente.

Valera también considera que la desviación de una comunidad autónoma «atenta contra el principio básico de soberanía nacional», que es consustancial al conjunto de la ciudadanía desde la Constitución de Cádiz de 1812. Es decir, el proceso sedicioso-independentista quebranta lo que el pueblo español se ha conferido como Estado. Y pide el máximo esfuerzo por difundir este mensaje. Porque así andamos otra vez. Un enésimo tropiezo en la misma piedra. Cuando su brillantísimo abuelo escribió «España invertebrada», fundó la «Revista de Occidente» y explicaba la importancia de la persona y sus circunstancias, le desazonaban las mismas inquietudes. Aquella luz del filósofo y ensayista nos orienta de nuevo. Otra vez, Ortega.

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