Educaciòn

La nueva selectividad: llegó la hora de la verdad

Alumnos y profesores apuran las horas para salvar la recién instaurada Evaluación de Acceso a la Universidad (EABU) tras meses de inquietud e incertidumbre

Samuel Ruiz, Miguel García Martín, Lucía Fernández y Belinda Clares, alumnos de 2º de Bachillerato del IES Vega de Prado de Valladolid
Samuel Ruiz, Miguel García Martín, Lucía Fernández y Belinda Clares, alumnos de 2º de Bachillerato del IES Vega de Prado de Valladolid - F. HERAS

Cuenta atrás para un estreno. Alumnos y profesores de Bachillerato, la Administración y las cuatro universidades públicas de Castilla y León apuran los días para robarle horas al reloj en las pruebas de segundo de Bachillerato que este año servirán para el acceso a la universidad, la EABU.

Tras meses y meses de debate y espera por conocer la estructura definitiva de la nueva Evaluación de Bachillerato de Acceso a la Universidad, la EBAU, apenas queda un mes para que se celebre en esta Comunidad (será los días 13, 14 y 15 de junio próximos) y los alumnos siguen con los nervios a flor de piel. La prueba, fuera la antigua Selectividad, fuera la pasada PAU, imponía al más sereno, teniendo en cuenta que el segundo de Bachillerato es el curso de pasar nervios y aprovechar al máximo el tiempo para poder sacar una buena nota y elegir la carrera universitaria soñada. Pero este año ha sido aún más complicado para los estudiantes que se enfrentarán a este reto en junio. La Lomce trajo cambios y debate y hasta el mes de marzo no empezaron a saber qué estructura tendría la prueba que sustituiría a la PAU, cuáles serían los contenidos que entrarían en el examen, cómo se puntuaría, qué asignaturas ponderarían más para subir nota de cara a cada titulación de grado… Demasiadas variables como para mantener la calma cuando te juegas mucho de cara al futuro.

«Conejillos de indias»

Finalmente, la prueba de final de Bachillerato será la que sirva para acceder a la Universidad. Los alumnos que este año cursan segundo ya saben cuáles serán las reglas de juego, pero no ocultan su disgusto por los meses vividos. Nos reunimos con cuatro de ellos, estudiantes del IES Vega del Prado de Valladolid. Lucía Fernández Sampedro, Belinda Clares Martín, Samuel Ruiz López y Miguel García Martín. Éste último afirma, mientras el resto asiente, que se sienten como «conejillos de indias». Lucía, que estudia el Bachillerato de Ciencias Sociales, comenta que «empezamos sin saber de qué asignaturas nos examinaríamos; primero nos decían que sí sería de Filosofía, luego fue que no, y este año nos examinamos obligatoriamente de una asignatura de cada Bachillerato -en la prueba general obligatoria- que no se puede elegir y eso no lo sabíamos; hace una semana que conocemos las ponderaciones de cada asignatura» para subir nota de cara a acceder a cada grado y las de letras ponderan muy poco».

A todo esto, Samuel, que cursa la rama de Ciencias, añade que «a mí me han quitado Tecnología Industrial para poder ponderar, que la llevo bastante bien preparada y la necesito para la carrera» y Lucía añade que «han quitado asignaturas que no ponderan y de las que ya nos habíamos matriculado y ahora no tienes opción de elegir y nos hemos enterado hace un par de semanas».

«Han quitado asignaturas que no ponderan y de las que ya nos habíamos matriculado y ahora no tienes opción de elegir y nos hemos enterado hace un par de semanas»

Belinda también tiene la sensación de que «se han reído un poco de nosotros», cuando, además, estamos bastante perdidos con el temario y han cambiado el modelo de examen hace unos meses, cuando nos hemos preparado con otro durante el curso» y ya les queda poco tiempo para poder reaccionar.

Belinda también se queja de lo que se ha retrasado la decisión de cómo quedaría finalmente esta prueba, mientras que alaban a sus profesores por el esfuerzo que han tenido que hacer para que los cambios de última hora no les afecten. «Nos han apoyado con el temario; en Historia se han esforzado en hacerlo muy simple», asegura Samuel, mientras Lucía interviene: «En Matemáticas han tenido que meter integrales y el profesor se ha esforzado y nos lo ha dado como ha podido».

Por todo ello, Lucía es muy crítica con este sistema: «Parece que no hay una mínima intención de que aprendamos, se ha estructurado todo para memorizar el tema y aprobarlo», a lo que Lucía añade que «acabamos el curso sabiendo un poco más que en primero de Bachillerato, pero al final es cogerlo todo para metértelo en la cabeza, vomitarlo en el examen y olvidarlo».

La prueba se celebrará los días 13, 14 y 15 de junio en Castilla y León

Mientras estos alumnos reconocen que ahora cuentan las horas cada día para que les dé tiempo a terminar un temario que es ya, de por sí, extenso, uno de sus profesores, el director del IES Vega del Prado, Francisco Tomillo, apunta que ha vivido este curso que está a punto de concluir «con mucha incertidumbre toda la comunidad educativa, pero fundamentalmente el alumnado, porque estas cuestiones deberían estar claras al inicio de curso» y que los alumnos con mejores expedientes, como los que aparecen en este reportaje, «seguramente no tengan problema, pero la cuestión es qué pasará con los que van más apurados».

Tomillo, que también es el secretario de la Asociación de Directores de Instituto de Castilla y León, Adicale, afirma que «los alumnos están muy nerviosos» y que «el profesorado ha intentado ir parcheando» según las noticias que iban teniendo, pero «ciñéndose a lo de cursos anteriores porque sabíamos que, en el fondo, se intentaría que no cambiara gran cosa» la prueba.

Un susto con el idioma

Recuerda el primer susto con el tema del idioma, ya que la Lomce dice que debían examinarse de inglés, algo complicado para los alumnos que hubieran cursado otro idioma, y observa con alivio cómo finalmente se puede elegir idioma para examinarse en la EBAU, y que tengan ya los modelos de examen «cero» que realizan las universidades para cada materia, de modo que los alumnos conozcan cómo será la prueba, algo que tampoco han tenido hasta recientemente. Ante la posibilidad de que se adelante la prueba extraordinaria de septiembre a julio, Tomillo lo ve con buenos ojos, ya que, a su juicio, «se puede hacer y los resultados van a ser los mismos».

La directora general de Universidades de la Consejería de Educación, Pilar Garcés
La directora general de Universidades de la Consejería de Educación, Pilar Garcés

Quien confirma que esa prueba de septiembre se hará en julio el curso próximo es la directora general de Universidades de la Consejería de Educación, Pilar Garcés. Afirma que «lo que nos ponía en jaque era la ausencia de la orden y el decreto» nacionales que les permitiera diseñar la prueba en la Comunidad, y comenta que «se ha tenido que trabajar mucho», pero que tras crearse la Comisión de la EBAU, que integraba a la Consejería, pero también a profesores de las universidades y de los institutos de Secundaria, «se ha resuelto muy bien y con buena voluntad».

La Consejería de Educación pide un examen único para toda España

Comenta que han intentado «simplificar» el proceso y que «yo misma he recibido en la Consejería a alumnos que han venido con preocupaciones, dudas, y hemos intentado facilitar las cosas para que estuvieran tranquilos y no fueran perjudicados» por los retrasos en la configuración de las pruebas.

Garcés resalta también que piden al Ministerio que se haga una prueba única para toda España porque, como apunta el informe de la catedrática de Estadística de la Universidad de Valladolid, Cristina Rueda, los alumnos que vienen a matricularse en grados como el de Medicina, podrían venir con notas «algo infladas», en detrimento de los alumnos de esta Comunidad, donde el nivel de exigencia en Bachillerato y en la PAU ha sido más elevado. «Tienen una nota media superior en diferentes asignaturas porque las pruebas allí son más fáciles y quizá se eleve la mano al calificar», apunta Garcés. Eso hace que se pueda dar una desigualdad de condiciones en la admisión a los distintos grados porque los de otras comunidades cuenten con una nota más elevada.

Llamada a la calma

Por su parte, las universidades llaman a la calma de los alumnos. El vicerrector de Ordenación Académica e Innovación Docente de la Universidad de Valladolid, Valentín Cardeñoso, asegura que pueden estar «totalmente» tranquilos porque «la estructura y contenidos de la prueba se van a ajustar al máximo a los de las antiguas PAEU y, con las diferencias inevitables asociadas a los cambios de materias, la prueba se ajustará a la formación recibida en Bachillerato». Además, ya se conocen los exámenes «cero». «Al menos en Castilla y León, lo esencial de las pruebas está ya definido y publicado y eso nos tranquiliza», añade, a la vez que recuerda que «si tenemos en cuenta que la información sobre las pruebas de acceso estaba a disposición de los alumnos cuando iniciaban el primer curso de Bachillerato, es evidente que el escenario de indecisión política sobre el ritmo de implantación de la Lomce primero y del establecimiento de condiciones de suspensión transitoria después no han contribuido precisamente a crear un clima de tranquilidad en este asunto», ni para los alumnos ni para «las propias universidades», según el vicerrector de Ordenación Académica.

Cardeñoso sostiene que «la propuesta de las universidades ha sido, en todo momento, mantener las mismas condiciones de años anteriores, al menos en el transitorio establecido para el año 2017».

«Resolver todo este conjunto de asuntos complejos» en poco más de tres meses no habría sido posible, según Cardeñoso, sin la experiencia de las universidades y la Dirección General de Universidades. Pero el vicerrector también anima a los alumnos: «Que estén tranquilos y centrados, que los resultados demuestran que cuando se ha trabajado en Bachillerato y se han superado las materias no tiene por qué haber sorpresas desagradables».

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