Sequía en España

«No contemplamos restricciones al consumo humano; con una reserva mínima habrá que suspender el regadío»

El presidente de la Confederación Hidrográfica del Duero, Diego Ruiz, cree que todos los ayuntamientos deberían estar adoptando ya medidas de control del agua ante la sequía

El presidente de la CHD, Diego Ruiz, contempla el nivel del agua de la esclusa 42 del Canal de Castilla
El presidente de la CHD, Diego Ruiz, contempla el nivel del agua de la esclusa 42 del Canal de Castilla - F. HERAS

Se muestra seguro y contundente en su valoración de la situación tras dar un pequeño paseo alrededor de la esclusa 42 del Canal de Castilla, donde está instalado el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) desde el que se vigila toda la cuenca del Duero. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Diego Ruiz tiene muy claro que estamos ante una sequía persistente que exige estar preparados y cambiar de mentalidad.

-Tener los embalses del Duero al 57%, ¿es una situación dramática?

-Es una situación difícil porque no nos es posible atender los usos que dependen del agua como lo hemos hecho en años recientes. En todos los sistemas de explotación de regadíos las dotaciones ha habido que reducirlas de acuerdo con los regantes.

«El cambio climático nos conduce a situaciones extremas de avenidas por un lado y sequías por otro»

-¿Dónde está peor la situación?

-El Carrión, sin duda. Es un sistema deficitario, siempre lo ha sido, y la dotación que fijaron las Juntas de explotación se quedó en 2.000 metros cúbicos por hectárea y año frente a una media de los 6.000. Hay dos zonas que tampoco están bien, como son Pisuerga-Bajo Duero, donde la dotación media es de unos 3.000 metros cúbicos por hectárea, y el Órbigo, que también tiene una situación crítica.

-¿Está resultando difícil llegar a acuerdos con los regantes?

-Nos está resultando fácil dentro de la situación. Se están jugando mucho porque es su economía y hay que reconocer que se les está tocando el bolsillo. Ellos son conscientes de la situación y por eso las tensiones se han minimizado, porque no es fácil para nadie.

-¿Habrá solución para el Carrión?

-Es un sistema deficitario. Cada cuatro años, como media, pasa por una situación de insuficiencia de agua para atender los usos. Ya estamos intentando resolverlo a través de dos políticas necesarias y complementarias. Una la lleva a cabo la Junta con la modernización de regadíos; la segunda es la mejora de las regulaciones. Tenemos que conseguir alguna regulación adicional que se logrará a través de las balsas de las Cuezas, que son innegociables, a la vista de lo que está sucediendo. Con capacidad para 55 hectómetros cúbicos, están pendientes de la Declaración de Impacto Ambiental. Este tipo de proyecto hay que verlo desde la perspectiva de un cambio climático que está más que declarado y nos conduce a situaciones extremas de sequías por un lado y avenidas por otro. Tenemos que ser capaces de recoger en las crecidas importantes para atender mejor la sequía.

-¿Deberíamos volver a plantear la construcción de grandes embalses?

-Yo creo que sí, siendo muy selectivos en su implantación. Nos tenemos que dar cuenta de que esta situaciones de sequía nos pueden dejar fuera de juego desde el punto de vista económico. No sólo hablamos de regadíos sino también de mantener unas condiciones ambientales razonables porque el embalse permite dar caudales ecológicos. Estamos manteniendo zonas húmedas con aves que pueden seguir ahí. Necesariamente tenemos que ir pensando en nuevos emplazamientos, siempre valorando muchos las afecciones y las ventajas. Que unas compensen a las otras.

-¿Imagina la respuesta ecologista?

-Yo percibo que va cambiando e irá cambiando a medida que el cambio climático sea más patente. Lo que no podemos es ejecutar obra por ejecutar, pero utilizar las herramientas disponibles en el momento y sitio apropiado es una obligación. Una presa no es más que una herramienta que nos puede servir para paliar las sequías, mejorar entornos ambientales y satisfacer las necesidades humanas.

-Por cierto, ¿cómo va Castrovido?

-A la vista de lo que está tardando Castrovido, de lo que dura una obra de este tipo, es importante que las decisiones, si queremos que sean útiles, las tomemos cuanto antes. No podemos esperar a que la sequía sea pertinaz y sistemática para ponernos manos a la obra. O nos adelantamos un poco o llegaremos tarde. Castrovido es una muestra. Comenzó en 2007 y este año terminaremos el cuerpo de presa. Hemos empezado ya labores de impermeabilización, de inyecciones, del cuerpo amortiguador... El año que viene podremos tapar el túnel de desvío y empezar a llenar. En cuanto tapemos el túnel ya tendremos una garantía importantísima para evitar las inundaciones y conseguiremos laminar.

«Hay que prepararse para una sequía persistente, sobre todo los usos que tienen absoluta prioridad como son los abastecimientos»

-¿Lo peor de la sequía está por llegar?

-¿Quién lo sabe? Lo que está claro es que hay que prepararse para una sequía persistente, sobre todo los usos que tienen absoluta prioridad como son los abastecimientos. A principios de este año en la Comisión de Desembalses ya determinamos unas reservas mínimas para atender el abastecimiento y los caudales ecológicos.

-De seguir así, ¿qué puede pasar en septiembre?

-Las medidas están tomadas y hay que mantenerlas. Ahora estamos intensificando la vigilancia sobre las detracciones en los cauces y en los acuíferos. Las siguientes medidas irán encaminadas a mantener en los embalses la garantía del abastecimiento humano y del caudal ecológico.

-¿Puede llegar a haber restricciones al consumo humano?

-Yo ahora no las contemplo. Hay que trabajar para eso. No creo que acabe el año hidrológico el 30 de septiembre y no llueva nada. En invierno es impensable que no haya precipitación alguna, que será prioritariamente reservada para el abastecimiento. Lo que está por ver es el nivel de llenado para la próxima campaña de riego. Llegado el momento de reserva mínima, habría que suspender el regadío para atender los usos prioritarios.

-Hace meses que se recomendó a los ayuntamientos de Burgos, León, Astorga, Palencia y Valladolid que restringieran los riegos. ¿Se debería extender esta medida al resto?

-Yo creo que sí. De todas formas, todos los ayuntamientos son conscientes de la situación de sequía y las medidas las están adoptando de una forma u otra.

-Estamos preparados para este «desastre natural» como dice el Decreto de Sequía ya aprobado?

-El término tiene una justificación jurídica pero no me atrevo a utilizarlo de forma coloquial. Yo creo que para situaciones fuera de la media es difícil estar preparados. Vamos tomando medidas de tipo paliativo con la esperanza de salir de la situación de la mejor manera posible. Me preocupa en la medida en la que pueda ser una sequía persistente y el año que viene no podamos tener un nivel de embalses suficiente para poder atender los regadíos. Para eso es importante no sólo tener conciencia sino también cambiar costumbres y adaptarnos.

-Hace unos meses se habló del trasvase Duero-Segura. ¿Es una opción?

-Ahora mismo no la veo porque aquí tenemos problemas que resolver que difícilmente justificarían un trasvase de esa naturaleza. Y no lo digo desde el punto de vista localista porque el agua es de todos. Tenemos zonas con déficit hídrico y el centro del Duero que recibe muy pocas precipitaciones y donde los acuíferos han ido a menos. Antes que nada tenemos que resolver nuestros problemas porque sin el agua necesaria no podemos sujetar al ciudadano al territorio.

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