Alumnos del CEIP Kantic@ de Arroyo de la Encomienda
Alumnos del CEIP Kantic@ de Arroyo de la Encomienda - F. HERAS
Educación

Música: enseñanza instrumental

Estos estudios benefician de forma integral a los niños y ya hay centros que les dan mayor relevancia

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Joaquín Carvajal Rodríguez-Cardoso recuerda que cuando era pequeño e iba por la calle con el estuche de su instrumento musical, «la gente me miraba como diciendo ¿qué hace ese niño con eso? Hoy lo vemos como algo normal. Eso, afortunadamente ha cambiado». El que hoy es director del Conservatorio Profesional de Música Rafael Frühbeck de Burgos se refiere a que hoy, la educación musical llega a más niños y desde las escuelas o desde los conservatorios profesionales y superiores, el interés por estas enseñanzas ha crecido.

La Lomce establece en el currículo de Educación Primaria una hora semanal de música, pero algunos centros de la Comunidad de Castilla y León han apostado fuerte por estas enseñanzas ya no solo por la música en sí, sino por los beneficios que entraña para la educación de los escolares. Uno de ellos es el CEIP Kantic@ de Arroyo de la Encomienda (Valladolid). Con casi diez años de vida, desde sus inicios y gracias al que fuera su director, José Luis Sagredo, eligió la música como centro de su docencia. «El eje central de nuestra propuesta curricular es la música», apunta su directora, Aurora de Anta, que cuenta que su proyecto de autonomía concedido por la Consejería de Educación es «Mumai», la música como medio de aprendizaje integral y de expresión.

En este colegio, que trabaja por proyectos, la enseñanza de la música está presente en la Educación Infantil y también se extiende media hora más a la semana conectada a materias como la Lengua o la Educación Física. No se les quita tiempo a esas asignaturas, sino que en ese espacio se introduce la música. Además, cuando arrancó la andadura de este centro, había un coro de escolares. Hoy, son seis en actividades extraescolares, en los que los 635 niños se distribuyen por niveles educativos, más uno de familiares y profesores (el centro cuenta con 39 docentes), y el pasado curso, una canción escrita por la alumna de 6º curso Inés García del Barrio con la música del grupo Morat, se hizo viral con su mensaje sobre la guerra en Siria en el Día de la Paz. También dan clases extraescolares de varios instrumentos como el violín y la flauta, y son centro BIT (bilingüe, inclusivo y tecnológico) y en ello también tiene que ver mucho la música porque aplican este cambio metodológico gracias al trabajo cooperativo y con la inclusión que se consigue en los coros de alumnos y con la enseñanza musical.

Plasticidad del cerebro

Aurora de Anta no duda al ser preguntada por los beneficios de la enseñanza musical para el desarrollo de los niños. «Es importante para la plasticidad del cerebro», señala, independientemente de si el talento del niño le permitirá hacer una carrera musical o simplemente aprender a tocar un instrumento o a cantar.

Trabajan las emociones y estas enseñanzas suman positivamente en la convivencia del centro «porque la música es importante para crear un buen clima de trabajo, que sea alegre, pero también con seriedad». Además, nota la mejoría en aquellos alumnos que tienen problemas de dicción porque la música ayuda a trabajar esas cuestiones. Por otro lado, indica que los alumnos son más desenvueltos a la hora de actuar en público: «Lo hacen con naturalidad y son muy resueltos, además de ser muy importante por la creatividad que desarrollan», comenta.

Conservatorio Profesional de Burgos
Conservatorio Profesional de Burgos

Todo este trabajo es mayor para los docentes que en las clases de antaño, como afirma De Anta, que insiste en la importancia de que los profesores y maestros se sumen a esta metodología educativa. «De la ocurrencia de unos salen cosas fantásticas, pero se pueden quedar paradas si no hay la voluntad de más profesores» y en este centro no ha ocurrido así. Se suma el hecho de estar enclavado en una población muy joven y que hayan contribuido varias circunstancias que han permitido que esta trayectoria tan musical se haya podido continuar. En el centro hay tres profesores con la especialidad de música, Carlos Estébanez, Soraya Martín Izquierdo y Diego Gutiérrez. Además, el jefe de Estudios, Alberto Labajo, también es profesor de música. Diego Gutiérrez, que además es el director del Coro Diocesano en la Catedral de Valladolid, explica que «la educación musical da mucho juego en la enseñanza porque es interdisciplinar; la música son matemáticas y la lengua, la historia, la ecología, la educación vial, la igualdad, son temas que se pueden trabajar con ella» porque «al final, todas las capacidades que se trabajan desde Infantil, esos distintos centros de interés, también se trabajan en música» y que «todo va entrelazado» porque hay un eje vertebrador de todas las áreas y materias «y los niños ven que todo va en la misma línea, lo que conduce hacia un aprendizaje significativo».

Para este docente, la aplicación de la música «mejora las relaciones» entre alumnos, que deben trabajar en equipo para sacar adelante el trabajo del coro, y recuerda que cumplen lo que marca la normativa educativa respecto a los currículos: «puede pensarse que hacemos cosas bonitas y ya está, pero la ley hay que cumplirla y se dan los contenidos que marca; además, la Lomce aboga por el trabajo por proyectos porque estamos en la educación del Siglo XXI».

De hecho, el pasado 4 de noviembre se reunió en este centro el grupo de profesores de música de institutos y colegios de la Comunidad Imusicar, un grupo «con inquietudes por cambiar la educación musical en Castilla y León», según Gutiérrez, que alude a que estos encuentros son formativos y para poner experiencias en común.

La música mejora el aprendizaje y ayuda a educar la sensibilidad artística

Lo que dejan claro es que la enseñanza musical en Infantil y Primaria ayuda a desarrollar en los niños el gusto por las artes y también a generar vocaciones musicales que pueden también desarrollarse en los conservatorios. Actualmente, Castilla y León cuenta con once conservatorios de enseñanzas elementales y profesionales de música en las nueve provincias y en Salamanca hay uno de Enseñanza Superior.

Un de ellos es el que dirige Joaquín Carvajal en Burgos. Manifiesta que «el lado profesional es una salida, pero no es lo que justifica únicamente estos estudios. Lo que sí intentas es que a través de la música los niños desarrollen relaciones sociales, aprendan a aprender, que desarrollen métodos de estudio y disciplina y cojan amor por la música y cualquier expresión artística».

Conservatorio Profesional de Valladolid
Conservatorio Profesional de Valladolid

Sostiene que la música es «muy dura de estudiar porque requiere mucha disciplina y solo se aguanta si te gusta» cuando el nivel de estudios se va elevando, pero a pesar de que requiere bastante tiempo, los alumnos que siguen estos estudios suelen sacar muy buenas notas aquí y en sus otros estudios». Apunta que la música ayuda en el aprendizaje de otras materias y que, por ejemplo, el aprendizaje de idiomas se ve reforzado al aprender a escuchar». Mientras, recuerda que un profesor suyo decía que «un buen músico tiene que ser un filósofo, un atleta y tener sentido del humor»; la música ayuda al desarrollo motor y a una buena colocación del cuerpo y hace que se desarrollen habilidades de relación con los demás, entre otras cuestiones.

Muy disciplinados

En esto también coincide con Laura de la Hoz, directora del Conservatorio de Valladolid. De la Hoz afirma que es una enseñanza emocional y que «estudiar música les hace tremendamente disciplinados porque hay una carga lectiva horrorosa» en las enseñanzas profesionales que los alumnos suman a sus estudios de Secundaria y Bachillerato. Por este motivo, las asignaturas musicales de conjunto «motivan más a los alumnos» y con ellas rompen, en cierto modo, la soledad de horas de ensayo y estudio en sus casas.

El plan de estudios de enseñanzas profesionales no se ha tocado desde la Logse y De la Hoz indica que el colegio «es fundamental» para que los niños comiencen a aprender música como «una parte sustancial de la cultura que ayuda a educar la sensibilidad y a apreciar las manifestaciones artísticas».

La creatividad y el desarrollo motor del niño se ven reforzados

Carvajal comenta que «la enseñanza musical en España es compleja», que «en la enseñanza obligatoria no se ha apostado por una enseñanza artística en general y se ha dejado de la mano de las actividades extraescolares». No hay una tradición musical tampoco al modo de otros países europeos, «aunque ha mejorado», y que «en los sistemas educativos de más éxito, la parte musical está siempre incluida».

Diego Gutiérrez plantea la pregunta: «¿Tú imaginas una vida sin música?; lo último que olvidan los enfermos de Alzheimer es la música», por lo que debería tener más presencia en la enseñanza obligatoria. No obstante, centros como el suyo siguen poniendo los primeros acordes a una sinfonía que puede ser de éxito: «No vamos a competir con la Europa del Este, con países como Hungría, donde la música tiene una gran carga horaria, pero no debemos seguir en el ay, ay, ay, sino sacar adelante estos proyectos y demostrar que merece la pena; el camino se demuestra andando».