Fernando Conde - Al pairo

Másteres

«La URJC se ha pegado un tiro en el pie y al mismo tiempo ha herido certeramente a cualquiera que tenga una titulación expedida por esa casa»

Fernando Conde
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Seamos claros: en España muchos másteres son sólo una engañifa y un astuto sacadineros; apenas un refrito de las asignaturas impartidas en los grados oficiales. Quien lo probó lo sabe. Lo cual no quita para evitar hacer asimilaciones fáciles e injustas con respecto a lo ocurrido en la URJC estas últimas semanas. Lo de Cifuentes y la URJC no tiene un pase. Bien es verdad que la presidente de la Comunidad de Madrid ha caído cual Bambi en la trampa hábilmente tejida por un medio cuya independencia periodística queda en entredicho al disparar siempre hacia el mismo lado. Pero los hechos son irrefutables y la trampa impecable.

La URJC se ha pegado un tiro en el pie y al mismo tiempo ha herido certeramente a cualquiera que tenga una titulación expedida por esa casa. Cuesta mucho labrarse un prestigio, pero apenas hacen falta unos minutos para arruinarlo por completo. La pregunta es por qué. ¿Por qué una universidad consolidada acepta entrar en la chamarilería? ¿Por qué unos profesores universitarios se prestan a la estafa y la ruina de un currículum que cuesta mucho forjar? Y sobre todo, ¿por qué algunos -o muchos- políticos tienen esa necesidad de aparentar, de lucir, de pasar por cultos y formados? Sin duda debe de ser algún tipo de complejo no sé si estudiado aún por psicólogos titulados. Pero lo cierto es que así es. Lo de Cifuentes es sólo un ejemplo más, pero en España hemos conocido bastantes trileros del ramo. Recuerden si no a Pepiño y sus «estudios de derecho», a Roldán y su panoplia de licenciaturas, a Tomás Burgos, a Elena Valenciano… la lista no es pequeña ni ideológicamente exclusiva. Incluso en el portal de transparencia -parece un chiste- de Podemos, en relación al currículum de su líder supremo, aún puede leerse que posee un nivel C2 (es decir, prácticamente bilingüe) en italiano y en inglés. En la lengua de Dante no he podido comprobarlo, pero en la de Shakespeare, sí, y el nivel de Iglesias es muy similar al de Chiquito de la Calzada, que en gloria esté. Es decir, mienten como cosacos y sin el menor empacho.

Pero por qué y para qué. Hay ejemplos como el de Gutiérrez Alberca, que no acabó derecho -ni dijo nunca haberlo acabado-, pero que ha sido el creador o importador de muchas de las actividades que han poblado la agenda cultural y de ocio de la ciudad del Pisuerga en las últimas décadas. No hace falta mentir para ser un buen político y gestor. Así que, señores políticos, déjense de másteres del universo y otras mandangas; sean eficaces y cumplan simplemente con el cometido que el pueblo les ha encargado. Sólo eso. Gracias.

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