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EDUCACIÓN

Más del 80% de padres y docentes cree «útiles» los deberes escolares diarios

Tres de cada cuatro alumnos dice que tiene tareas cuando hay clase y casi nunca en vacaciones ni fines de semana

Acabar el «cole» y llevar tareas para realizar en casa es algo bueno y muy útil para los alumnos
Acabar el «cole» y llevar tareas para realizar en casa es algo bueno y muy útil para los alumnos - ICAL

Acabar el «cole» y llevar tareas para realizar en casa es algo bueno y muy útil para los alumnos. Así lo manifiesta el 83 por ciento de las familias castellano y leonesas, que también aseguran que no está de más que todos o casi todos los días, sus hijos lleven a casa algún deber que realizar bajo el techo familiar, exceptuando, eso si, los fines de semana, vacaciones o puentes. Éstos son solo alguno de los datos que presentaron este miércoles el director general de Política Educativa Escolar, Ángel Miguel Vega, junto con los miembros de la Comisión Autonómica sobre los deberes escolares, que no solo expusieron estas conclusiones, sino que ofrecieron mucha más información de las encuestas que realizaron entre febrero y marzo de este año a un total de 1.958 alumnos de 5º de Primaria y 3º de la ESO de 132 centros de la Comunidad (60 de Educación Primaria y 72 de Secundaria), además de a 751 docentes y 1.101 familias.

De los datos no solo se extrae el apoyo de los padres por los deberes, sino que los profesores también ven con buenos ojos que los alumnos lleven trabajo a casa. Tanto es así, que más del 85 por ciento de los docentes de Primaria y Secundaria apoyan estas acciones, además de que ciertamente mandan todos o casi todos los días tareas para sus alumnos y se muestran convencidos de que las familias están de acuerdo con los deberes que se remiten desde su centro educativo (89% de Primaria y 74 por ciento de la ESO).

Los resultados obtenidos por los alumnos traen consigo confirmaciones de ciertos datos de los padres y los profesores, pero también contradicciones. Así, una gran mayoría del alumnado corrobora que realizan tareas en casa todos o casi todos los días (un 73 por ciento entre los más pequeños y 76 sobre 100 en Secundaria), pero, a pesar de lo que la gente cree y los padres opinan, los estudiantes admiten que no se les manda deberes en periodos vacacionales ni en fines de semana. Menos de un 1% del total de los encuestados afirma no tener tareas que realizar en esas fechas. Este dato se corrobora con la opinión de los docentes -solo el 0,4% en Primaria y entre el 0,7 y 1,5 por ciento en la ESO pone trabajo para sus alumnos en días no lectivos-.

Por otra parte, parece que el paso de los años y la adolescencia no se llevan bien con el trabajo escolar en casa. Mientras que un 44% de los alumnos de primaria son partidarios de los deberes y solo un 12 muestran su rechazo, los estudiantes de Secundaria le dan la vuelta a los datos y el 13 % se muestra a favor, frente a un 39 que no querría realizar tareas en su hogar. Quizá, este rechazo tenga que ver también con el tiempo que los alumnos de ESO dedican a los trabajos -entre 30 y 90 minutos- y al estudio -más de 60-, mientras que los alumnos de Primaria dedican entre media hora y una hora tanto a deberes como al estudio.

Mates y lengua

En cuanto a las materias con mayor proporción de tareas para casa, tanto los alumnos de Primaria como de Secundaria coinciden en que matemáticas es la que más tiene (31 y 28 por ciento, respectivamente) seguido de Lengua Castellana (28 sobre cien de primaria y 20 % de ESO) e Inglés (16 por ciento los menores y 17 puntos porcentuales en la ESO).

En relación a la eterna duda de si deberían ser obligatorios o no, las familias se muestran rotundos y prácticamente la totalidad cree que sí, aunque también señalan que son elevados en número (55 por ciento), repetitivos (65% en primaria y 73 en ESO) y fáciles en Primaria (75 puntos porcentuales) y difíciles en Secundaria (52 por ciento).

Por su parte, el profesorado también declara casi en su totalidad los deberes obligatorios, además de que más de tres cuartas partes asumen que son prácticos y más del 90 por ciento tienen en cuenta la diversidad del alumnado. Este último dato choca irremediablemente con las respuestas ofrecidas por el alumnado, ya que estos aseguran que alrededor del 90% de las tareas son iguales para toda la clase.

Por último, para la mayoría de educadores los deberes tienen peso en la calificación de la materia, hecho que concuerda con que los estudiantes admitan que la no realización de las tareas suele desembocar en recibir una nota negativa (34 por ciento en primaria y 47 en ESO).

«Hoja de ruta»

Todos estos resultados recogidos en las encuestas se han utilizado para crear la guía sobre deberes escolares para las buenas prácticas en la enseñanza básica, un conjunto de recomendaciones para que los centros docentes las puedan aplicar para con sus alumnos y que se puso ayer en circulación ía de ayer. Al respecto, el consejero de Educación, Fernando Rey, afirmó en Salamanca que la región está dando «un mensaje de sensatez y consenso inédito en toda España» con la guía. Rey recordó que el estudio se hizo «juntando a padres, alumnos y profesores para que opinaran sobre los deberes y, a partir de ahí, el Consejo junto a la Consejería ha llegado a un conjunto de orientaciones muy concretas» cuya idea principal es «que cada centro tenga un programa u hoja de ruta sobre deberes por año». Así, la primera recomendación que se realiza es que se prioricen los deberes durante los días lectivos y que se reduzcan o, incluso, se supriman, durante los periodos vacacionales y los fines de semana. Por otra parte, conviene que la mayoría de las tareas sean resueltas por los estudiantes sin ayuda y que las completen en tiempos flexibles, desde unos pocos minutos en Primaria, incrementándolos progresivamente hasta llegar a una hora en los últimos cursos de esta etapa. Ya en la ESO, se podría llegar hasta los 90 minutos, pero nunca rebasando ese tiempo. En los dos o tres primeros cursos de Primaria deberían sugerirse deberes no obligatorios para compartir con la familia (lecturas, actividades creativas, programas infantiles de televisión o radio, visitas culturales, medioambientales…), mientras que en los cursos siguientes conviene proponer actividades creativas y diferentes a lo realizado en clase, orientadas a desarrollar el interés por aprender. En ESO, la propuesta de tareas debería ser más abierta a diferentes opciones, ofreciendo un número mínimo y máximo, con actividades con distinto grado o nivel de dificultad, etcétera, y, en último caso, si el profesor lo considera necesario, realizar o practicar los más difíciles en clase.

La inspectora de Educación, Rosa Velasco, señaló que los deberes «no pueden ser iguales para todos» y habría que distinguir en función de edad y capacidad de aprendizaje, además del «momento evolutivo» en el que cada estudiante se encuentre.

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