El perfil más común de personas alcohólicas es el de hombres de un 45 años, con familia y baja formación
El perfil más común de personas alcohólicas es el de hombres de un 45 años, con familia y baja formación - FOTOLIA
Sociedad

Ligero repunte en la atención por consumo de alcohol tras cuatro años de caídas

Las admisiones a tratamiento ambulatorio por abuso o dependencia de drogas se han reducido un 15%

ValladolidActualizado:

Roberto bebía alcohol ocasionalmente, no era un consumidor de todos los días, pero la concatenación de experiencias negativas -perdió el trabajo y comenzó a tener problemas económicos, a la vez que veía como irremediablemente empeoraba la relación con su pareja- le llevó al abismo. «Comencé a beber de forma mucho más asidua. De hecho, aunque me volvieron a contratar no podía acudir al trabajo, me era imposible, llegué a tocar fondo», relata tras dos meses vinculado a Proyecto Hombre y después de estar seis años «enganchado» a esta droga considerada «blanda».

Como Roberto (nombre ficticio), otras 619 personas comenzaron en 2016 a recibir tratamiento ambulatorio en Castilla y León por abuso o dependencia del alcohol. Es la principal droga por la que se deriva a este tipo de programas -aquel en el que el paciente no pernocta en el centro, exceptuando si está en prisión- y representa el 32,2 por ciento del total de las admisiones.

Aunque desde 2012 y durante los tres años siguientes el número de admisiones en tratamiento ambulatorio se había ido reduciendo progresivamente hasta ser un 24,6 por ciento inferior (de 806 a 607), desde el Comisionado Regional para la Droga, dependiente de la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades, se ha detectado un ligero incremento en el último año registrado, 2016, hasta alcanzar los 619 atendidos. Este leve aumento se percibe entre las personas asistidas por abuso y dependencia de drogas ilegales, un total de 1.303 el pasado año, no obstante, la bajada fue significativa respecto a cinco años antes, un 11 por ciento, casi cinco puntos más si en el total de las sustancias psicoactivas se tiene en cuenta también el alcohol. Cocaína, heroína, el consumo combinado de ambas y el cannabis están, por el orden citado, a la cabeza en drogas por las que son admitidas a tratamiento. Los porcentajes se han mantenido en el último quinquenio y, por ejemplo, tres de cada diez tratados llegan «enganchados» a la coca.

Ocho de cada diez son hombres y la edad media se sitúa en 35 años en el caso de sustancias «ilegales»

Lo que no ha variado es el perfil de los atendidos en el último lustro, ocho de cada diez son hombres, tanto endrogas ilegales como en alcohol. Mientras que la edad media se sitúa en la treintena en el primero de los casos -tanto en varones como en féminas-, en el consumo de bebidas es de 45 años. Respecto a estos últimos, José Luis Rodríguez, terapeuta de Proyecto Hombre, detalla, además: «Suelen ser personas que consumen sólo esta sustancia y cuando lo hacen de forma conjunta es con cannabis o cocaína, que tienen familia y que en muchos casos tienen una formación baja -no han terminado Secundaria-».

En 2016, tras el alcohol, las siguientes drogas que motivaron la admisión a tratamiento fueron la heroína y mezcla de heroína-cocaína (suman entre ambas un 35,4%); la cocaína (un 30,5%) y el cannabis (un 23,8). Precisamente, uno de los cambios más significativos que vienen observando tanto los profesionales que trabajan en los centros de atención a drogodependientes como en urgencias hospitalarias tiene relación con el consumo de la marihuana: «Sí que es algo que ha aumentado en los últimos cinco años, siendo a día de hoy la tercera sustancia por la que nos demandan tratamiento», señala José Luis Rodríguez. Coincide en este cambio de tendencia el jefe del Servicio de Toxicología del Hospital Río Hortega, Antonio Dueñas, quien considera que «posiblemente, sea la droga ilegal más consumida, aunque eso no quiere decir que quienes la ingieran, demanden ayuda».

El 87% de las urgencias

Respecto a este otra parcela de la atención, los episodios de urgencia hospitalaria, según los datos que maneja el Comisionado Regional de la Droga, en 2016 se recogieron un total de 3.280 donde se menciona el uso de sustancias o drogas psicoactivas, siendo la primera de nuevo el alcohol, en siete de cada diez casos. Un buen barómetro para ver tendencias es el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid, uno de los cuatro centros monitorizados por el Sistema Autonómico de Información sobre Toxicomanías. En él, según detalla el doctor Dueñas, «de las 322 urgencias que se vieron por alcohol y drogas ilegales, 282 corresponden a esta primera -el 87,5%- y de ellas más de ocho de cada diez accedieron en unidades de soporte vital básico». En cualquier caso, aunque aparentemente puedan parecer muchos casos, matiza que sólo representan el 0,7 por ciento de las urgencias hospitalarias.

Un cambio importante que sí ha percibido el jefe de servicio de Toxicología es el «rejuvenecimiento» de los atendidos por consumo de alcohol. Cada año se intuban y ventilan mecánicamente a una media de cuatro. «Llegan en una situación muy crítica y suelen ser jóvenes que tienen menos tolerancia». Por el contrario, en las llamadas drogas ilegales, «lo que vemos es a gente cada vez más mayor. Son pacientes de entre 38 y 39 años que llegan a Urgencias con abuso de cocaína y Speed y que muchas veces terminan ingresados en la Unidad de Coronarias». Han observado también muchas menos sobredosis por heroína. En concreto, en 2016, en este centro hospitalario atendieron a 20 personas por consumo de cocaína (3,20 por ciento); ocho por cannabis; seis por opioides (heroína); seis por drogas de síntesis, y uno por bebidas energizantes. El doctor Dueñas alerta también de una tendencia que se mantiene con los años, el policonsumo -«el consumo de drogas puro es menos frecuente de lo que la gente se cree»- y el fenómeno de escalada -«quien comienza consumiendo cannabis y de ahí pasa al éxtasis y luego prueba la coca y termina mezclándolo»-.

Respecto a las estancias hospitalarias, detalla que por lo general suelen ser cortas, «uno o dos días en el caso de ingresos que no tengan patologías asociadas». Por lo general, ocho de cada diez serán dados de alta en Urgencias.

El doctor Antonio Dueñas
El doctor Antonio Dueñas-F. HERAS

Red de hospitales para el estudio de drogas

«Los hospitales de tercer nivel como éste son buenos observatorios para ver qué pacientes que consumen drogas necesitan una asistencia sanitaria urgente», recalca el jefe de Servicio de Toxicología del Río Hortega de Valladolid, Antonio Dueñas. Esta condición ha hecho que este centro haya sido elegido, junto a otros 24 en España, para entrar en una red de estudio de drogas en urgencias. El objetivo de este proyecto, financiado por el Ministerio de Sanidad y Servicios Sociales, es conocer las tendencias de consumo y nuevos patrones tóxicos. De hecho, recientemente el Río Hortega se ha encontrado con dos casos «infrecuentes»: «Dos hemorragias graves por speed (metanfetamina), algo que por primera vez ha ocurrido en España. Eran pacientes de 38 y 39 años; uno de ellos falleció y otro tuvo que ser operado por los neurocirujanos en tres ocasiones y a los 20 días pudo ser dado de alta pero con secuelas». «En la orina de estos pacientes se encontró metanfetamina, lo que decían haber ingerido, pero ¿por qué unos hicieron una hemorragia cerebral y otros no? Pues no lo sé». Otra situación que han detectado es la generación de ingresos por consumo de éxtasis líquido: «Esto era más frecuente en otros lugares de España, pero no en Valladolid».

Por el momento lo que no se ha registrado es ninguna atención por consumo de escopolamina (conocida popularmente como burundanga) -una droga altamente tóxica que puede causar delirio, psicosis, parálisis y la muerte-. «Sé que es un tema muy mediático, pero me gustaría tranquilizar a la población y decir que no hay burundanga circulando por ahí. Nosotros, cuando nos llega un caso, siempre pensamos en ella, la buscamos y no la encontramos. Ha habido tres casos confirmados en Palma de Mallorca, Barcelona y Sevilla, pero nada más».