F. HERAS
Salud&Socidad- La Fundación Secretariado Gitano cumple 15 años

Gitanos en progreso

La institución celebra su trayectoria reconociendo importantes cambios en el acceso al empleo y la formación

VALLADOLIDActualizado:

Ricardo López Ferreruela tiene 22 años y es ingeniero industrial. Es gitano, el mayor de cinco hermanos y «el único de la familia que ha estudiado una carrera», reconoce abiertamente. Él es el ejemplo de que las cosas han cambiado y «que las imágenes distorsionadas que nos muestran los dos extremos, el gitano famoso y rico o el de la chabola, no son las únicas», reclama Mar Fresno, coordinadora de Fundación Secretariado Gitano en Castilla y León.

En el medio está la virtud, pero también está esa otra capa social donde las familias gitanas (en torno a 27.000 en la Comunidad, según el último estudio del mapa de la vivienda realizado en el año 2007), han iniciado un proceso de cambio centrado en «adquirir la formación necesaria para poder acceder a un puesto de trabajo normalizado», comenta Fresno.

El trabajo de la entidad se inicia antes del año 2000, «pero es en ese momento cuando comienza el Programa Operativo Plurirregional de Lucha contra la Discriminación del Fondo Social Europeo, en el que intervienen cinco entidades sociales: Cáritas, Cruz Roja Española, Fundación ONCE, Fundación Luis Vives y nosotros». Entonces supuso una oportunidad para fortalecer las iniciativas dirigidas a la búsqueda de empleo por cuenta ajena en un colectivo de población «fuertemente marcado por los estereotipos y el estigma».

Desde 2000 hasta el 2007 la línea de trabajo de la entidad se centra en el denominado programa Acceder que entiende la inserción laboral como otro instrumento para favorecer la inclusión social del colectivo gitano.

Programa Acceder

A través de Acceder se desarrolla una atención personalizada, acompañando e interviniendo en el contexto familiar y en el entorno, así como con el mercado de trabajo, detectando posibilidades de empleo y alianzas con las empresas.

«A partir del tercer año analizamos los resultados y desde Europa se nos reconoce el trabajo bien hecho», explica Mar. Es en ese momento cuando comienzan a centrarse en «mejorar los conocimientos previos que una persona debe tener antes de acceder a un puesto de trabajo».

A partir de entonces, la Fundación Secretariado Gitano comienza a ofrecer formación específica «en competencias básicas como la comunicación en la entrevistas de trabajo, además de otras trasversales como el repaso a operaciones matemáticas», recuerda Lola. Además, las complementan con con otro tipo de formación a la carta en función del puesto de trabajo al que vaya a dirigirse.

Ricardo se interesó por el trabajo que hacían desde la Fundación y con el tiempo ha pasado a ser voluntario en las clases de apoyo escolar que desde allí se imparten. Recuerda que cuando estudiaba no tuvo mucho mucho apoyo familiar, aunque él siempre tuvo interés en aprender «y las matemáticas siempre me gustaron y se me dieron bien», añade este ingeniero, quien confiesa que las posibilidades económicas de su familia no eran muchas, por lo que siempre obtuvo las matrículas universitarias a través de becas.

«Desde los 13 años no he vuelto a coincidir con ningún compañero en clase de etnia gitana», reconoce Ricardo, quien de todos los miembros de su familia, «tanto hermanos como primos», es el único que, por el momento, ha sido universitario. Este joven es un ejemplo del tesón y la capacidad que muchas personas de etnia gitana demuestran día a día. pero no encuentran toda la visibilidad que deberían.

«Los medios de comunicación siguen mostrando algunos estereotipos de los gitanos que no colaboran nada a que la sociedad cambie su concepción de estos ciudadanos»

«Los medios de comunicación siguen mostrando algunos estereotipos de los gitanos que no colaboran nada a que la sociedad cambie su concepción de estos ciudadanos», argumenta Mar, «especialmente con las circunstancias vividas en los últimos años en otros países como Italia y los asentamientos que existen en algunas zonas concretas».

Una realidad muy diferente a la que durante estos quince años se ha experimentado en Castilla y León. «Recuerdo los primeros años cuando teníamos que salir a buscar a las personas para que participaran en nuestros programas», comenta Lola Villarrubia, coordinadora de la Fundación Secretariado Gitano en Valladolid. «Algo que ahora no nos pasa, ya que contamos con demanda suficiente para las posibilidades de intervención que ofrecemos».

Máximas garantías

«Nuestro objetivo ya no se centra en conseguir cuantas más personas mejor, sino que aquellos que acuden a nosotros obtengan las máximas garantías para favorecer su inclusión social y conseguir un puesto de trabajo», comenta Villarrubia.

El trabajo de la Fundación actualmente depende de un equipo formado por 50 profesionales distribuidos en las sedes de la institución que se ubican en todas las capitales de provincias, excepto en Ávila y Soria. «Trabajar en planes del Fondo Social Europeo conlleva un grado de transparencia y gestión de calidad máximos y eso nos obliga a desarrollar con excelencia las líneas de trabajo», asegura la responsable regional, «pero nuestro objetivo es que las plantillas comiencen a contar con más profesionales gitanos».

Por el momento, Ricardo ya forma parte del equipo de Valladolid, «ya que mientras estoy preparando mi proyecto de fin de carrera me han contratado aquí como técnico en las clases de apoyo escolar de los más pequeños», comenta este joven con ganas de empezar a buscar trabajo en su especialidad: la ingeniería.