Patricia Navas, profesora de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la USAL
Patricia Navas, profesora de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la USAL - D. ARRANZ
Salud&Sociedad

«El futuro debe basarse en la autonomía personal»

La profesora de la Usal Patricia Navas ha sido reconocida por la Asociación Americana sobre Discapacidades Intelectuales y de desarrollo

SalamancaActualizado:

La profesora del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Facultad de Psicología de la Universidad de Salamanca, Patricia Navas, ha sido galardonada con el prestigioso premio «Early Career Awaerd 2017» de la Asociación Americana sobre Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (AAIDD) por sus trabajos de investigación en torno a la discapacidad.

- Pese a su juventud, ya cuenta con uno de los galardones más importantes de su especialidad, ¿qué supone esta distinción?

-A nivel profesional un reconocimiento así, y encima que viene de fuera que parece que siempre le damos más importancia, supone un gran estímulo para seguir haciendo cosas. Porque una de las dificultades que tiene la investigación es que hay mucho trabajo detrás, con pocos recursos y muchas dificultades y en general hay poco reconocimiento a la labor de los investigadores, sobre todo los que trabajamos en el campo social. En lo personal, igualmente es una satisfacción haber sido nominada por miembros con los que he tenido la oportunidad de trabajar, porque quiere decir que algo has hecho bien. Es un orgullo.

- Ha centrado su carrera en el abordaje de la discapacidad intelectual. ¿Todavía es un reto social?

-Yo diría que en gran parte sí. Ahora mismo se ha avanzado, pero hay que hacer muchas cosas en este aspecto. La discapacidad en general tiene un mayor reconocimiento social, pero queda mucho que hacer, como en la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y la prevención de las situaciones de dependencia, y debemos esforzarnos mucho más. Si bien hemos avanzado mucho en discapacidades más visibles, como puede ser el síndrome de Down, las físicas o sensoria. Con respecto a otras discapacidades hay mucho que hacer. Tenemos que ser capaces de percibir a este colectivo como personas, ciudadanos, con todos sus derechos y deberes, a nivel laboral, educativo y personal y proporcionarles los apoyos adicionales que puedan necesitar.

«Estamos lejos de percibir a las personas con discapacidad intelectual como ciudadanos de plenos derechos»

- ¿El reconocimiento social de los derechos de este colectivo es real?

-Creo que depende de la óptica desde donde se mire. Hay mayor reconocimiento de las necesidades excepcionales de este colectivo, y en esto estoy de acuerdo, pero vuelvo a insistir en que nos quedan bastantes cosas por hacer. El reconocimiento, ahora mismo, de derechos diarios no lo es tanto. Estamos lejos de percibir a las personas con discapacidad intelectual como ciudadanos de plenos derechos. Se genera mucho debate, por ejemplo, con el derecho de este colectivo a formar una familia, a votar, a acceder a entornos ordinarios de educación y empleo, y vamos en buen camino pero hay que hacer mucho más y sobre todo mayor apoyo institucional, no solo de la Universidad en materia de recursos y para la labor que hacen las familias y las organizaciones.

-El Instituto de Integración en la Comunidad (Inico), es una de las instituciones referencia en el estudio y compromiso con la discapacidad. ¿Cómo vive formar parte de esta entidad?

-El Inico es ahora mismo el único instituto de nuestro país dedicado íntegramente al estudio de la discapacidad en general. Es cierto que en nuestra historia hemos hecho especial énfasis en discapacidades intelectuales, pero trabajamos también en otro tipo de cosas como la información, la difusión y contamos con la suerte de que tenemos un contacto bastante estrecho con las organizaciones de acción social y no puede ser de otra manera, porque son ellas las que nos trasladan sus inquietudes y las necesidades que percibe. Había un hueco muy grande en la atención a las personas con mayor discapacidad y nos trasladaron esta situación. Ahora mismo estamos inmersos en un proyecto muy bonito de intentar trasladar sus necesidades, saber qué apoyos necesitan y las carencias que existen. La colaboración entre la Universidad y las asociaciones es fundamental , no podemos estar desconectados del mundo real.

-¿Es necesario un mayor compromiso institucional para abordar la realidad de los discapacitados?

-Sin mucha duda afirmaría que sí. A nivel institucional debemos ser un poco más valientes, como apostar por la escolarización de niños y niñas con discapacidad en entornos ordinarios y atrevernos, como se están haciendo en otros países, a cerrar centros específicos para la discapacidad intelectual. Igual sucede en el entorno de vivienda, tenemos que ir atreviéndonos a cerrar instituciones y centros que son entornos segregados y debemos apostar por la vida en comunidad y esto requiere un apoyo institucional. Por ejemplo, en otros países como EE.UU. esto se ha regulado legalmente y yo creo que es un paso previo para poner en marcha una serie de mecanismos y que las asociaciones tengan detrás un respaldo.

-¿ En qué dirección estás encaminando tus investigaciones en este momento?

-Uno de los proyectos que me gusta mucho es el de explorar la situación que viven las personas con más necesidades de apoyo. Cuestiones como qué recursos precisan, qué derechos no están protegidos, cómo es la situación de las familias. Otra de las líneas en la que estoy muy centrada tiene que ver con el envejecimiento de las personas con discapacidad intelectual y su estado de salud, y los recursos sociosanitarios que van a precisar.