Paisaje desolado tras el paso del fuego en la localidad zamorana de Fermoselle
Paisaje desolado tras el paso del fuego en la localidad zamorana de Fermoselle - Fotos: ICAL
Medio Ambiente

Fermoselle: zona cero

Los habitantes de la localidad zamorana intentan recuperar la normalidad mientras el tercer mayor incendio forestal del verano, bajo la sombra del sabotaje, sigue activo

ZamoraActualizado:

La cicatrices oscuras en los Arribes del Duero dan la bienvenida al visitante a una de las zonas de la provincia de Zamora más conocidas por su belleza y el olor a quemado entra en la nariz de un modo tan intenso que se impone a cualquier otra sensación. «Es imposible acostumbrarse a este olor. Lo tengo dentro y no me lo puedo quitar. No se va de la ropa, de la nariz ni de la cabeza. Fíjate, me estoy poniendo nervioso de estar aquí al revivir los primeros momentos del incendio», reconoce el alcalde accidental de Fermoselle, Manuel Moya, quien sustituye desde hace varias semanas a Alejandro Fermoselle, de baja médica. «Nunca pensé en llegar a tener esta responsabilidad y vivirla de esta forma. Lo que yo quería es promocionar nuestra comarca todo lo posible y mejorar la vida de la gente, no tener que salir en todos los medios por esto», lamenta.

El regidor hace estas observaciones a menos de cuatro kilómetros de Fermoselle, al margen de la carretera CL-527, que va desde Zamora, circunvala la localidad y conduce hacia Bemposta (Portugal). En ese lugar, concretamente, en el punto kilométrico 70, empezó hacia las 3.40 horas de la madrugada del sábado, día 26 de agosto, el incendio forestal que ha quemado, al menos, 2.000 hectáreas de gran valor ecológico y turístico de los Arribes del Duero.

Naves ganaderas afectadas por incendio en la localidad zamorana de Fermoselle
Naves ganaderas afectadas por incendio en la localidad zamorana de Fermoselle

Aunque sin llama, el incendio sigue activo, ya que la escasa lluvia caída el pasado miércoles no fue suficiente para darlo por extinguido. Mientras tanto, el pueblo se repone de la resaca de las fiestas más amargas que recuerda. Todavía quedan muchas talanqueras por desmontar, junto con la instalación que transforma la Plaza Mayor para los encierros que dan tanta fama al municipio como los cortados, los bancales, los olivos y las viejas historias del contrabando.

Manuel Moya acompaña al redactor de la agencia Ical para hacer una reconstrucción de los acontecimientos que estuvieron a punto de convertir Fermoselle «en una ratonera sin salida», teniendo en cuenta que afectó a la salida a Portugal, la comunicación con Pinilla de Fermoselle y la propia vía hacia la capital zamorana. «Fue un fuego intencionado para cortar, para que no pudiéramos huir, para matarnos, para quemarnos. No tiene otro sentido porque no produce ningún beneficio económico quemar olivos centenarios y monte natural en estado salvaje», sentencia. «Hay que pensar muy bien lo que quieres hacer y cuándo lo quieres hacer. Fermoselle estaba en fiestas y a esa hora, con todo el mundo en la verbena, varios focos cercan el pueblo en un anillo de fuego», rubrica.

El incendio, favorecido por la sequedad del terreno y del ambiente y por el fuerte viento racheado, alcanzó el nivel 2 de Infocal y obligó a desalojar de forma preventiva a las 129 personas que se encontraban en ese momento en la residencia de ancianos Conchita Regojo. «A pie de campo, a la puerta de la granja de San Lorenzo, viendo lo que pasaba con el rebrote del incendio, al día siguiente, nos asustó porque en unos diez minutos avanzó por el monte y se acercó de tal forma al pueblo que tragamos saliva. Por fortuna, no fue un drama pero anduvo muy, muy cerca», señala el alcalde.

Avanzamos por la ZA-316, la antigua carretera a Trabanca (Salamanca), donde se detectó el segundo foco, que todavía estaba relativamente lejos del pueblo. Nos damos cuenta de que el trabajo de investigación tendrá que ser denodado porque, entre medias, hay otras zonas quemadas que fueron posteriores, en contra de lo que pudiera parecer, y no será fácil deshacer la maraña.

Una «locura»

La cifra de cerca de 540 incendios forestales contabilizados desde el pasado mes de enero hasta ahora es «una locura», destacó el propio delegado territorial de la Junta de Castilla y León en Zamora, Alberto Castro, tras explicar hace unos días desde la Delegación algunos pormenores del fuego de Fermoselle, que presentó focos ubicados en lugares estratégicos y separados entre sí, «buscando hacer el máximo daño posible», unas palabras que también se escucharon en fuegos como los provocados a finales de julio en Pino del Oro, el segundo mayor incendio en lo que va de verano -el primero, el de La Cabrera, en León, con más de 8.000 hectáreas arrasadas-.

Un posible sabotaje

Por si fuera poco desastre el incendio en sí y sus consecuencias, la sombra del sabotaje viene a aderezar el suceso, ya que el propio alcalde denunció el pasado día 31 de agosto en el Puesto de la Guardia Civil de Fermoselle un «sabotaje intencionado» que dejó sin servicio durante, al menos, dos horas, la planta potabilizadora de agua del municipio el pasado domingo, cuando el fuego llevaba unas 30 horas devorando parte de los Arribes del Duero. «Después de desalojar la residencia de ancianos, de realojarlos en el pabellón y de montar el punto de avituallamiento para los servicios de extinción en la piscina, pensamos que el fuego iba directo a la planta potabilizadora y, en cuanto pudimos, fuimos a verificar cómo estaba. Encontré la puerta forzada y que la planta había dejado de funcionar y estaba bajando el nivel», relata. «Llamé para preguntar si había sido algún servicio de extinción y comprobamos que no. Es algo muy grave. Pedí a los medios que tuvieran precaución, que había estado unas dos horas sin funcionar».

Cumplidos ocho días de incendio activo, los fermosellanos esperan que se dé por extinguido durante este fin de semana y poder seguir con sus vidas en una de las zonas más bellas de Castilla y León, aunque también esperan que las investigaciones conduzcan lo antes posibles a los autores y que cumplan las penas «más duras» que contemple la Ley.