Dos concursantes del «Masterchef militar» en una improvisada cocina de campaña en Valladolid
Dos concursantes del «Masterchef militar» en una improvisada cocina de campaña en Valladolid - Fotos: F. HERAS
Sociedad

El Ejército reinventa sus cocinas

Equipos de militares de toda España, retados al estilo «Masterchef», buscan en Valladolid cómo dar la vuelta a sus menús de campaña

ValladolidActualizado:

Para cualquier soldado no está reñido estar en el campo con frío y lluvia con poder comer una comida atractiva a la vista y al paladar. Y con esta máxima y el objetivo de darle una vuelta a la alimentación en maniobras y no comer siempre lo mismo, la Agrupación de Apoyo Logístico número 61 de Valladolid (AALOG 61) organizó entre el 11 y el 14 de diciembre las Jornadas de Actualización de Alimentación en Campaña, una iniciativa que se llevó a cabo en la base El Empecinado de Santovenia de Pisuerga (Valladolid) y tuvo como principal aliciente una prueba al estilo del programa «Masterchef», con evaluación de las elaboraciones por parte de un jurado, para estimular a las distintas agrupaciones que se dieron cita y alcanzar los objetivos principales que se querían conseguir.

En total seis equipos, uno por cada agrupación participante (Madrid, Sevilla, Zaragoza, Santa Cruz de Tenerife, Valladolid y Vitoria, perteneciente a la misma AALOG 61), de dos integrantes cada uno, realizaron nuevos menús y postres con ciertos fines específicos más allá de su posterior evaluación en concurso, como fueron su actualización sobre las actividades desarrolladas en la alimentación de campaña, la normalización de los procedimientos para la realización de los menús y la confección de dietas equilibradas, adaptándose a las diferentes necesidades nutricionales. Asimismo, según el jefe de la sección de Valladolid, el brigada Jorge Briz, la intención era «que intercambiasen experiencia y aprendiesen los unos de los otros».

«Al final, en maniobras, siempre se come lo mismo: arroz, alubias, lentejas y pasta. Y los menús casi siempre se repite. Con lo que queremos darle una vuelta y que la comida de campaña sea más atractiva y se mejore en la alimentación, y se puede hacer, que es lo que les estamos intentando meter en la cabeza con esta iniciativa», apunta el brigada Briz. Por su parte, el maestro industrial de hostelería y teniente Miguel Ángel Trejo, mencionó que, la idea de las jornadas es también que se «sensibilicen con la problemática que hay a la hora de realizar diferentes menús», refiriéndose a las alergias y a la celiaquía, y que después, cuando salgan al campo, obtengan un resultado «bueno a la par que interesante» y que sus compañeros disfruten de sus elaboraciones, tras un arduo trabajo.

«Al final, en maniobras, siempre se come lo mismo: arroz, alubias, lentejas y pasta. Y los menús casi siempre se repite. Con lo que queremos darle una vuelta y que la comida de campaña sea más atractiva y se mejore en la alimentación»

Las jornadas fueron muy bien acogidas por los participantes. La cabo González Bayón, del grupo madrileño, aunque nacida en Valladolid, apuntó que a todos «les ha parecido muy interesante y hemos aprendido otras formas de trabajar. Al final todos nos hemos complementado de alguna manera». Por su parte, el cabo Hernández Marcos, del equipo vallisoletano, acogió esta novedosa iniciativa «con muchas ganas» que les sirve para seguir formándose, porque en la cocina «siempre hay pequeñas variaciones».

Por último, la directora de la Real Academia de Gastronomía e integrante del jurado, Elena Rodríguez, calificó las jornadas como «fantásticas» porque considera que la alimentación correcta y sabrosa de los soldados tiene un componente psicológico que en condiciones adversas «viene muy bien». Además, es una manera de recompensar el trabajo que hacen en cocina, ya que, en parte, son «responsables del bienestar del ejército».