El colegio Allúe Morer de Valladolid es uno de los que se sumarán a este proyecto contra los «guetos» educativos
El colegio Allúe Morer de Valladolid es uno de los que se sumarán a este proyecto contra los «guetos» educativos - F. HERAS
Educación

Un centenar de colegios de Castilla y León, en riesgo de convertirse en «guetos» educativos

El Gobierno regional pondrá en marcha un plan específico en 20 centros para mejorar sus resultados

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El Procurador del Común fue de los primeros en dar la voz de alarma. Castilla y León debía trabajar para impedir los «centros-gueto» -aquellos en los que se concentra un elevado porcentaje de estudiantes de minorías étnicas, inmigrantes, o en riesgo de exclusión- para evitar la segregación y la diferenciación social. Ochenta colegios de la Comunidad están en proceso de «guetización» y en otros veinte el número de este tipo de alumnado es ya muy alto -en algunos llega al cien por cien-. Por eso, además de actuar en los que se encuentran a un paso, para aquellos en los que la situación es ya muy complicada la Junta de Castilla y León aplicará este curso un plan especial para intentar evitar que sigan por ese camino.

A esa veintena de colegios los ha llamado «centros 2030», la mayoría de ellos se encuentran en Valladolid y Salamanca -nueve y cinco, respectivamente-, mientras que otros tres están en la provincia de León; dos, en Zamora, y uno, en Palencia. Por lo general, todos presentan resultados académicos por debajo de la media. Así que, para poder terminar con esa dinámica y atraer también a otro tipo de alumnado, necesitan más planificación y «flexibilidad» del sistema, así como «medidas compensadoras y de enriquecimiento» para la consecución de los objetivos que están marcados para todos los colegios, asegura la Junta de Castilla y León. Todo ello para tratar de alcanzar una verdadera educación inclusiva, a la que en numerosas ocasiones se ha referido el consejero de Educación, Fernando Rey, y para conseguir que la «educación sea un factor de cambio hacia la equidad y no de reproducción de desigualdades».

«Me niego a que la pobreza se herede y de ahí la importancia de la educación»

El propio responsable del área educativa se mostró tajante en el inicio del curso escolar en este sentido: «Me niego a que la pobreza se herede y de ahí la importancia de la educación».

De forma piloto ya se pusieron en marcha algunas acciones el año pasado en el colegio Miguel Íscar de Valladolid y este curso la intención es extenderlas a esos veinte. Está previsto que próximamente se apruebe una normativa específica para estos colegios.

Más profesorado

Entre las acciones que se plantean, se encuentra más flexibilidad en la dotación de recursos: el profesorado podrá exceder en número y especialidades a lo establecido con carácter general y se buscará que los docentes permanezcan en el centro el mayor tiempo posible bajo la filosofía «un equipo, un centro» para que pueda dar continuidad al proyecto. Tendrán también una formación especial. Proponen, además, un «ambicioso programa de actividades complementarias» para los alumnos como visitas, excursiones o la promoción del intercambio de los estudiantes a otros entornos, según la Consejería de Educación.

El trabajo que suele realizar el Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica será mayor en los colegios incluidos en este plan que el que se realiza en otros lugares. Serán fundamentales lo que se denominan «programas de mediación» como «nexo» entre diferentes culturas para entender mejor el contexto. Habrá más flexibilidad en cuanto a innovación: ellos tendrán prioridad en relación al equipamiento tecnológico que permita a los profesores desarrollar métodos novedosos, pero también garantizar al alumnado el acceso a las nuevas tecnologías. Al contrario que en colegios que no pasen por esta situación, habrá menos rigidez para la organización del alumnado en grupos, «con la única limitación del principio de inclusión educativa».

«Lo que queremos los centros es que los niños adquieran un nivel académico bueno para poder afrontar el instituto y el Bachillerato»

La intención es poder aportar una «ayuda extra», de manera que sus alumnos puedan tener «las mismas oportunidades que el resto», asegura la directora general de Innovación y Equidad Educativa, Pilar González. Se busca también «eliminar etiquetas» y que este tipo de colegios, gracias a los apoyos que van a tener, puedan atraer a otros alumnos de cara a una educación más inclusiva, que es la meta de los objetivos para el desarrollo para 2030.

Educación, única forma de acabar con la exclusión

Uno de los centros educativos que ha mantenido una reunión con el consejero de Educación para analizar la situación es el colegio Allúe Morer. Situado en el barrio de las Delicias de Valladolid, cuentan con 166 alumnos. De ellos, el 73 por ciento son de etnia gitana, el 4 por ciento de población que no representa a minorías y el resto inmigrantes. Este año se incorporarán al plan 2030 que la Junta de Castilla y León ha puesto en marcha para colegios de este tipo y así se lo han comunicado.

«Son necesarios apoyos para que estos niños puedan mejorar sus resultados académicos y también se va a prestar un respaldo a nivel social», explica su directora, Henar Rubion. «Lo que queremos los centros es que los niños adquieran un nivel académico bueno para poder afrontar el instituto y el Bachillerato», asegura. Y es que, en su opinión, «la única forma de acabar con la exclusión social es la educación».

Estos niños, por su situación, «no tienen una infraestructura para poder afrontar el estudio», por eso necesitan apoyo, defiende. Precisamente, por eso va a «luchar» su directora para que «puedan tener las mismas oportunidades que el resto, porque son niños igual que los demás».

Henar Rubio está a la espera de conocer la normativa que publicará el Gobierno autonómico, pero, por lo que ha podido conocer ya sobre las acciones que plantea la Junta, la intención es aportar al centro orientadores e incluso un equipo psicopedagógico. Por el momento, ya van a poner en marcha algunas actividades por la tarde para el alumnado, indica, y más adelante seguirán con la aplicación de las medidas que, quizá, consigan atraer a más familias del barrio. Asegura, además, que en el caso concreto de este centro no hay problemas con los padres y hay profesores que están muy implicados e incluso han preferido permanecer en este colegio en lugar de irse a otro.

Antes de que la Junta diese el paso de poner en marcha el programa específico, ellos ya avanzaron y tomaron algunas medidas. Por ejemplo, este colegio tiene desde hace años junto a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León (Oscyl) una famosa banda bajo el nombre «In crescendo».