Guillermo Garabito - La sombra de mis pasos

Castilla, capital Viena

«Castilla es un hombre solo. Un hombre solo mirando al horizonte que a veces reza y que siempre calla»

Guillermo Garabito
Actualizado:

Castilla es un hombre solo. Un hombre solo mirando al horizonte que a veces reza y que siempre calla. Y también un chopo solo y una trocha delineada en lontananza. Todo eso, menos en abril que son tres hombres. Y no tiene esto nada de misterio divino, ni de trino. Padilla, Bravo y Maldonado. «Capitanes de Castilla, /Castilla lo más granado…».

Y es que a los comuneros les pasaba Carlos V concretamente, no se levantaron contra la nada. Les pasaba Castilla, el oro y les pesaba la reina Juana en Torde’sillas, que podía estar más loca o menos loca o entre todos la volvieron, pero no son formas de tratar a una madre. Comprar imperios, por mucho derecho de sangre que se tenga, siempre resulta muy caro.

Ahora que corre febrero se celebra el quinto centenario de aquellas Cortes de Valladolid que juraron a Carlos V sin saber el rey ni una palabra en español. Y con la efeméride, el debate. Me dice Magnífico Margarito: «Carlos V fue el peor rey para Castilla. Carlos V es Carlos V -remarca el ‘V’- porque Castilla nunca lo vio como propio. El imperio era suyo, no de Castilla ni de España… Pero vamos, el mármol de Viena nos pertenece», zanja con cierta resignación mesetaria.

Quizá visto así tenga razón. Aunque Castilla, con palomares y tapiales forrados de mármol y oro, habría resultado una horterada. Y dónde, entonces, la recia austeridad de adobe, «arado, reja y rastrillo».

Pero el Emperador no fue toda la vida el mismo crío con prognatismo y ansias que llegó con diecisiete años y entre el «vuelo» de flamencos. Carlos V vino a llevarse la vida por delante, como todos los jóvenes. «Dejar huella quería». Pero cuando empezó a comprender lo desagradable de la vida se retiró a Yuste a orar camino de la muerte, cuando a todo el mundo le entran prisas por aprender a rezar.

El caso es que por aquí siguen cantando eso de que: «Desde entonces ya Castilla / no se ha vuelto a levantar».

GUILLERMO GARABITOGUILLERMO GARABITO