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Caso Gabriel CruzLas otras sombras de Ana Julia

Exparejas a las que «desplumó», una hija «acosada» y otra muerta en un extraño caso marcan la vida de la presunta asesina del pequeño Gabriel Cruz

ValladolidActualizado:

Tras esa cara «amable» y sonriente de la mujer dominicana que muchos trataron al otro lado del mostrador en la carnicería en la que trabajó o en los bares en los que estuvo de empleada o acudía como clienta, Ana Julia Quezada también dejó en sus más de veinte años de vida en Burgos un rosario de perjudicados que no la olvidan, cuyos malos recuerdos han aflorado desde que el domingo se conoció su detención como responsable de la desaparición y muerte en Almería de Gabriel Cruz.

La noticia del hallazgo del cadáver del pequeño de Las Hortichuelas de Níjar a la vez que la mujer era arrestada dejó ese mismo día otra afectada a orillas de la ciudad del Cid: su propia hija. Aunque quienes conocen a ambas reconocen que desde hace tiempo «no» había mucho trato entre la joven y su madre, de la que apenas hablaba, la actualidad ha marcado a Judith. Incrédula y en estado shock, la chica tuvo que ir al hospital con una ataque de «ansiedad», agravado por el «acoso» en las redes y físico. Un chorreo de insultos y críticas responsabilizándola del crimen presuntamente perpetrado por su progenitora estuvo incluso acompañado del «apedreamiento» que sufrió el propio domingo. No ha vuelto por el que durante casi toda su vida ha sido su hogar, junto a su padre y exmarido de Ana Julia, en el Camino Casa de la Vega. Acompaña de unos «familiares», trata de sobreponerse a la situación, mientras también numerosos amigos, conocidos y vecinos le apoyan y piden que no se mezcle la «atrocidad» de Ana Julia con su hija. «¿Qué culpa tiene la chica de lo que ha hecho su madre?», se cuestionan, aunque también son conscientes de que le va a ser «muy difícil» continuar con su vida en Burgos.

En esa misma casa queda también la pena de Miguel, el primer marido que tuvo en España, con quien emprendió una vida en Burgos después de que la sacase de un club. Es otro de los afectados en vida de Ana Julia. Aseguran que «estaba muy enamorado» de ella y también de que «le ha hecho sufrir mucho». No sólo con la separación, sino posteriormente. Dicen que sus entonces suegros también le dieron todo lo que pudieron, más lo que ella se llevó. La hija de ambos siempre vivió con el padre, que este lunes «salió pitando» de un hogar convertido en protagonista indirecto e indeseado por el trágico suceso.

Sin moverse demasiado del barrio de Gamonal al que llegó de la mano de Miguel a comienzos de los 90, Ana Julia fue sumando más sombras en su paso por Burgos. Antes de emprender junto a Sergio su viaje a Almería, a finales de 2014 o principios de 2015, había tenido más relaciones sentimentales, de las que los allegados a sus parejas no guardan precisamente grato recuerdo. Es el caso de un hombre vinculado a la hostelería, ya fallecido. Murió víctima de un cáncer cuando estaba con Ana Julia y con el pesar de no haber podido casarse con él. Pero sí logró, denuncian sus familiares, apropiarse del dinero de un seguro de vida y «se llevó todo lo que pudo». Denuncian la «doble cara» de la mujer, que «nos engañó a todos».

La pena por el fallecimiento parece que le duró poco y pronto inició otra relación, en este caso con Sergio, otro burgalés con quien sí llegó a casarse y con quien viajó y se instaló en el Cabo de Gata. Llegaron a abrir un negocio juntos, pero ni el matrimonio ni la cafetería funcionaron. La relación también se rompió y aseguran que a él «lo desplumó». Fue su última pareja antes de iniciar la relación con el padre del pequeño Gabriel Cruz, cuyo cuerpo fue encontrado el domingo 11 de marzo.

Extraño fallecimiento

Casi justo 22 años antes, otra tragedia marcó la vida de Ana Julia. El 10 de marzo de 1996 falleció su hija mayor cuando tenía cuatro años. Ahora, el caso se está de nuevo investigando. Entonces se archivó como una muerte accidental el fallecimiento de la pequeña tras precipitarse desde un séptimo piso al patio interior en el que ya vivía con su primer marido. La pequeña, fruto de un matrimonio en República Dominicana, había llegado meses antes desde su país natal y ya entonces las sospechas sobre lo sucedido pesaron sobre ella.