«Balto» junto a Julio Cabero y sus otros dos perros en el momento de localizar los primeros ejemplares de trufa negra que se cosechan en la provincia de Zamora
«Balto» junto a Julio Cabero y sus otros dos perros en el momento de localizar los primeros ejemplares de trufa negra que se cosechan en la provincia de Zamora - DIPUTACIÓN DE ZAMORA

Balto, el perro trufero que metió a Zamora en mapa del «oro negro» de España

Debido a la sequía ha sido una mala campaña para los hongos comestibles. Eso hizo que la sorpresa fuera aún mayor cuando el can marcó el lugar en el que se cosecharon los tres primeros ejemplares de trufa negra con sello «made in Zamora»

ZamoraActualizado:

Se llama «Balto» y es un perro de aguas experto en oler y localizar hongos bajo tierra que esta semana ha metido a Zamora en el mapa de provincias españolas productoras de trufa negra, a la que algunos denominan «el oro negro».

Al igual que el petróleo, la trufa negra está bajo tierra y alcanza un importante valor económico como demuestra el hecho de que esta temporada haya habido ejemplares de este aromático hongo que se han llegado a pagar por encima de los mil euros el kilo.

Guiado por su afición a los hongos hipogeos, más que por el valor económico de algunos de ellos, el experto zamorano Julio Cabero adiestra desde hace 17 años perros entrenados para localizar trufas y eso llevó a la Diputación de Zamora a recurrir a sus servicios para encontrar esta semana los primeros ejemplares de trufa negra hallados en Zamora.

«Balto» es un macho de la raza de perro de aguas, de color marrón chocolate y trece años de edad, con experiencia y veteranía en la localización de hongos bajo tierra. Su dueño ha explicado que lo entrenó primero en casa, poniéndole pequeñas bolas de arroz aromatizado con esencia de trufa escondidas entre un plato de arroz blanco para que las localizara.

Luego vino el adiestramiento a campo abierto y después «Balto» llegó incluso a contar con discípulos, ya que otra perra de aguas más joven de Julio Cabero llamada «Nora» siguió sus pasos y hace dos años localizó en la comarca de Sanabria un nuevo género hongos hipogeos desconocido hasta entonces para la comunidad científica.

En aquel caso la relevancia del descubrimiento para los expertos no se tradujo en interés económico, ya que no se trata de hongos comestibles, pero el hallazgo ahora de trufa negra sí que tiene cotización en euros. De hecho, el atractivo que puede tener para las economías locales del medio rural el cultivo de este apreciado aderezo gastronómico hizo que la Diputación de Zamora apostara hace once años por forzar el crecimiento de trufa negra mediante la micorrización de encinas, quejigos o robles, entre otras especies arbóreas.

Diez años

El mapa de producción natural de esta trufa abarca principalmente una franja que recorre el centro-este peninsular desde Navarra hasta Granada. Pero al margen de la producción silvestre existe la posibilidad de cultivar este hongo con árboles micorrizados, aunque los frutos suelen tardar entre ocho y diez años en verse y en este caso ha sido a la undécima temporada cuando en una parcela cultivada de forma experimental en Aspariegos se han localizado los tres primeros ejemplares.

Durante los años de espera, el área de Agricultura de la Diputación de Zamora no ha cejado en su empeño y ha promovido plantaciones de árboles micorrizados con trufa negra en otra decena de municipios de la provincia con apoyo científico de las universidades de Valladolid y Salamanca.

El pasado miércoles, Julio Cabero acompañado de sus perros de aguas y la ingeniera forestal de la Diputación de Zamora Berta Martín hicieron una prospección en la parcela de Aspariegos sin muchas esperanzas, ya que debido a la sequía ha sido una mala campaña para los hongos comestibles. Eso hizo que la sorpresa fuera aún mayor cuando «Balto» marcó el lugar en el que se cosecharon los tres primeros ejemplares de trufa negra con sello «made in Zamora».