El embalse de Villameca, del que beben los habitantes de Astorga, está al 15,7% de su capacidad
El embalse de Villameca, del que beben los habitantes de Astorga, está al 15,7% de su capacidad
Sociedad

Astorga es la población con la situación «más crítica» para garantizar el abastecimiento

La CHD comenzará en octubre a tomar medidas ante los escasos recursos en el embalse de Villameca

ValladolidActualizado:

«Dejar a salvo el abastecimiento y los caudales ecológicos» de los cauces. Son las máximas que imperan en la gestión que la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) hace de los recursos, y más en este año de escasez en el que cada gota cuenta. Para los próximos meses seguir abriendo el grifo «está garantizado», destaca el presidente del organismo de cuenca, Juan Ignacio Diego, aunque también es cierto que hay puntos en los que la situación es delicada.

Es el caso de la localidad leonesa de Astorga. Con más de 11.000 habitantes bebiendo del embalse de Villameca, vive la «situación más crítica» en cuanto a la garantía de abastecimiento de aguas superficiales se refiere. Ya en abril, desde la CHD se advertía de que con un estado «deficitario y extremadamente problemático» deberían afrontar los regantes del Tuerto la campaña. Pero no sólo esto, también de que «de repetirse una situación climatológica similar a la de este otoño, no se podrían garantizar sus necesidades a partir del mes de enero de 2018».

Lo que restó de primavera no fue generoso en lluvias y el verano, salvo las tormentas de finales de agosto y principios de septiembre, tampoco. Así que, «medidas hay que tomarlas», señala el presidente de la CHD, quien avanza que a primeros de octubre reducirán los caudales circulantes para garantizar el abastecimiento. Las reservas han ido cayendo y ahora Villameca está al 15,7% de su capacidad, con tan sólo 3,1 hectómetros cúbicos de los 20 que caben en su vaso. Casi al límite del volumen de final de campaña de riego -oficialmente concluye el día 30- que se fijo en abril (tres hectómetros cúbicos), aunque en julio se rebajó en 0,5, hasta los 2,5, dando más margen a la irrigación de cultivos. Las cifras están lejanas a los a las del año pasado por estas fechas, cuando tenía 5,7 y también 0,6 hectómetros cúbicos por debajo de la media del último decenio.

No sólo el consumo en verano -la época en la que más baja el nivel por la mayor demanda- está detrás de estas cifras. También hay otros guarismos que lo explican, como los de las escasas precipitaciones. Si en el pasado año hidrológico -arranca el 1 de octubre- en el embalse de Villameca se habían registrado a estas alturas 930,1 litros de agua por metro cuadrado, éste están por debajo de la mitad: 444,6. Unos datos que explican en buena parte la escasez de recursos que acumulan los embalses de la cuenca del Duero, al 23 por ciento de su capacidad, con 660,9 hectómetros cúbicos de agua almacenada entre los 18 de una capacidad total de 2.877,5. En 2016, a estas alturas estaban al 45,8 (1.318,4) y la media del decenio es de 41,2 por ciento.

«Aún no en rojo»

Desde el Ayuntamiento de Astorga, su alcalde, Arsenio García, desde la «prudencia» insiste en transmitir un «mensaje de tranquilidad», pues ya «se está actuando» y, según el estudio llevado a cabo por la empresa que gestiona el agua (Acuona), «hoy por hoy, tenemos asegurado el suministro hasta el primer trimestre de 2018 en las peores circunstancias». «La situación no está en nivel rojo todavía», señala el regidor, con la vista y la esperanza puesta en que el otoño e invierno cumplan y llueva y «se solucionaría».

Además, destaca que cuentan con captaciones de pozos y una antigua mina de hierro de la que Astorga «bebió» hasta los años 80 que podrían recuperar. De hecho, el Real de Decreto de sequía aprobado por el Gobierno en verano permite a la CHD «autorizar la puesta en marcha, por cuenta propia o ajena, de cualquier sondeo, cuente este con instalación elevadora o no, que permita la aportación provisional de nuevos recursos».

El Ayuntamiento ya ha empezado a tomar algunas medidas para disminuir el consumo del preciado bien. Así, además de campañas de concienciación de un gasto «responsable», desde junio los baldeos de calles se hace con agua de manantiales no tratada. Y en caso de ser necesario ya tienen un plan de actuación «previsto» que incluye las restricciones, la bajada de potencia o la «drástica» bajada de los riegos de jardines. Pero el alcalde incide en mandar un mensaje de «tranquilidad», apoyado en ese «colchón» de seis meses de abastecimiento «garantizado», su «confianza» en las lluvias de otoño e invierno que «suelen ser húmedos» en León y en que en unos meses cierre compuertas, tras años construido, el embalse de Villagatón, en la cabecera del río Tuerto y con sus cuatro hectómetros de capacidad contribuya a mejorar la situación.