El novillo fue abatido en el puente del Príncipe
El novillo fue abatido en el puente del Príncipe - EFE
Tribunales

Sobreseen la causa del toro que se escapó en Talavera e hirió a 18 personas

El auto reconoce «la confluencia de conductas imprudentes», pero admite «la imposibilidad de conocer quiénes fueron los que las causaron»

TOLEDOActualizado:

Que un toro se escape de la plaza de toros «La Caprichosa» de Talavera de la Reina e hiera a 18 personas, dos de ellas graves, no supone un delito penal. Así lo ha decretado el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Talavera de la Reina en un auto, fechado el 21 de abril, en el que determina el sobreseimiento de la causa. A los afectados les queda ahora la vía civil para reclamar las indeminizaciones que consideren pertinentes a las aseguradoras de la plaza.

El auto, de cinco páginas, explica que la huida del toro se debió a «la confluencia de conductas imprudentes», pero reconoce «la imposibilidad de conocer quiénes fueron las concretas personas que las causaron», por lo que «no puede desprenderse una imputación penal».

Los hechos ocurrieron el 15 de mayo de 2015 «sobre las 13.20 horas». Con motivo de las ferias de San Isidro, esa tarde había previsto en «La Caprichosa» un concurso de recortadores. Los novillos que se iban a soltar estaban encerrados en los corrales y, posteriormente, fueron enchiquerados. En un momento determinado, uno de los novillos, «Puchero», de unos 400 kilos, se escapó de los chiqueros y logró salir a las calles de la ciudad.

El animal causó el pánico durante media hora hasta que fue abatido por un coche de la Policía Local en el puente del Príncipe. Durante su deambular, corneó en el muslo izquierdo a un joven de 30 años y pisó a un niño de nueve, al que causó una fractura maxilofacial.

Suerte, a pesar de todo

En el auto, firmado por el magistrado José María Ortíz Aguirre, se recoge «que la segunda puerta del chiquero nº 1 (la más cercana a la puerta de toriles) cerraba con cierta dificultad, por lo que es posible que, en el momento de los hechos, no estuviera correctamente cerrada».

Además, un testigo (la persona que se encontraba «manejando el sonido ambiente de la plaza») contó a la Policía que «no vio entrar ni salir» a nadie por la puerta de toriles.

El mismo añadió que tan solo pudo ver «cómo el toro golpeaba la puerta una primera vez y que intentó cerrarla, pero nuevamente el toro embistió contra la misma y escapó en dirección a la parte izquierda del callejón, y desde este al patio de cuadrillas y al exterior, no sin antes causar lesiones a varias personas».

Pese a la prolongada deriva del novillo, fue una suerte que este no causara daños más graves. Cuando salió por la puerta de toriles había cientos de niños en el ruedo, pero el astado no pisó la arena, solo el callejón. Y después, cuando salió a la calle, podría haberse internado en los cercanos Jardines del Prado, que en esos momentos estaban atestados de gente. Afortunadamente, tomó otra dirección.

A pesar del sobreseimiento de la causa penal, el auto recuerda el «derecho de los perjudicados a obtener la indemnización que pudiera resultar procedente por las lesiones que sufrieron», aunque tendrá que ser por la vía civil.