Juicio sobre el atraco en un supermercado de Yuncos El cuento chino de las caretas

Un testigo clave cambia su testimonio, de manera sorpresiva, en favor de los tres acusados

Quini, con camisa oscura y en primer término, durante una de las sesiones del juicio
Quini, con camisa oscura y en primer término, durante una de las sesiones del juicio - Efe

La cuarta jornada del juicio por el atraco al supermercado de Yuncos el 5 de octubre de 2013, en el que el guardia civil Román David Gómez resultó gravemente herido, se cerró este viernes con una declaración inesperada. Uno de los testigos clave en este caso cambió su testimonio, de manera sorpresiva, en favor de los tres acusados: José Manuel Cifuentes, alias Panamá; Miguel Ángel Seoane, Quini, y Ángel García-Caro Repiso. «Lo de antes fue un cuento chino, de niños, porque me sentí coaccionado», justificó Marcos Quesada su nueva versión.

Quesada, amigo de Quini y de Panamá, había afirmado en una comparecencia anterior al juicio que Seoane y otro amigo del barrio se sentaron delante de un ordenador para elegir y comprar por internet tres caretas de látex el 5 de septiembre. Curiosamente, un mes después ocurrió el atraco en el supermercado Mercadona en Yuncos, en el que los tres asaltantes utilizaron tres caretas similares a aquellas, según confirmó este viernes el autor de la compra, Enrique Furi.

Sin embargo, en la vista oral de este viernes Marcos Quesada se retractó y afirmó que él mismo buscó las caretas, de categoría «realista», y las eligió «personalmente», sin la presencia de Quini. Este cambio inesperado lo justificó, con desdén, en supuestas coacciones de la Guardia Civil durante su toma de declaración, un sentimiento de opresión que también «sentí» durante una comparencia anterior en una sala donde estaban algunos los letrados que le escucharon este viernes.

Las caretas que supuestamente Marcos eligió en solitario, según su última versión, fueron compradas por Enrique Furi, psicólogo y profesor de música, a petición del amigo de Quini. Marcos pidió a Furi que «le hiciera el favor» de comprar las caretas por internet, y de facilitar la dirección de su domicilio, porque él no tenía tarjeta de crédito.

Para una fiesta en Ibiza

Furi, que testificó antes que Marcos, aseguró que Quini sí estaba en el mismo lugar desde donde se hizo la compra de las caretas -algo que Marcos no recordaba este viernes- y confirmó que pagó con su tarjeta bancaria los 140 euros que costaron las tres máscaras. Esta operación se realizó el 5 de septiembre de 2013. Tres semanas después, las caretas llegaron al domicilio del psicólogo, que se las entregó a Marcos. El amigo de Quini dijo al tribunal este viernes que las caretas eran para él, porque «las necesitaba para una fiesta en Ibiza» con un amigo y una amiga, aunque no dio nombres.

El vocablo coacción ya se había escuchado en la sala este viernes durante las declaraciones de varios agentes de la Guardia Civil que participaron en la detención de Ángel García-Caro Repiso, el único de los tres procesados que ha reconocido su participación en el atraco al supermercado de Yuncos, aunque ha negado ser autor del tiroteo contra la Guardia Civil.

El abogado de García-Caro intentó aclarar si su cliente fue coaccionado por los investigadores después de la detención, algo que ellos negaron, y si su defendido fue trasladado a un hospital antes o después de declarar por presentar supuestamente una crisis de ansiedad por no consumir cocaína. Los agentes explicaron, en cambio, que García-Caro estaba tranquilo cuando le tomaron declaración en el cuartel de Valmojado (Toledo). Y añadieron que el abogado que le asistió no pidió suspender la declaración por una indisposición del detenido.

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