Juan Manuel Rojas, arqueólogo

«Si el tesoro de Guarrazar hubiera estado en Francia, el mundo entero ya lo conocería»

El director de las excavaciones subraya que este proyecto ha salido adelante «con poco presupuesto pero con ilusión, ganas e imaginación»

El descubrimiento del tesoro, en 1858, llegó a tener un gran impacto en la sociedad
El descubrimiento del tesoro, en 1858, llegó a tener un gran impacto en la sociedad - ABC

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid, Juan Manuel Rojas Rodríguez-Malo (Sonseca, 1958) comenzó en 1990 su carrera profesional como arqueólogo. Desde entonces ha dirigido más de seiscientos trabajos relacionados con intervenciones arqueológicas en obras públicas y privadas. Entre ellas, Rojas destaca la rehabilitación del antiguo convento de Madre de Dios (Toledo), las excavaciones de yacimientos en el gasoducto Sevilla-Madrid y en la línea del AVE Madrid-Toledo, las excavaciones en la Vega Baja y la adecuación del Cerro del Bu (ambos en Toledo) y, «por supuesto, Guarrazar» (Guadamur). En una carrera profesional tan amplia, Rojas califica de «sorprendentes» algunos de sus hallazgos: por ejemplo, las tumbas de gentes del Neolítico, por la antigüedad y lo poco frecuentes que son. «Cuando he estado frente a un esqueleto de esa época me han surgido muchas preguntas sobre las formas de vida del ser humano», admite el director y coordinador de las excavaciones del yacimiento en Guarrazar, que el Ayuntamiento de Guadamur acaba de abrir al público.

-¿Cuál es la importancia del tesoro de Guarrazar?

-El descubrimiento del tesoro, en 1858, llegó a tener un gran impacto en la sociedad, ya que se trataba de uno de los tesoros más importantes que se habían descubierto en Europa. Pero la existencia de este conjunto de joyas está aportando información de gran interés para el conocimiento de aspectos relacionados con el arte, los ritos religiosos y el valor simbólico de las élites de la sociedad hispanovisigoda. El hecho de que pudieran pertenecer a una iglesia que habría en Guarrazar hace que se interprete como uno de los edificios religiosos de mayor prestigio en el entorno de la capital del reino visigodo.

-¿De dónde le viene el nombre al tesoro?

-El nombre Guarrazar se debe al topónimo donde se encuentra el yacimiento arqueológico que deriva del nombre árabe que significa «Valle del Plomo», llamado así por las explotaciones de este mineral que había en esa zona durante la Alta Edad Media.

-He leído que gracias a la lluvia parte del tesoro quedó al descubierto.

-Se desconocen las circunstancias reales en las que se produjo el hallazgo pero, en las declaraciones que hicieron en su momento los descubridores, afirmaron que una de las losas que cubría las arquetas en las que se ocultaba el tesoro había quedado parcialmente descubierta tras unas lluvias torrenciales que hubo varios días antes. Y las casualidades del destino hicieron que la losa que lo tapaba fuera descubierta por una mujer que, cuando pasaba por el camino de Toledo con su marido, se apartó unos metros para orinar.

Juan Manuel Rojas Rodríguez-Malo, arqueólogo
Juan Manuel Rojas Rodríguez-Malo, arqueólogo- ABC

-¿Cómo se imagina usted el taller donde se fabricaron esas valiosas piezas?

-Dado que se trata de joyas que, en su mayor parte, se fabricaron a lo largo del siglo VII, es lógico pensar que se fabricaran en diferentes talleres, pero es posible que la mayoría de ellos fueran de Toledo. El tipo de taller debió de ser muy parecido a los que han tenido los orfebres hasta el siglo XX, aunque para la fabricación de determinadas piezas empleaban algunas técnicas que están casi perdidas en la actualidad. Las similitudes de los motivos ornamentales de las coronas de los reyes Suintila y Recesvinto con los de las coronas de los emperadores bizantinos hacen pensar en la posibilidad de que hubiera orfebres de Bizancio trabajando en estos talleres de Toledo.

-Usted es uno de los arqueólogos que mejor conoce los entresijos de este tesoro. ¿Es la investigación más trascendental en su amplia carrera profesional? ¿Cuáles son sus piezas favoritas?

-Sin duda, puedo afirmar que la investigación de Guarrazar es la más importante de mi carrera profesional, pues, además de la notoriedad que tiene por el famoso tesoro, los hallazgos arqueológicos que estamos llevando a cabo lo están situando como un referente entre los yacimientos de época visigoda. En cuanto a las piezas favoritas, no tengo ninguna que tenga mayor interés que otras. Sinceramente, el mayor interés me lo despierta el yacimiento en su conjunto, ya que considero todas las piezas fundamentales para ir recomponiendo el rompecabezas de los hechos históricos que encierra en el subsuelo.

-¿Qué han aportado las últimas excavaciones?

-Las excavaciones más recientes han puesto al descubierto parte de los cimientos y derrumbes de un gran edificio que se situaba en la parte más elevada de cerro donde se encuentra el yacimiento. Sus dimensiones nos llevan a plantear la hipótesis de que pudiera tratarse de los restos de un palacio. También hemos descubierto una basa de columna de mármol (y con esta ya son tres) que interpretamos como pertenecientes a una basílica de grandes dimensiones y riqueza, tanto por sus ornamentos como por los objetos religiosos, puesto que contendría las piezas del tesoro.

«No tengo ninguna pieza por la que que tenga mayor interés. Sinceramente, el mayor interés me lo despierta el yacimiento en su conjunto»

-El Ayuntamiento de Guadamur se ha involucrado tanto en estas excavaciones que su alcaldesa, Sagrario Gutiérrez, encontró una piedra preciosa este año. ¿Vivió usted aquel momento?

-Sí, sí que estaba presente y puedo decir que fue una auténtica sorpresa, porque lo encontró en un charco lleno de barro que se había empeñado en limpiar para que se pudiera ver uno de los manantiales que afloran en ese lugar. El descubrimiento del zafiro ha permitido corroborar las declaraciones de quienes descubrieron el tesoro, en las que afirmaban que habían ido a lavar las joyas a la fuente que estaba a pocos metros del lugar donde lo encontraron.

-Ha dicho que el proyecto para sacar a relucir este yacimiento llegó con un siglo y medio de retraso. ¿Qué hubiera sido de este hallazgo en otro país europeo?

-Si hablamos de un país de Europa central o del norte, creo que se hubiera investigado hace muchos años y, probablemente, lo hubieran abierto al público. En concreto, si fuera en Francia donde se hubiera descubierto el tesoro, estoy convencido de que ya hubieran excavado una buena parte en el siglo XIX y lo hubieran dado a conocer por todo el mundo. Solo hay que ver la importancia que concedieron a la parte del tesoro que compró el gobierno francés y eso que no pertenecía a sus antepasados directos.

-«Por encima del dinero, lo importante para sacar adelante cualquier proyecto es tener ilusión, ganas e imaginación». Son palabras suyas que suenan muy bien, pero ¿de qué manera se pueden llevar a la práctica?

-Pues la manera de llevarlo a la práctica es hacer lo que se acaba de hacer en Guarrazar, donde, con poco presupuesto pero con ilusión, ganas e imaginación, ya se ha abierto al público con una excelente acogida por parte de quienes lo están visitando.

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