Santiago Sastre - OPINIÓN

Zurrar a Zurraquín: reflexiones sobre Puy du Fou

«No debe ser algo que se cueza entre empresarios, políticos y hosteleros; es fundamental la opinión de la sociedad civil»

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Voy a exponer mis impresiones sobre el asunto del parque Puy du Fou(suena a nombre de paté) de forma ordenada. El proyecto se encuentra en estado embrionario, de modo que hay muchas cosas que desconocemos. Eso hace que no tenga aún una idea formada aún al respecto, así que nadie espere de mí un sí o un no a palo seco. Desde mi punto de vista conviene barajar cuatro argumentos:

1.- El parque. No se trata de un parque con montañas rusas y aparatitos, sino que pretende ofrecer aspectos de la historia de forma didáctica, sobre todo a través del teatro. También a través de talleres de artesanía, recreaciones históricas de sitios y cuidado de animales (aves rapaces y caballos, por ejemplo). Por tanto, no está dirigido a un público como el de la Warner, porque aquí se alterna la diversión con el aprendizaje, lo que lo hace más atractivo para todos. En este sitio tendrán un importante protagonismo los actores, los artesanos, los historiadores y los biólogos.

2.- El sitio: Zurraquín. Si dejamos la ideología a un lado, es indudable que la zona tiene un gran valor ecológico. ¿Significa eso un impedimento para frenar la construcción del parque? En mi opinión no, por dos razones. Ese valor admite graduaciones, de modo que es posible pensar que tampoco estamos hablando de un Parque Natural, sino de otra cosa. Y, además, la empresa del parque es cuidadosa con el medio ambiente, como lo demuestra el hecho de que ha recibido un premio del Parlamento Europeo, que no es moco de pavo. Por tanto, no es incompatible defender una intervención con una protección cuidadosa del lugar (la flora y la fauna, y salvaguardar los caminos históricos). Hay obras (la autovía de al lado y un vertedero) que afectaron más nuestro entorno y apenas se dijo nada. Es bueno criticar y vigilar para que se altere lo menos posible ese entorno.

3.- El dinero. Para mí la repercusión económica del parque es un argumento relevante, pero no el principal. A mucha gente se le hace el culo pepsicola pensando en puestos de trabajo, en hoteles, restaurantes, etc. No se puede plantear como una necesidad, porque no lo es (muchos proyectos que han sido al final un fiasco). De aquí me interesa que la inversión privada y las ayudas públicas sean transparentes, la dificultad de conciliar el interés privado y el público, porque ya sabemos lo que sucede en estos casos: que como el dinero público no es de nadie (aunque es de todos) se malgaste o acabe inundando los bolsillos de ciertos particulares. No puede ser una merienda de negros entre políticos y empresarios.

4.- El bienestar de los toledanos. Para mí éste es el argumento de más peso. Lo ramifico en dos aspectos. El primero es el de los que viven en los alrededores del parque: cómo puede afectarles el tema del ruido, de los espectáculos nocturnos, de la aglomeración de tanta gente, etc. El segundo es cómo influye a Toledo. Está claro que debe de haber una conexión entre el Parque y Toledo, o sea, conseguir que los que visiten el parque vayan y pernocten en Toledo. Y tengo mis dudas de que nuestra ciudad esté preparada para acoger a esa pelotera de visitantes (dieciséis mil personas pueden acudir). Este es un tema que hay que estudiar. Quizá sea una ocasión de oro para diseñar otro Toledo: peatonalizar el casco, hacer una organización museística más moderna (hay algunos que no cumplen la ley de museos), cuidar más nuestros monumentos (¿no se nos caerá la cara de vergüenza cuando los visitantes del parque después de ver una recreación de lo que es un circo romano vengan a Toledo y encuentren el estado tan lamentable en el que lo tenemos? ¿qué pensarán de ese bloque que se ha construido al lado? ¿qué opinarán cuando vean el estado de la Vega Baja, en el que a los restos visigodos se los come la maleza?), mejorar el aspecto del casco (la calle Ancha devorada por negocios impersonales, el suelo con esas losetas de granito lamentables…), incentivar más los negocios de artesanía y otras tiendas... Quizá ese parque pueda servirnos para salir del virgencita que me quede como estoy y concebir otro Toledo pensando en el bienestar de los toledanos y en la ciudad que dejaremos a las generaciones futuras. Ahora bien, este parque no puede convertir nuestra ciudad en otro parque temático, sino en una ciudad viva, donde merezca la pena habitar.

Una última idea: no hay que tener miedo a la crítica. Alguien puede decir: «Si ponemos muchas pegas se lo llevarán a otro sitio, pues hay muchos políticos esperando que lo hagan en sus ciudades». Pues que se lo lleven. Puy de Fou ha contratado un conocido despacho de abogados para contrarrestar las alegaciones al proyecto. Ya se habla de listas de quienes lo apoyan y de quiénes están en contra. Cada uno es libre de pensar lo que quiera pero no deben existir dedos inquisitoriales que señalen a la gente. Es sano promover un debate con opiniones divergentes. No debe ser algo que se cueza entre empresarios, políticos y hosteleros, porque es fundamental la opinión de la sociedad civil. Pero, eso sí, se trata de un proyecto que debe beneficiar a Toledo y sobre todo a los toledanos (no a unos pocos), pensando en su bienestar. No todo es la economía. Eso espero.

POR SANTIAGO SASTREPOR SANTIAGO SASTRE