Gerardo López, a la derecha, con una familia de refugiados en un anterior viaje
Gerardo López, a la derecha, con una familia de refugiados en un anterior viaje

Toledo abriga a los refugiados en Serbia

Una familia toledana inicia este lunes su undécimo viaje repartiendo solidaridad en los campos de acogida

ToledoActualizado:

Un wasap comenzó a circular el pasado miércoles en Toledo con el siguiente título: «Ropa térmica para los refugiados». La autora de este mensaje fue Sagrario Lancha, la figura femenina de una familia toledana que ha decidido dedicar su tiempo libre a ayudar a los más necesitados.

Este es el origen de una campaña de recogida de ropa que viajará desde mañana hasta los campos de refugiados de la frontera de Serbia. Este será el undécimo viaje de Gerardo López Laguna y Juan López Lancha, marido e hijo de Sagrario de Sagrario, respectivamente.

Según cuenta Gerardo a ABC, todo comenzó hace más de un año, en concreto a finales de octubre de 2015, cuando padre e hijo viajaron con un furgón a Eslovenia y Croacia para llevar alimentos energéticos y ropa térmica. A ese primer viaje le sucedieron otros más, como el que realizaron a Nador (Marruecos) para llevar productos de primera necesidad a los emigrantes subsaharianos acampados en los alrededores de Melilla.

Pero, a partir de marzo de 2016, el país donde más han viajado es a Grecia, a los campos de refugiados de Idomeni, en cuatro ocasiones, y tres veces más a cuatro campamentos de Tesalónica. Allí desarrollaron trabajos de distribución de productos comprados allí, como alimentos, medicamentos, pañales y leche infantil.

Este último viaje a Serbia se comenzó a gestar a la vuelta de la anterior visita de Grecia el 5 de enero. «A principios de este año, la ola de frío comenzó a arreciar en los campos de refugiados y, al ver a muchos de ellos fuera de control en las calles de Belgrado, decidimos desarrollar, de forma rápida, una recogida de prendas para combatir las bajas temperaturas», explica Gerardo.

De este modo, Sagrario redactó un wasap que hizo llegar a unas 15 o 20 personas para que recogieran ropa térmica y la almacenaran en la parroquia de Santa Beatriz de Silva, en la urbanización de Valparaíso. Sin embargo, cuenta Gerardo que el wasap comenzó a circular deformado entre más y más gente, hasta desbordar las previsiones que se habían marcado. La prueba son las largas colas de coches y gente que el viernes por la tarde llenaron de bolsas de prendas de abrigo el salón parroquial.

Por eso, aunque sólo podrán llevar una pequeña parte de lo recogido, han alquilado una furgoneta más grande. En ella transportarán 700 lotes individuales de ropa de ropa térmica, que repartirán entre los 2.000 refugiados que viven en las calles de Belgrado fuera de los campamentos oficiales. ¡Buen viaje y enhorabuena por su labor!