Material intervenido al joven en su vivienda
Material intervenido al joven en su vivienda - CNP

Sobreseen el caso del joven que grabó a cientos de mujeres orinando

Las imágenes no han permitido identificar a víctimas ni ha habido denuncias de perjudicadas

ToledoActualizado:

Una juez de Toledo ha dictado un auto de sobreseimiento provisional del caso de J. A. P. P., el joven veinteañero detenido el 19 de junio de 2016 en la capital de Castilla-La Mancha por grabar a cientos de mujeres mientras hacían sus necesidades fisiológicas o a parejas que mantenían relaciones sexuales. En la casa del joven, la Policía Nacional halló cerca de 1.000 archivos de vídeos con esa clase de contenidos.

La resolución de la juez titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Toledo, que llevaba las diligencias del caso, se sustenta en dos motivos: por un lado, las imágenes, que son oscuras y de mala calidad, no han permitido identificar a ninguna víctima;y, por otra parte, no ha habido denuncia de ninguna perjudicada contra el autor de las grabaciones. «Es necesario investigar el delito a instancia de parte, es decir, que hubiese habido una denuncia de alguna de las afectadas que fueron grabadas», aclararon fuentes judiciales.

El testimonio de la joven que alertó a la Policía Nacional no ha sido suficiente, ya que el denunciado no llegó a grabarla y, por tanto, no se consumó el delito.

La llamada telefónica de esta mujer, durante la madrugada del sábado al domingo 19 de junio, permitió a la Policía detener a J. A. P. P. en Toledo, concretamente en el recinto ferial La Peraleda.

La joven se había percatado de una luz roja cuando se retiraba a una zona de maleza para realizar sus necesidades. Se acercó al destello y descubrió un espacio preparado con cartones para que una persona pudiera apostarse entre las hierbas. También vio a un muchacho que huía a pie a toda prisa y que fue detenido después por la Policía Nacional.

Dentro del vehículo de J. A. P. P., los agentes encontraron una cámara réflex y una videocámara equipada con un visor de infrarrojos. En su memoria había almanecados 34 vídeos que J. A. P. P. grabó esa misma noche.

En lugares apartados

La magistrada del juzgado de guardia que estaba en Toledo, el número 5 de primera instancia e instrucción, autorizó un registro en el domicilio del detenido. Con esa orden, la Policía se desplazó hasta un pueblo situado a 25 kilómetros de la capital regional. Allí encontró dos ordenadores, que guardaban cerca de 1.000 archivos de vídeo con imágenes en las que se podía ver a chicas realizando sus necesidades fisiológicas y a parejas practicando sexo en zonas apartadas. Además, J. A. P. P. tenía en su vivienda una silla de camuflaje para ocultarse durante las grabaciones.

El joven llevaba filmando varios años, tanto de día como de noche, a cientos de mujeres en diferentes provincias de España. Grababa aprovechando grandes concentraciones de personas y también en centros universitarios. La Policía le imputó la presunta autoría de un delito continuado de descubrimiento y revelación de secretos, regulados en los artículos 197 a 201 del Código Penal. Sin embargo, el caso se archiva aunque, al ser un sobreseimiento provisional, el asunto se retomaría si hubiese denuncias.