TOLEDO

Un Corpus más ardiente que el sol

Un año más, la Custodia de Arfe recorrió las calles de Toledo en medio de la devoción religiosa y la atracción turística a más de 40 grados centígrados

La Custodia de Arfe en la calle Alfileritos - FOTO y VÍDEO: Ana Pérez Herrera

Toedo ha vuelto a brillar, incluso más que el propio sol que cayó a plomo sobre la ciudad, en la celebración del Corpus Christi, que congregó un año más a miles de espectadores para contemplar el paso de la procesión. Y todo ello, a pesar del sofocante calor, con temperaturas de 40 grados durante el acto central. El desfile procesional discurrió por las calles engalanadas de la ciudad, sin que se registraran incidencias destacables relacionadas con el calor, en medio del envolvente aroma a incienso, a tomillo, a romero y a otras plantas aromáticas. Esta fiesta, declarada de Interés Turístico Internacional, se ha celebrado este año con la provincia de Toledo en alerta naranja, por lo que el Ayuntamiento repartió 3.500 abanicos en diferentes zonas del casco histórico entre el público.

La procesión de este año partió hacia las 11:00 horas de la catedral primada, aunque la Custodia de Arfe no salió del recinto hasta las 12:00 horas, y llegó a la Plaza de Zocodover hacia las 12:25 horas, en medio de una cerrada ovación de las numerosas personas que la llenaban.

Una vez en Zocodover, la Custodia de Arfe se situó bajo el Arco de la Sangre, donde el arzobispo de Toledo y primado de España, Braulio Rodríguez, hizo la tradicional alocución antes de que impartiera la bendición su antecesor en el cargo y actual arzobispo de Valencia, el cardenal Antonio Cañizares. La alocución del arzobispo primado la escucharon, desde los balcones de la Delegación del Gobierno en Castilla-La Mancha, la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, y los secretarios de Estado de Cultura, Fernando Benzo, de Educación, Marcial Marín, y de Defensa, Agustín Conde, así como los embajadores de varios países europeos e hispanoamericanos.

En el desfile procesional participó el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, acompañado de los consejeros de Hacienda y Administraciones Públicas, Juan Alfonso Ruiz Molina, y de Educación, Cultura y Deportes, Ángel Felpeto, así como la Corporación municipal de Toledo y la Diputación Provincial.

No pudieron procesionar la alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón, aquejada de una dolencia cervical, y el presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, Jesús Fernández Vaquero.

Para la procesión, las calles del casco histórico de Toledo estuvieron engalanadas con pendones, mantones, tapices, flores y reposteros e impregnadas por el aroma del tomillo y el romero esparcidos por las aceras. Este año, 25.000 tallos de rosas color rojo carmesí tiñeron las calles toledanas, además de 2.000 plantas y 4.000 metros de guirnalda de boj.

A su llegada a la plaza de Zocodover, el arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, parafraseó a Santo Tomás para recordar que la vida de Cristo «se alcanza aquí para que cada uno de sus discípulos se parezca a él». «Que lluevan aplausos en Toledo», ordenaba Rodríguez, que veía como los abanicos aleteaban sumándose al homenaje. «La Eucaristía terrestre es la acción eterna en el tiempo, también en el nuestro, de Jesucristo mismo. Mirad, hermanos, a Cristo, en esta hermosa Custodia. Sin duda veréis tantos infinitos rostros de los que hoy son sus hermanos, en muchos de los cuales no está en Gloria, sino en muchas tribulaciones», subrayó momentos antes de llamar a Padre Nuestro a los asistentes y de ceder el paso a su antecesor en el cargo y ahora arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, para que procediera a la bendición. De nuevo entre aplausos y pétalos blancos, la Custodia reanudaba su camino para entrar por la calle Sillería hasta San Nicolás y Alfileritos.

En el balcón de autoridades, junto a la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, presenció la celebración del Corpus el embajador de Honduras en España, Norman García, quien quiso destacar la «gran participación» de toda la sociedad toledana en su día grande. García puso el acento en cómo las ciudades españolas, en especial Toledo, «han sabido conservar su parte más antigua logrando fusionar la parte contemporánea sin que resulte chocante».

No fue el único embajador que pudo presenciar la llegada de la Custodia. Junto a él estuvieron los representantes de Chipre, Hungría, Polonia, Grecia y República Checa. Este desfile procesional, por primera vez en mucho tiempo, no contó con ningún representante del Parlamento regional.

Al estar afectada por un esguince cervical, lo que le impidió desfilar, la alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón, aprovechó su perfil oficial en la redes social Twitter y Facebook para desear a sus vecinos un feliz Corpus. «Toledo está más bella que nunca. Hoy es nuestra Fiesta Grande, que desde pequeña he disfrutado con mis padres». Por su parte, el presidente de la Diputación de Toledo, Álvaro Gutiérrez, puso el acento en el «honor» que suponía para él procesionar este día tan señalado, subrayando que es un «aliciente» de esta edición el hecho de que la institución provincial haya cambiado a los maceros por mujeres por primera vez en la historia.

Una multitud se agolpa en torno a la Custodia de Arfe
Una multitud se agolpa en torno a la Custodia de Arfe- M.J.M.

El presidente autonómico, Emiliano García-Page, tuvo palabras de «orgullo» antes de empezar la solemne misa, aseverando que «se ha convertido en una seña de identidad» no sólo de los toledanos, sino de «todos los castellano-manchegos». «Es una fiesta que a uno le crece espiritualmente, independientemente de las creencias de cada uno», apuntó. Su antecesora en el cargo y actual ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, resaltó desde uno de los balcones de la Delegación del Gobierno sobre esta festividad que es «un día muy especial para Toledo y para toda España, donde la capital regional se viste de gala por una tradición religiosa, pero también cultural y que forma parte, además, de su patrimonio histórico».

La gran atracción de la procesión es la Custodia, realizada durante ocho años por Enrique de Arfe, en cuya elaboración se invirtieron más de 152 kilos de plata con los que el mejor orfebre que había en España en el año 1515, realizó una estructura de cuatro cuerpos de desigual altura. Con motivo de la restauración a la que fue sometida durante siete meses el pasado año, la Custodia vuelve a mostrar las esmeraldas que contiene y que provenían de Colombia, así como los zafiros de Ceilán, actual Sri Lanka. La Custodia, que mide dos metros y medio de altura, se compone de 5.600 piezas y 7.500 tornillos, ostenta 260 estatuillas y pesa 17 arrobas y una libra, y va encima de una carroza construida en 1781 en León por Bernardo Miquelez.

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