Antonio del Camino - ARTES&LETRAS CASTILLA-LA MANCHA

La poesía contenida Antonio del Camino

«Ida y vuelta», el primer libro de poemas de Alfonso González-Calero

La poesía contenida

Como si de un mago se tratase sacando un conejo de su chistera, Alfonso González-Calero García, de su Biblioteca Literaria Añil, acaba de extraer un hermoso libro de poemas, Ida y Vuelta. ¿Que qué tiene de extraordinario?, podrá preguntarse el lector, habida cuenta de que no es el primer poemario que se publica en esa colección, y aquí es donde el que suscribe aclara: Lo extraordinario, verdaderamente extraordinario y celebratorio, es que el libro es del propio Alfonso, y se trata de su primer libro; ignoro si antes ha llegado a publicar algún poema suelto en alguna revista literaria.

Ida y Vuelta no es un libro cualquiera, pues recoge poemas escritos entre 1985 y 2015, treinta años de vivencias y reflexiones resumidos en 90 páginas de versos, divididas en seis partes: Para dudar que vivo (cuaderno rosa; 1985-1995), Cuaderno blanco trece (2002-2003), Cuaderno de madrugadas (2001-2005), Sin paisaje (2000-2004), Un verano se abre (2014) y Carácter y destino (2015), a los que habría que sumar un Prólogo de José Corredor Matheos, y un Apéndice: Dos poemas, dos amigos, con sendos textos dedicados al autor por Miguel Galanes y Francisco Gómez-Porro. Todo ello, al cuidado y sensibilidad del propio autor en una más de esas deliciosas joyas que son los libros de esta Biblioteca Literaria Añil.

Lo primero que ha sorprendido a este lector es la variedad de citas que se concentran a lo largo del libro, de autores tan diversos como Pere Gimferrer, Salvador Espriú, Miguel Labordeta, Mario Camus, José Ángel Valente, Alejandro López Andrada, Pedro Salinas, Luis Landero, Fernando Pessoa y alguno de sus heterónimos, Ángel González, Cortázar, René Char... y muchos otros. Citas que, de alguna manera, «sitúan» el poema o lo arropan durante su recorrido por la página virgen.

Lo segundo, y más importante, es que no se trata del libro de un poeta novel. Se observa un buen manejo del verso y una contención y precisión propia de autores con muchas horas de vuelo. Considero -y no creo que sea una opinión descabellada- que en él hay una enorme labor de poda. Aconsejado por esa máxima poética no escrita de que Menos es más, el poeta ha sabido desnudar al conjunto de cualquier poema innecesario, hasta formar un todo armónico y homogéneo, donde el paso del tiempo (esos treinta años aquí contenidos) no parece apreciarse en la construcción y contenido; lo cual no significa que de principio a fin no se note una evolución manifiesta, pero, acaso, tal se observe más en el fondo que en la forma.

José Corredor Matheos, en el prólogo, titulado Versos de un diario, comienza diciendo: En la poesía se dan ciertas constantes que reciben versiones o interpretaciones de los diferentes poetas, según sus inclinaciones personales, experiencias y tradiciones culturales. Temas fundamentales son, sin duda, el ansia de amar y ser amado, el temor a la muerte y, con él, el paso del tiempo.

Pues bien, todas esas preocupaciones, temas fundamentales en Poesía, son tratadas también aquí con sensibilidad, buen pulso y capacidad reflexiva, todo ello no exento de belleza y preocupación en el cuidado de las palabras elegidas, de modo que lo dicho sea expresado de la forma más adecuada y no de otra manera.

Por todo ello, sumérjase el lector en las páginas de este libro y haga con su autor ese viaje de Ida y Vuelta común a cada uno de los mortales. Adéntrese con él en los recovecos del yo, escale los senderos de la duda, abrace el territorio donde el amor gobierna, salga a la luz o sumérjase en la noche más honda, y luego vuelva a su lugar y observe que, después de este viaje, sale reconfortado y acaso más sabio y más humano. Hágame caso: me lo agradecerá.

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