Juan Echanove y Marta Ribera, en una escena de «Sueños»
Juan Echanove y Marta Ribera, en una escena de «Sueños» - Javier Naval

Echanove y Quevedo se encuentran en el escenario del Rojas

El montaje, incluido en el ciclo de Teatro Clásico, está dirigido por Gerardo Vera y se representa este sábado a las 20.00 horas

ToledoActualizado:

El Teatro de Rojas acoge este sábado la representación de «Sueños», montaje protagonizado por el actor Juan Echanove, bajo la dirección de Gerardo Vera. El espectáculo se zambulle en el universo de Francisco de Quevedo, en el que se aborda, con doloroso lenguaje, la decadencia de un imperio, la crónica de una época y los acontecimientos convulsos del siglo XVII.

La obra nos muestra cómo vivió Quevedo, contemporáneo de Velázquez, pintor que también vivió la liquidación de España. Estos son los acontecimientos que refleja «Sueños», una crónica dolorosa y lúcida de una España presa de la corrupción de las monarquías absolutas de Felipe III y Felipe IV, víctima del ocio y la ignorancia, donde la filosofía era esclavizada por la teología.

No fue Francisco de Quevedo, uno de los grandes nombres de la literatura española, un destacado autor teatral. Ha tardado en entrar en el repertorio de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, y lo hace con la adaptación escénica de uno de sus más singulares textos: «Sueños». Juan Echanove, que ya interpretó a Quevedo en la película «Alatriste», es el protagonista -e impulsor- de este montaje, para el que ha contado con la adaptación de José Luis Collado y la dirección de Gerardo Vera.

Completan el reparto Óscar de la Fuente, Markos Marín, Antonia Paso, Lucía Quintana, Marta Ribera, Chema Ruiz, Ferrán Vilajosana, Eugenio Villota y Abel Vitón (la mayoría de ellos formaban parte del reparto de «Los hermanos Karamazov», que también reunió a Vera y a Echanove).

El director de la obra ha afirmado en una entrevista reciente con ABC que «Sueños» es «un monumento literario, moral, filosófico y político». E insiste en que es un informe semanal de lo ocurrido en el siglo XVII.

«Es un tratado sobre la corrupción, la indignación moral... Sobre la condición humana, en definitiva», ha asegurado el también cineasta, que no ha dudado en definir a Quevedo como un «gran cronista de la realidad española», que le ha permitido sumergirse sin adornos ni coartadas en un período doloroso que ha marcado el devenir de España.