Homenaje a los caídos, el 12 de octubre de 2016, en la comandancia de Toledo
Homenaje a los caídos, el 12 de octubre de 2016, en la comandancia de Toledo - Ana Pérez Herrera

Un segundo guardia civil se suicida en un sótano de la comandancia de Toledo en nueve meses

Ha ocurrido esta mañana en el mismo lugar donde un capitán psicólogo se quitó la vida en mayo de 2016

ToledoActualizado:

El jefe del puesto de la Guardia Civil de Olías del Rey (Toledo), el sargento Ángel Luis F. S., se ha suicidado en la mañana de este lunes con su arma en un sótano de la comandancia de Toledo, en el mismo lugar donde el capitán psicólogo Néstor G. C. se quitó la vida hace nueve meses. El sótano está muy cerca de la habitación donde un psicólogo enviado por la Dirección General de la Guardia Civil pasa consulta actualmente.

Tras esta última muerte, ocurrida una hora antes del mediodía, dos asociaciones de guardias civiles han anunciado una campaña «para abordar este problema y buscar soluciones».

El agente fallecido esta mañana estaba casado y era padre de dos hijas pequeñas. Al sargento Ángel Luis F. S., de 41 años y natural de San Lorenzo de la Parrilla (Cuenca), se le conocía también por ser una persona muy deportista. De hecho, 24 horas antes de ocurrir el luctuoso suceso, había participado con el equipo «26 millas» en la II Carrera y Marcha de Manos Unidas celebrada en Toledo.

«¡¡¡En el campo de batalla!!!», era el estado de wasap en su teléfono móvil, acompañado de dos banderas de España. Precisamente con unos calcetines rojigualdas corrió este domingo esa prueba atlética, de 5,6 kilómetros de distancia. Ocupó el undécimo lugar en la general y fue tercero en la categoría de veteranos. Un dato que demuestra su forma física es el tiempo que invirtió en esa carrera, 19:54, a 3:31 minuto/kilómetro.

La Delegación del Gobierno en Castilla-La Mancha solamente ha confirmado el suicidio de «un componente de la Guardia Civil» en el cuartel de la capital regional, donde se encuentra también la plana mayor del Cuerpo en Castilla-La Mancha. «Por la política informativa que se sigue sobre los suicidios, no se van a dar más datos», ha explicado un portavoz oficial de la delegación del Gobierno.

Las muestras de condolencias han llegado a las redes sociales. «Queremos dar nuestro más sentido pésame a la familia, amigos y a la @guardiacivil por el fallecimiento del Sargento Ángel Luis. DEP», ha escrito la cofradía-hermandad del Santísimo Cristo de la Humildad de Toledo en su cuenta de «Twitter». El mensaje está acompañado de una fotografía en la que el sargento está en el centro de la imagen, custodiando la talla de la hermandad.

«Devastadora huella»

Se trata del segundo suicidio ocurrido en nueve meses en la Comandancia de Toledo, situada avenida de Barber. El 13 de mayo de 2016 el capitán psicólogo Néstor G. C., de 48 años, casado y con dos hijos, se quitó la vida también con su arma reglamentaria. Inmediatamente, fueron suspendidos los actos que iban a celebrarse ese mismo día en el cuartel con motivo del 172 aniversario de la Guardia Civil. Néstor se suicidó en el mismo sótano donde Ángel Luis ha muerto este lunes.

Entonces, la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) aseguró que esa «nueva desgracia» se sumaba a la «negra estadística de suicidios» en el instituto armado, donde se registraba un suicidio en la Guardia Civil cada 26 días, un promedio que se mantiene después de casi un año. La semana pasada, dos agentes de este Cuerpo se suicidaron, uno en Ponferrada (León) y otro en Laredo (Cantabria). Además, otro guardia civil destinado en la Unidad Centro Operativa (UCO) asesinó a su compañera sentimental y luego se suicidó con su arma, el 11 de febrero, en la urbanización «El Quiñón» de la localidad toledana de Seseña.

Desde que murió Néstor G. C., su puesto de psicólogo está vacante en la comandancia de Toledo. Otro profesional enviado por la Dirección General de la Guardia Civil se traslada a la capital regional para pasar consulta de manera eventual.

Tras la muerte del sargento Ángel Luis F. S., quien habría cumplido 41 años en mayo, dos asociaciones de guardias civiles han manifestado este lunes su preocupación por el número de suicidios en el Cuerpo. En su página web, la AUGC ha anunciado que emprenderá «de inmediato» una campaña entre distintas organizaciones civiles, grupos políticos y distintos ministerios, como Sanidad e Interior, para «tratar de abordar entre todos este problema que cada año deja su devastadora huella en demasiadas familias» del Cuerpo.

«No se trata de buscar culpables en esta tragedia, pero sí soluciones para cortar esta sangría»Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC)

Por su parte, la Asociación Española de Guardia Civiles (AEGC) ha exigido al Ministerio del Interior y a la Dirección General del Cuerpo que afronte «con carácter urgente un cambio» en el protocolo antisuicidios. «Algo está fallando», afirma esta asociación en un comunicado, ya que «esas conductas, lejos de disminuir, aumentan».

Por ello, solicita a Interior que ponga todos los medios necesarios para «cortar esta sangría», con más personal, más psicólogos para atender el teléfono antisuicidios y mejor formación a los mandos, informa Efe.

Mientras, la AUGC recuerda que este «dramático goteo» supone que, como promedio, cada 26 días se quite la vida un trabajador de la institución, y considera «evidente» que el Plan de Prevención de Conductas Suicidas puesto en marcha en 2001 «no ha funcionado como debiera». No se trata de buscar culpables de esta tragedia, añade esta asociación que, sin embargo, pide soluciones. Para ello pondrá en marcha una campaña que, a juicio de la AUGC, deberá servir para «compartir conocimientos, aunar voluntades y buscar juntos soluciones a este verdadero problema de salud pública de un colectivo que está siendo azotado por esta lacra».

«Llama la atención que los guardias civiles que tienen que custodiar a las víctimas de violencia de género, para que no las maten, se suiciden sin embargo. Algo está fallando», reflexiona un agente de la Comandancia de Toledo que conocía muy bien a Ángel Luis, el último guardia civil que se ha quitado la vida.