Agustín Díaz Yanes se muestra admirador de Toledo, de sus calles, sus monumentos y su cocina
Agustín Díaz Yanes se muestra admirador de Toledo, de sus calles, sus monumentos y su cocina - Vanessa Gómez
Festival de Cine

Díaz Yanes: «Estoy en contra de las prohibiciones modernas, incluida la de los toros»

El director de cine inaugura este lunes, a las 11.00 horas en el centro comercial «Luz del Tajo», unas jornadas organizadas por el festival Cibra

ToledoActualizado:

Tras nueve años, Agustín Díaz Yanes (Madrid, 1950) vuelve a dirigir cine. «Oro» es su último filme, en el que retrata la ambición desmedida (y sus consecuencias) de muchos españoles en la conquista de América. Ambientado en el siglo XVI, retrata la odisea de una expedición que intenta llegar a una ciudad mítica donde, supuestamente, encontrará cantidades de oro.

Agustín Díaz Yanes, un gran aficionado a los toros y al que sus amigos llaman cariñosamente «Tano», habla en esta entrevista con ABC de su admiración por Toledo, su historia y su cocina. Pero también de toros y de crisis. El prestigioso director de cine, ganador del Goya a la mejor dirección y al mejor guión por «Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto», viaja a Toledo este lunes para inaugurar los Encuentros de Cine, en el marco del Festival del Cine y la Palabra (Cibra).

En plena promoción de su última película «Oro», ¿por qué ha aceptado viajar a Toledo? ¿No tendrá algún proyecto cinematográfico que quiera rodar en esta ciudad?

Toledo, aunque no sale en mi película «Oro», está presente en el imaginario. Toledo fue la gran ciudad donde convivieron pacíficamente las tres culturas monoteístas. Respecto a algún proyecto, no tengo ninguno, aunque ya me fijé en las calles de Toledo cuando rodé «Alatriste» (1996) y son maravillosas. Siempre están muy llenas de gente y, para rodar, tendrías que paralizar esta ciudad. Si tuviera otro proyecto, lo volvería a intentar, pero sé que es muy difícil.

Usted es el encargado de inaugurar los encuentros de cine que promueve el Festival Cibra, ¿conocía este evento y que le ha motivado a participar?

Me habían hablado del festival y tenía referencias. Me apetece mucho ir y estar con el público toledano.

En esa conversación cinematográfica, ¿qué temas se van a abordar?

En principio, no tengo un plan predeterminado. Hablaremos de lo que los espectadores y el público quiera. Viajo a Toledo abierto a todo tipo de preguntas. Intentaré contestar a lo que los espectadores quieran saber.

Historiador, guionista y director de cine, ¿qué le queda por realizar a Agustín Díaz Yanes?

Tengo que aclarar una cuestión. No soy historiador y me da un poco de vergüenza porque siempre me lo preguntan. He estudiado historia moderna y contemporánea. ¿Qué me queda por hacer? Pues otra película, si puede ser. ¡Qué quieres que te diga! Este es mi oficio y a ver si tengo suerte y puedo rodar de nuevo.

Como estudiante de historia, ¿qué es lo más le atrae de Toledo como Ciudad de las Tres Culturas?

De Toledo, todo. La ciudad albergó el mestizaje y fue determinante en la historia española. Pero también me gustan sus calles, sus monumentos, sus casas, El Greco... En definitiva, todo lo que hay. Y si me permite, la perdiz toledana, una verdadera delicia gastronómica.

Entonces, en el menú de este lunes, ¿habrá tiempo para degustarla?

Es una maravilla y, si tengo oportunidad, claro que voy a probarla. Si me da tiempo, seguro que lo haré.

A pesar de los éxitos cosechados a lo largo de su carrera, han pasado nueve años para que volviera a rodar. ¿A qué se debió esta situación?

Bueno, pues le voy a ser muy sincero: a que no me llamaban. Estaba en casa y no me llamaban. Cuando sonó el teléfono, las dos veces que ocurrió, dije que sí. Me llamó Pedro Costa -que falleció hace poco- para hacer «Jarabo». Escribí el guión, aunque después la película no salió. A los dos o tres años me volvieron a llamar para hacer «Oro».

«Hice mi penúltima película cuando estalló la crisis económica. Después dejó de sonar el teléfono y me dediqué a observar y a escribir una novela»

Y en ese tiempo de silencio en el que no sonó el teléfono, ¿a qué se dedicó usted?

Pues escribí una novela medio policiaca y política, «Simpatía por el diablo». Luego me dediqué a mirar y a escribir. Si me pregunta a qué se debió, pues pienso que a una multitud de factores. Hice mi penúltima película cuando estalló la crisis económica y era muy complicado sacar proyectos. Después vino una generación de jóvenes directores que eran muy buenos. Hubo un cambio generacional y es así. No hay que darle más importancia.

¿Cómo ha sido recibida «Oro» por parte de la crítica y los espectadores?

Tengo por costumbre no leer las críticas hasta pasado uno o dos meses del estreno de la película. Por lo que me cuentan, creo que muy bien. Después lo noto en las entrevistas que esta historia ha sido muy bien recibida. Solo me queda dar las gracias.

Usted es un gran aficionado a los toros. ¿Cómo ve que se prohíba esta fiesta en algunas ciudades españolas?

No estoy en absoluto de acuerdo. Prohibir siempre es malo. Para prohibir algo tiene que estar casi todo el mundo de acuerdo. Estoy completamente en contra de la ola de prohibiciones del mundo moderno. Hay que prohibir cosas que son evidentes, pero los toros..., no veo ningún razón.

¿Ponce, Morante o José Tomás...?

No, no… esto no te lo voy a responder. Todos son amigos y tengo más amigos: José María Manzanares, Alejandro Talavante… Que no. No me gusta. Además, no puedo distinguir un torero sobre los otros. Todos los toreros son amigos y muy buenos.

¿Sigue disfutando de la fiesta?

Sí. Voy muchísimo a los toros y siempre que puedo. Este año he ido un poco menos porque he estado rodando en algunas fechas taurinas. Pero insisto: voy todo lo que puedo.

Finalmente, ¿cree que la crisis que ha vivido el cine ya se ha superado?

Creo que está empezando a superarse, aunque está por verse, ya que ha habido muchos problemas de financiación para montar las películas; además, está el IVA. En fin, hay muchas cuestiones que se deberían resolver. Pero, bueno, se ve un poquito de luz al final del túnel.