El cardenal Marcelo junto a José Bono
El cardenal Marcelo junto a José Bono - Óscar Huertas

Cien años del cardenal Marcelo González Martín

El arzobispo Braulio Rodríguez ha organizado un acto de oración y homenaje a su figura el martes en la catedral, al cumplirse el centenario de su nacimiento

ToledoActualizado:

La figura del cardenal Marcelo González Martín es, sin duda, la más importante de la Iglesia toledana en las últimas décadas. Treinta y un años de cardenal y 24 al frente de la Diócesis toledana, el quinto arzobispo de la historia que más tiempo ha estado al frente de la sede primada, además de su prolífica obra, lo dicen todo. Incluso pudo haber estado 33 años, pero con él en Toledo llegó la norma de jubilación a partir de los 75 años, aunque se jubiló a los 77. Por este motivo, el Arzobispado ha organizado un acto de oración y homenaje a su figura que tendrá lugar este martes en la catedral al cumplirse los cien años de su nacimiento.

Este acto, coordinado por el obispo auxiliar, Ángel Fernández, incluye una misa a las siete de la tarde oficiada por el arzobispo, Braulio Rodríguez. Pero antes, a las seis, se va a ofrecer una conferencia sobre la figura de González Martín por parte de la persona que mejor le conoció, Santiago Calvo Valencia, que durante 43 años fue su secretario particular. Por eso señala a ABC que «de la vida de don Marcelo yo soy el que tiene la obligación de saber más». Y sin duda que es cierto.

A la misa están invitados muchos obispos, los que salieron del Seminario de Toledo en la época de Marcelo González, pero buena parte no va a poder venir porque algunos están en Cuba, Venezuela, Perú, México, Guinea… «Al final fueron 18 los obispos del tiempo del Seminario de don Marcelo, lo que quiere decir que la formación que se impartió en el Seminario de Toledo era aceptada de una manera muy positiva por la Iglesia y estaba muy en comunión con Roma», señala Santiago Calvo. A esos hay que añadir 414 sacerdotes que se formaron en aquellos años de sequía vocacional. Actualmente hay sacerdotes de Toledo en unas 35 diócesis de España y en otras naciones de América y Europa.

El cardenal es informado del Premio de Ciencias y Sociales y Humanidades de Castilla y León
El cardenal es informado del Premio de Ciencias y Sociales y Humanidades de Castilla y León - EFE

Este será uno de los aspectos que este martes destacará Santiago Calvo, que también ha sido deán de la catedral, en una conferencia que, tras una pausada reflexión, llevará el título de «Don Marcelo, de cerca». «Me fui con él cuando yo tenía 23 años y él 43, y estuve hasta que cumplí los 66 y él los 86. Estuve con él desde que era el obispo más joven de España, considerado como el progresista, estuve todas las etapas del Concilio viviendo con los obispos españoles y oyéndoles, viví también en primera línea la Transición española y la venida a Toledo, cómo estaba el Seminario, la diócesis, cómo la dejó. Y los seis años que estuvo en Barcelona, que es una etapa que merece unos capítulos especiales», manifiesta con cierta nostalgia Calvo.

Una de las principales preocupaciones de González Martín fue la de acrecentar el número de vocaciones sacerdotales, y el fruto no pudo ser más fecundo. Ya desde sus comienzos en Valladolid fue profesor del Seminario antes de ordenarse sacerdote. En sus inicios en 1960 en Astorga, una diócesis que tenía muchísimas vocaciones, empezó a fomentarlo con la creación de tres colegios en la diócesis para elevar el nivel cultural, porque allí no había institutos, y al mismo tiempo para ir fomentando la vocación sacerdotal. El Seminario de la Bañeza llegó a tener 600 seminaristas, y en el Seminario Mayor casi 300 y la idea era llegar a tener mil para que salieran 50 sacerdotes cada año.

Llegada a Toledo

Durante la conferencia, Santiago Calvo contará de primera mano aspectos trascendentales de la vida de Marcelo González. Al margen de su difícil periplo en Barcelona, su llegada después a Toledo en plena Transición política española, «una época muy delicada, en la que don Marcelo tiene también su protagonismo político», estuvo rodeada de ciertas polémicas.

Este será uno de los episodios más interesantes de la conferencia de este martes. De cómo los movimientos y equilibrios entre el Vaticano y el Gobierno de España retrasan su nombramiento para Toledo. Entre otros factores, a algún político del Ministerio de Asuntos Exteriores le venía muy bien tener un obispo castellano en Barcelona y que los primeros golpes de los catalanistas fueran contra el arzobispo y no contra el gobernador. Además, por medio surgió la posibilidad de ser nombrado como arzobispo de Madrid, tras la muerte en 1971 de monseñor Morcillo, algo que se llegó a plantear.

Pero fue el 15 de agosto de 1971 cuando el consiliario nacional del Opus Dei, Florencio Sánchez Bella, hermano de un ministro, le dijo a Marcelo González: «me ha dicho mi hermano, con todo el secreto, porque lo han tratado el pasado viernes en el Consejo de Ministros, que ya le han dado el plácet para que usted venga a Toledo». Pero pasaron los meses y no fue hasta el 20 de noviembre cuando el Nuncio le comunica que «el santo Padre ha decidido nombrarle arzobispo de Toledo y pide su consentimiento y aceptación». Don Marcelo dijo que lo pensaría y que daría la contestación por escrito, carta que aún se conserva y que copió el propio Santiago Calvo para entregar a la Nunciatura. En esa carta su planteamiento fundamental era conocer si el nombramiento era voluntad expresa del Papa y no había intervención del Gobierno. «Si soy moneda de cambio y es más voluntad del gobierno que del Santo Padre, no acepto. Y estoy dispuesto a dejar el episcopado y marcharme a casa. A lo que no estoy dispuesto es a que el gobierno me traiga y me lleve», planteó tajante.

Esa dura postura llegó a Roma, y tuvo que ser unos días después el mismo secretario de Estado del Vaticano el que le ratificara que su nombramiento era por expreso deseo del Papa, aunque la diplomacia del Concordato retrasó el nombramiento.

Para Santiago Calvo, las tres cosas principales que hizo Marcelo González en Toledo fueron el Seminario, el Sínodo Diocesano y la reforma del rito mozárabe. «Después está también la atención a los sacerdotes, la división de la diócesis en vicarías, la formación permanente del clero. Pero en lo que más insistía él, y hay que resaltarlo, fue en el valor de la vida ordinaria de cada día: la caridad con obras, la oración, la unión de unos con otros, el trabajo, la fidelidad, la sinceridad, las obras sencillas de las familias, de la juventud, de los ancianos, algo que no sale en la prensa pero son las cosas que dan el brillo a la Iglesia y lo que más contribuye a la gloria de Dios».

Santiago Calvo acompaña el féretro del cardenal Marcelo en Fuentes de Nava, donde nació
Santiago Calvo acompaña el féretro del cardenal Marcelo en Fuentes de Nava, donde nació - EFE

Muerte en 2004

Capítulo aparte de la conferencia será también el de su fallecimiento en 2004 y su enterramiento en la capilla de San Ildefonso de la catedral. «No se preocupó nunca de sus cosas», señala Santiago Calvo, y entre ellas figuraba también la de no tener previsto el lugar donde debía se enterrado. De hecho, tanto Calvo como el luego obispo Rafael Palmero, su otro secretario, lo ignoraban, e incluso ellos pensaban que, si uno no lo sabía, al menos el otro sí. Pero en realidad a nadie se lo dijo. Ocurrió entonces que en el año 1998, estando en Fuentes de Nava (Palencia), Marcelo González enfermó gravemente, aunque pudo recuperarse.

A raíz de ese hecho, Calvo preguntó a Palmero, entonces obispo de Palencia, «¿y si se hubiera muerto dónde le hubiéramos enterrado?». Ante la situación, esa fue la pregunta que el propio Calvo hizo unos días después a Marcelo González: «¿si se hubiera muerto, dónde había que enterrarle? ¿ha escogido usted el sitio?. Se quedó pensado y me respondió: a mí eso lo mismo me da. Haced lo que a vosotros os parezca mejor. Y le dije: eso lo tendrá que decidir usted y haremos lo que usted diga. Le insistí diciendo que no me iría de allí sin que me diera un escrito firmado de dónde quería que le enterráramos, y no me voy sin el escrito… y así fue como se resolvió la incógnita y decidió que en la catedral».

Estos y otros episodios, como por qué razón el Papa Pablo VI en una ocasión y Franco en otra lloraron delante del cardenal de Marcelo González, serán contados este martes de primera mano en la catedral por Santiago Calvo.