Eva Perón y Carmen Polo pasean por la plaza de Zocodover de Toledo
Eva Perón y Carmen Polo pasean por la plaza de Zocodover de Toledo - Fotografía Rodríguez

70 años de la visita de Evita a Toledo

Acompañada por Carmen Polo, la mandataria argentina visitó en Toledo el Alcázar junto con el general Moscardó, la plaza de Zocodover y la catedral con el cardenal Plá y Deniel

ToledoActualizado:

La ciudad de Toledo ha estado engalanada estos días para celebrar su fiesta grande, el Corpus Christi. Pero, quizá, lo que muchos no sepan es que hace 70 años, el 13 de junio de 1947, las calles y plazas toledanas lucían esplendorosas también por otro motivo: la visita de la mandataria argentina María Eva Duarte de Perón.

Ahora, siete décadas después, las hermanas y doctoras en Historia guadalajareñas, María y Laura Lara Martínez (Premio Nacional Fin de Carrera y Premio Algaba), han rastreado los archivos que guardan la huella del viaje de Eva Perón y reconstruyen para ABC lo que fue la «Gira del Arco Iris» que trajo a la España de Franco a la primera dama argentina.

Laura Lara explica que el viaje de Evita a la madre patria en 1947 se emarca dentro de la «Gira del Arco Iris», como fue denominada. En un periodo en el que España estaba aislada (en 1946 la Organización de las Naciones Unidas le impuso un veto y ordenó la salida de los embajadores, permaneciendo tan solo los de Argentina y Portugal), «la llegada de Eva Perón vino a traer una luz de esperanza».

Las hermanas e historiadoras guadalajareñas Laura y María Lara
Las hermanas e historiadoras guadalajareñas Laura y María Lara

Según cuenta la historiadora guadalajareña, «el régimen franquista se volcó con la visita, no en vano era la única personalidad internacional que se atrevía a hacer pública su amistad con la España de Franco. Y había que cuidar esa relación pues, aparte de las ansias de demostrar al mundo que España no estaba aislada, el viaje estaba asociado al compromiso económico de ayudar a la alimentación de la población con el envío de carne en lata y también de cereal».

Eva Duarte, primera dama en tanto que esposa del presidente Juan Domingo Perón desde 1945, a quien había conocido siendo coronel un año antes, «quiso visitar Europa y ser recibida con honores de Estado, como una reina. Y este boato sólo lo consiguió en la España de Franco y en El Vaticano de Pío XII», señala la historiadora María Lara.

El 7 de junio de 1947 Eva Duarte de Perón llegó a Villa Cisneros, capital en aquellos años del Sáhara español (hoy Sáhara occidental), siendo recibida por el ministro de Asuntos Exteriores, Alberto Martín Artajo. Al día siguiente fue trasladada a la isla de Gran Canaria, aterrizando en el aeropuerto de Gando, para después dirigirse a Madrid, donde sería agasajada por Franco con recepción oficial en el Palacio de Oriente.

Comenzaba un largo periplo con escala en un nutrido elenco de ciudades españolas, como Ávila, Medina del Campo (con entrada al castillo de la Mota por su simbolismo con Isabel la Católica y la Sección Femenina), Segovia y La Granja de San Ildefonso. Todo ello formó parte de la agenda del día 11 de junio.

Programa maratoniano

El 13 de junio visitó Toledo, acompañada de Carmen Polo, esposa de Franco. «El programa que el régimen preparó para agasajar a la esposa de Perón fue maratoniano», dice Laura Lara. Por la mañana, Eva Perón visitó el Alcázar, acompañada por el general Moscardó, «elevado a la categoría de héroe por el régimen franquista a raíz de la defensa de la España nacional aceptando incluso el sacrificio de su hijo Luis».

Eva Perón saluda a los «héroes» del Alcázar de Toledo, en su visita al edificio
Eva Perón saluda a los «héroes» del Alcázar de Toledo, en su visita al edificio

Después, la comitiva paseó por la plaza de Zocodover. En las instantáneas constan los anuncios y carteles de mazapán de las confiterías como telón de fondo. «Los vecinos estaban enfervorizados... Recordemos que Televisión Española no existía, de manera que los toledanos estaban viendo a una estrella cara a cara, era la única forma de conocer a las personalidades exceptuando el NO-DO proyectado en los cines», recuerda Laura Lara. Mientras, la Guardia Civil trataba de mantener el orden entre el gentío, se escuchaba el grito popular «Franco, Perón, un solo corazón».

Y finalmente, relata, la mandataria argentina se entrevistó con el arzobispo de Toledo y Primado de España, el cardenal Plá y Deniel, en la catedral toledana, en cuyas inmediaciones bailaron jotas en su honor. Era viernes, el día anterior se había celebrado en Toledo el Corpus Christi. Según cuenta María Lara, a Evita le gustaba ser madrina de bautismo de niños (no aceptaba niñas), aunque no se sabe por qué, y lo fue de una hembra aunque le hicieron creer que era un varón. Se dice que, al pie de la pila bautismal, comentó: «Qué lindo, parece una nena».