Paisaje de la comarca de Campo de Montiel, en la provincia de Ciudad Real
Paisaje de la comarca de Campo de Montiel, en la provincia de Ciudad Real - ABC

Tierras raras, bajo la lupa en Castilla-La Mancha

La comarca de Campo de Montiel espera una resolución antes de fin de año para saber si alberga una mina de este tipo

ToledoActualizado:

Escandio, itrio, lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio. ¿Les suenan de algo estos nombres? Seguramente, no. Pero si les digo que los discos duros, los auriculares, los altavoces, los motores de vibración de sus dispositivos móviles e incluso los de los coches eléctricos, entre otros aparatos, están compuestos por estos 17 elementos químicos empezarán a comprender la importancia de las tierras raras, que es como se conoce también a estos componentes.

Aunque el nombre de tierras raras podría llevar a la conclusión de que se trata de elementos escasos en la corteza terrestre, según explican los expertos, algunos elementos como el cerio, el itrio y el neodimio son más abundantes. Y se las califica de «raras», ya que es muy poco común encontrarlos en una forma pura, pero resulta que hay depósitos de algunos de ellos en todo el mundo.

Uno de los lugares donde se encuentran algunos de estos minerales es en Castilla-La Mancha, y más concretamente en la comarca ciudadrealeña de Campo de Montiel, entre Torrenueva (2.820 habitantes) o Torre de Juan Abad (1.100 habitantes), en cuyos términos municipales se ubicaría la mina de extracción de Quantum Minería, empresa encargada del proyecto.

Allí los vecinos de estas localidades comienzan a familiarizarse con las tierras raras, un fenómeno que tiene divididos a sus poblaciones entre partidarios y detractores. El proyecto «Matamulas», que es como se conoce a la prospección que la empresa Quantum Minería quiere desarrollar en Ciudad Real, sería el primero de minería de transferencia de tierras raras en España y Europa, un tipo de minería a cielo abierto caracterizado por la reposición inmediata para un uso normal de las tierras excavadas una vez extraídos los minerales.

Los minerales de tierras raras en Campo de Montiel se encuentran en los terrenos que, a día de hoy, se dedican en gran parte al cultivo de alimentos. Según explica Enrique Burkhalter Thiebaut, uno de los geólogos que conoce el proyecto, «el mineral siempre ha coexistido con la principal actividad del terreno siendo compatible con el medio ambiente, al igual que el sistema de extracción diseñado por Quantum Minería».

Los recelos ecológicos suelen ser uno de los grandes enemigos de la minería. El caso de las tierras raras no es una excepción. Los detractores de este fenómeno en Campo de Montiel, que se agrupan, en gran parte, dentro de la Plataforma «Sí a la Tierra Viva», alertan de los «posibles efectos adversos» para el agua, la tierra y el paisaje de esta comarca ciudadrealeña.

«Mientras unos pocos miran al suelo como manera fácil y rápida de hacer caja a nuestra costa con la minería de tierras raras, los demás miramos al horizonte, al futuro», afirman desde la plataforma «Sí a la Tierra Viva». Esta agrupación llama a la responsabilidad del consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, Francisco Martínez Arroyo, nacido en Campo de Montiel -La Solana- y en cuya mesa se decide el futuro del proyecto.

Periodo de alegaciones

El proyecto ha pasado todas las etapas necesarias para la obtención de la Declaración de Impacto Ambiental. Esto ha supuesto que el proyecto se ha hecho público y tanto la ciudadanía como los organismos y asociaciones interesadas han podido consultarlo para presentar alegaciones, a las que Quantum Minería ya ha dado respuesta.

Por un lado, se han presentado once informes o alegaciones de organismos consultados por la administración, entre los que destaca el informe del Consejo de Seguridad Nuclear, cuya conclusión es que «la extracción de tierras raras en el Campo de Montiel está exenta de riesgo radiológico y no requiere de la adopción de medidas de control». Un segundo grupo lo forman los ayuntamientos, asociaciones, partidos políticos, etc., denominados «personas interesadas», que han sido consultados también por la Administración (27 de las 43 personas interesadas consultadas han suscrito diez documentos de alegaciones).

Y un tercer grupo lo integran 25 «personas interesadas no consultadas», que han presentado cuatro modelos de alegaciones. Por último, el grueso de las alegaciones son individuales, más de 12.500, que han firmado cinco modelos o documentos. Entre los temas planteados, además de la radiactividad, están los impactos medioambientales, el consumo de agua y el impacto socioeconómico, entre otros.

En este momento, la compañía está tramitando la Declaración de Impacto Ambiental, un proceso participativo que cumple con la normativa española y europea, unas de las más exigentes a nivel internacional para garantizar su sostenibilidad. Así lo cree el geólogo Burkhalter Thiebaut, quien considera que «el proyecto Matamulas cumple todos los requisitos técnicos, económicos y ambientales para poder llevarse a cabo», algo que puede ser una realidad, con una resolución positiva, antes de fin de año.