La alcaldesa de Alcázar y el concejal de Educación
La alcaldesa de Alcázar y el concejal de Educación

Premio para Alcázar de San Juan por su lucha contra el absentismo escolar

Las medidas que toman son correctivas y también punitivas en el caso de que el alumno sea conflictivo y haya sido expulsado de su colegio por mala conducta

TOLEDOActualizado:

La Unidad de Integración Socioeducativa de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) ha conseguido reconducir el futuro de muchos jóvenes en peligro de exclusión social desde que fue creada en el año 2000. Varias entidades públicas, como la Junta, Cruz Roja, la Policía Municipal, la Asociación para la Integridad la Integración del Menor «Paideia» y el Ayuntamiento alcazareño han coordinado acciones preventivas, junto con los colegios de la localidad, con el fin de ayudar a adolescentes reticentes a que completen sus ciclos educativos obligatorios. En reconocimiento a esta labor, la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte entregaron a la alcaldesa alcazareña, Rosa Melchor, y al concejal de Educación, Mariano Cuartero, el premio anual – que ya va por su III edición – a las «buenas prácticas municipales en prevención del absentismo escolar».

La eficacia de las áreas municipales implicadas en este programa socioeducativo ha quedado patente en los datos estadísticos. Actualmente, en Alcázar de San Juan (31.000 habitantes) hay un reducido 0,12% de jóvenes que abandonan prematuramente sus estudios. Los casos se detectan con mucha celeridad e inmediatamente son tratados por los orientadores.

Si, por ejemplo, los agentes de la Policía encuentran chicos vagando por la calle en horario escolar, lo ponen en conocimiento de la familia y las administraciones. A continuación, son sometidos a un plan de integración social y educativo, a través del cual recuperan la motivación perdida. Mariano Cuartero afirma que ante todo tratan de suministrar al joven desarraigado una «inyección de moral» para que se sienta útil y «no se vea inadaptado». Después, en función de sus capacidades e intereses, acaban la formación escolar o realizan cursos de formación profesional.

Las medidas que toman, según el concejal, son «correctivas» y también «punitivas», en el caso de que el alumno sea conflictivo y haya sido expulsado de su colegio por mala conducta.

Los alumnos que dejan sus estudios tienen un «problema a largo plazo grave», cuenta el edil, y tienen que aceptar una supervisión de los pasos «prelaborales» que deben completar en la etapa que va de los 13 a los 18 años.

El espejo de las familias

El programa que la Unidad de Integración Socioeducativa pone en marcha también se centra en la segregación social que pueda haber en los barrios periféricos del municipio. Para ello, siempre desde una coordinación integral entre agentes municipales, instruyen a los jóvenes en prácticas sanas de educación y deporte, «inculcando hábitos de vida saludables», además de «educarlos en unos valores que les permita estar en el sistema», indica Cuartero.

Los orientadores de la unidad también creen que es indispensable abordar el problema desde el ámbito doméstico. El plan reformador que acepta el sujeto incide en un «plano escolar – social – personal – familiar», comenta el concejal. La familia «es un pilar fundamental», y los jóvenes de la casa deben ver en los mayores un ejemplo de hábito día tras día. Cuartero afirma que muchos de los casos de vagancia adolescente tienen su origen en la falta de autoridad de los padres.

Además de concejal de Educación, Mariano Cuartero es profesor de Lengua y Literatura e imparte clases a grupos de escolares, tanto de ESO como de Bachillerato, en el colegio Miguel de Cervantes de Alcázar de San Juan. En sus clases, él ya contribuye a la orientación de los alumnos a la vida cívica, compartiendo con ellos el placer de la lectura. Siguiendo en el marco socioeducativo, Cuartero defiende que leyendo los alumnos se hacen «mejores personas, más tolerantes y con una visión crítica», algo que a largo plazo les previene de «que los engañen». Y les aporta también una mayor capacidad de «saber mejor lo que elegir». Con la ficción literaria, el profesor trata de enseñar que la fantasía ofrece una panorámica más amplia que la que podemos ver «en el mundo cerrado de las redes sociales».