El antiguo convento de San Gil, en Toledo, es la sede del Parlamento de Castilla-La Mancha
El antiguo convento de San Gil, en Toledo, es la sede del Parlamento de Castilla-La Mancha - ANA PÉREZ HERRERA
Política

Una ley razonable debería tener, al menos, 51 diputados en Castilla-La Mancha

En las últimas elecciones el PP logró un diputado con 16.606 votos en Cuenca y Cs se quedó fuera del Parlamento, pese a sumar 30.794 solo en Toledo

TOLEDOActualizado:

En las últimas elecciones en Estados Unidos, el candidato republicano, Donald Trump, obtuvo casi tres millones de votos menos que su homóloga demócrata, Hillary Clinton. Aun así, el presidente es Trump, beneficiado de un sistema electoral que premia a unos estados en detrimento de otros.

Quizá lo de Cataluña les suene más: en las últimas elecciones de diciembre, los tres partidos independentistas lograron la mayoría absoluta en el Parlament sin llegar al 50 por ciento de los votos (se quedaron en un 47). La culpa es de la llamada Ley D’Hondt, que en España beneficia a las provincias más pequeñas y perjudica a las más grandes.

Ahora que en Castilla-La Mancha se viene planteando una modificación electoral desde el inicio de legislatura —no para cambiar la Ley D’Hondt, que parece inmutable, sino para aumentar el número de diputados—, cabe preguntarse: ¿Hay motivos para ello? Si tenemos en cuenta que, en las últimas elecciones autonómicas, el PP logró un diputado con 16.606 votos en la provincia de Cuenca y Ciudadanos no consiguió ninguno, pese a sumar 30.794 solo en la provincia de Toledo, parece evidente que sí.

Los actuales 33 escaños que tiene el Parlamento regional se fijaron durante la anterior legislatura, bajo la presidencia de la popular María Dolores de Cospedal. Entonces el PP vendió que los políticos debían apretarse el cinturón en una reforma en la que también se le quitó el sueldo a los diputados (solo cobraban dietas).

La oposición socialista calificó el cambio como un «pucherazo» de Cospedal. Sin embargo, resulta que la anterior ley electoral, con 49 diputados y auspiciada por el Gobierno socialista de José María Barreda, tampoco era la más razonable. En las elecciones de 2011, el PP logró la victoria gracias a 2.972 votos en la provincia de Guadalajara, con los que ganó el escaño número 25 y se hizo con la mayoría absoluta. Sin esos 2.972 votos, ese escaño definitivo hubiera sido para el PSOE, que habría seguido en el Gobierno pese a obtener más de 50.000 votos menos que el PP en toda la región.

Comparación resto CCAA

Total, que puestos a cambiar la ley electoral de nuevo, han empezado a surgir propuestas. La del Gobierno regional que dirige el socialista Emiliano García-Page pasa por aumentar el número de diputados de 33 a 35. Sumarían uno más las provincias de Toledo y Albacete. Hay que recordar que en las últimas elecciones el PP logró 16, el PSOE, 15, y Podemos, dos. Los dos escaños adicionales hubieran sido para Podemos, que ahora tendría tres, y Ciudadanos, que estaría en el Parlamento con un representante.

Castilla-La Mancha es la región con menos señorías (33), empatada con La Rioja, que tiene una población siete veces menor

Sin embargo, seguiría habiendo muchas diferencias entre provincias y conseguir un escaño en Cuenca, incluso en Guadalajara, costaría más o menos la mitad que en Toledo. Por tanto, parece claro que cualquier reforma pasaría por adecuar el número de escaños al tamaño de cada provincia.

Antes de desarrollar una propuesta, conviene comparar a Castilla-La Mancha con el resto de comunidades autónomas. Con 33, la región es la que menos diputados tiene, empatada con La Rioja. Pero resulta que en esta última comunidad viven 315.381 personas y los castellano-manchegos son 2.031.479, casi siete veces más. Una región con un número similar de habitantes a Castilla-La Mancha es Canarias, donde tienen 60 diputados.

Por otro lado, si se hace un «ranking» por comunidades dividiendo a la población total entre el número de diputados, el resultado es que Castilla-La Mancha es la segunda región menos representada, con un diputado por cada 61.560 habitantes. Solo la supera Andalucía, con un diputado por cada 76.880 personas. El caso contrario se vive en La Rioja o Navarra, que tienen un diputado cada 9.557 o 12.865 personas, respectivamente.

El justo medio, sin embargo, está en tener un diputado en un arco de entre 28.000 y 40.000 habitantes. Así ocurre en las Canarias, pero también en el País Vasco, Castilla y León o Galicia, todas ellas con entre dos y tres millones de habitantes. Como Castilla-La Mancha.

Los 51 diputados serían una cifra en la que cada provincia tendría, al menos, una representación acorde a su número de habitantes Serían 17 en Toledo (ahora hay 9), 13 en Ciudad Real (8), 10 en Albacete (6), 6 en Guadalajara (5) y 5 en Cuenca (mismo número)

Entonces, la pregunta es: ¿cuántos diputados hacen falta para que Castilla-La Mancha tenga una representación acorde a las de otras comunidades similares? La respuesta es 51 señorías, como mínimo. Con ese número de diputados, en Castilla-La Mancha habría uno por cada 39.833 habitantes. Seguiría siendo una media más bien alta, pero no tan escandalosa como la actual.

Si hubiera 51 diputados, ¿cómo se distribuirían por provincias? La lógica anima a seguir el mismo razonamiento: en función del número de habitantes. A fecha de 1 de enero de 2017, en Toledo había empadronadas 686.841 personas, con lo cual le corresponderían 17 diputados; en Ciudad Real, 502.578, por lo que tendría que tener trece diputados; Albacete contaba con 390.032 habitantes y diez sería un número acorde de representantes, y en Guadalajara, con 253.310 personas, estaría bien con seis diputados. Por último, en Cuenca, con 198.718 personas, le quedarían los actuales cinco diputados.

Y ya puestos a imaginar, ¿cómo sería hoy el Parlamento regional si en las últimas elecciones hubiera habido en juego estos 51 escaños? Pues el PP tendría 22 (ocho en Toledo, cinco en Ciudad Real, cuatro en Albacete, dos en Guadalajara y tres en Cuenca), el PSOE, 21 (siete en Toledo, seis en Ciudad Real, cuatro en Albacete y dos en Guadalajara y Cuenca), Podemos, cuatro (uno en todas las provincias salvo en Cuenca), y Ciudadanos, otros cuatro (igual que Podemos).

Es curioso, pero con los 33 diputados aprobados por el Gobierno de Cospedal el PP fue desalojado del poder, gracias al acuerdo PSOE-Podemos. En cambio, con esta ley de 51 habría tenido la posibilidad de seguir gobernando de haber pactado con Ciudadanos.

Además, con 51 diputados la representación por provincias también sería mucho más justa: el último escaño en Toledo se hubiera conseguido con 17.453 votos; en Ciudad Real, con 17.972; en Albacete, con 18.251; en Guadalajara, con 14.923; y en Cuenca, con 16.606.

La conclusión es que todos los votos valdrían más o menos igual, independientemente de la provincia de Castilla-La Mancha. Lo que no ocurre ahora.