José Andrés Merino, árbitro guadalajareño de judo con licencia A
José Andrés Merino, árbitro guadalajareño de judo con licencia A - European Judo Union

José Andrés Merino: «El judo es como la tónica: cuanto más lo pruebas, más te gusta»

Este guadalajareño es el primer castellano-manchego en conseguir la licencia A de árbitro internacional de este deporte

Actualizado:

Durante la European Judo Cup 2018 —la primera prueba puntuable para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 que se celebró en Madrid el pasado fin de semana— José Andrés Merino (Guadalajara, 1972), se convirtió en el primer castellano-manchego en conseguir la licencia A de árbitro internacional de este deporte. Un logro al alcande de muy pocos, ya que en España tan solo hay siete árbitros con esa categoría.

¿Qué supone para usted haber logrado esa licencia?

Es un orgullo muy grande porque es algo en lo que llevo trabajando muchísimos años, desde 1993, y conseguir esta licencia es lo máximo. A partir de aquí, a lo que aspiro es a arbitrar una final de un mundial senior o en unos Juegos Olímpicos. Pero tener el título es ya un paso más para seguir trabajando, mejorar y pasear el nombre de Guadalajara, Castilla-La Mancha y España allá por donde voy.

¿Qué es lo que ha tenido que hacer o qué pruebas ha tenido que superar para conseguirlo?

Lo primero que tienes que hacer es ser judoka. No es como en otros deportes, como en fútbol, en el que, aunque no sepas jugar al fútbol, puedes ser árbitro. En el judo, para arbitrar, debes tener una categoría mínima como judoka. Así, por ejemplo, para ser árbitro nacional, tienes que ser, al menos, cinturón negro segundo dan, es decir, que tienes que tener un nivel bastante alto. Pero, además, una vez que superas el examen nacional, tienes que superar otra prueba para ser árbitro continental con licencia B. Y, una vez arbitras en competiciones internacionales, tienes que pasar otra prueba de reglamento en inglés para conseguir la licencia A. En definitiva, que no es nada fácil.

¿Con qué logro deportivo es equiparable lo que ha conseguido?

No lo sé, quizá como ser elegido por la UEFA para arbitrar partidos internacionales o un mundial de fútbol, pero en judo esto es más difícil porque en unos Juegos Olímpicos, por ejemplo, solo hay tres o cuatro árbitros. En cualquier caso, como título de árbitro ya no puedes aspirar a nada más.

Se ha convertido en el primer castellano-manchego en ser árbitro internacional de judo. ¿Cuál es la afición a este deporte en Castilla-La Mancha y España?

Ahora mismo tenemos alrededor de 3.000 licencias federativas, es decir, practicantes de judo en Castilla-La Mancha. A nivel nacional, el judo es el sexto deporte en cuanto número de licencias.

¿Qué necesita el judo para dar un salto de calidad?

Tanto a nivel de arbitraje como deportivo, si no hay dinero, no hay resultados. Igual que los deportistas precisan de dinero para salir al extranjero y competir, los árbitros también lo necesitan para seguir progresando. La federación te ayuda en lo que puede, pero necesitas más ayudas.

José Andrés Merino, arbitrando un combate de judo
José Andrés Merino, arbitrando un combate de judo

¿Y qué es lo que tiene el judo para atraer a alguien como usted?

El judo es una forma de vida. Para la gente que llevamos toda la vida practicándolo, es como una droga.

Creo que su afición viene heredada de su padre.

Se puede decir que comencé a andar en un tatami desde que tenía pañal. Todos mis recuerdos son en torno al judo.

Usted lo ha practicado. ¿Hasta dónde llegó como judoka?

La verdad es que no estuve mucho tiempo compitiendo, ya que cuando tenía 18 años tuve un accidente y sufrí una lesión grave, lo que me obligó a dejarlo. A nivel deportivo, no tuve muchos logros y, cuando pude conseguirlos, me tuve que retirar. Eso sí, siendo profesor sí que he cosechado muchos logros con judokas y árbitros de judo a los que he formado.

Y como árbitro, ¿hasta dónde aspira llegar? ¿Quizá los Juegos Olímpicos de Tokio 2020?

No, eso es inviable, es una utopía. Hay que ser realista, ya que es muy difícil llegar a unos Juegos Olímpicos. A lo mejor, en 2028, si me van muy bien las cosas, podría ser posible. Ahora tengo en mente algún campeonato de Europa o algún mundial. En cualquier caso, lo importante es estar ahí, haber arrancado, seguir aprendiendo y enseñando a las nuevas generaciones.

Si no me equivoco, la palabra «judo» significa en japonés «camino de la flexibilidad o de la gentileza». ¿Considera que usted tiene esos valores?

Los judokas tenemos las espaldas muy anchas, somos normalmente personas calmadas y tranquilas, e intentamos adaptarnos a todas las circunstancias. Es raro que veas un judoka involucrado en una pelea, ya que intentamos inculcar los valores del respeto mutuo tanto dentro como fuera del tatami.

¿Qué es lo que aconseja a la gente para que se acerque a un deporte con tantos valores buenos?

Lo único que puedo decir es que lo prueben, ya que el judo es como la tónica: cuanto más lo pruebas, más te gusta. En general, se lo digo a todas las personas, pero sobre todo a los más pequeños. De hecho, es el único deporte que está recomendado por la Unesco para niños, por los valores que les enseña para su vida personal y profesional en el futuro.