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Castilla La Mancha

«Es falso el tópico de que una televisión pública es cara»

Entrevista a Carmen Amores, directora general de CMMedia

Carmen Amores en su despacho deCMMedia
Carmen Amores en su despacho deCMMedia - Ana Pérez Herrera

En poco tiempo se cumplirán dos años de su nombramiento como directora de la radiotelevisión autonómica, hoy CMMedia, un ente público que no solo es el mayor medio de comunicación de la región, sino un habitual escenario de la confrontación política entre los partidos de la región. En ese delgado alambre de equilibrio es en el que trata de transitar, a veces sin red, Carmen Amores, que además en los últimos meses ha ostentado la presidencia temporal al frente de la Forta, desde donde ha tratado al menos de aclarar algunos mitos sobre los medios de comunicación públicos que, a su juicio, no se corresponden con la realidad.

—Acaba en la próxima Junta General de la Forta su presidencia al frente de este organismo, ¿cuál ha sido su objetivo fundamental durante la presidencia y si se ha conseguido?

—El principal es hacer un llamamiento en la sociedad y en el sector, también a los legisladores y representantes de las fuerzas políticas, ya que he visitado personalmente todos los parlamentos autonómicos, una acción que he protagonizado porque ha coincidido con mi presidencia, para llamar la atención sobre lo público y la necesidad de defender y de ayudar a que las empresas de comunicación públicas. Porque no vamos a hablar de televisiones, sino de servicios audiovisuales, ya que la televisión es un mero soporte, se mantengan y hacer saber el sitio que ocupan, con el fin de que el ciudadano tenga las mayores posibilidades de información.

—A su juicio, ¿cuál es el sitio y lugar que deben ocupar los medios de comunicación públicos?

—Fundamentalmente, estamos al servicio de los ciudadanos y de nuestros territorios. Los servicios públicos de comunicación no pueden obviar que necesitan hacer servicio público. La información vertebra la mayoría de las parrillas autonómicas, pero los servicios informativos, que son líderes en todas las cadenas, sobre todo el informativo principal de las dos de la tarde, llega a donde ninguna otra cadena llega, que es una cosa que yo he repetido en todos los parlamentos en los que he estado y también a los legisladores y las fuerzas del sector. Una cadena nacional solo recoge del ámbito autonómico un suceso. La manera en que los ciudadanos se informan de lo que ocurre en su territorio lo llevan a cabo las cadenas autonómicas. Somos imprescindibles para eso, porque para una cadena privada no es rentable ir al último pueblo de la última serranía de tu comunidad, pero tú tienes que hacerlo porque ese ciudadano tiene el mismo derecho a salir que el que, por ejemplo, vive en una capital.

—Pero también se habla y discute de lo caros que son esos medios públicos, ¿coincide en esa afirmación?

—No solamente no coincido, sino que una de las cosas que estamos explicando, y que afortunadamente está teniendo un buen eco, es que somos la televisión pública más barata de Europa. Se ha hecho un estudio por parte de la Universidad de Santiago y otras en el que lo que se está resaltando es que el coste medio europeo está en 68,6 euros por habitante y año, y nosotros esa media la tenemos en 38,6 euros. Detrás de nosotros, solo están países como Lituania o Ucrania, porque son países emergentes que están empezando ahora sus servicios audiovisuales públicos. En esa cifra entra también Televisión Española; si no, estaríamos muy por debajo.

Los canales públicos somos imprescindibles para informar al ciudadano de lo que ocurre en su territorio

—¿Estamos asistiendo en España a un duopolio televisivo de Mediaset y Atresmedia?

—Respecto a la inversión publicitaria, desde luego. Concentran en torno a un 87 por ciento de la inversión publicitaria, es decir, lo que sobra nos lo repartimos el resto.

—¿Y por qué ocurre eso? ¿hay alguna posibilidad de cambiarlo?

—Nosotros estamos trasladando a todo el mundo la preocupación de que esto ocurra, porque en una televisión pública, como las que tenemos en nuestro país, sus ingresos son las subvenciones públicas, pero los ingresos comerciales alivian esa subvención. Lo ideal sería que esa subvención fuera cada vez de menor cuantía o que, manteniéndola, poder hacer muchos más servicios para el ciudadano, porque estás en un mercado en el que compites en audiencia y, por tanto, también tienes derecho a tener ingresos publicitarios. Por tanto, lo que estamos trasladando es nuestra preocupación y pensando en cómo poder hacer algo al respecto para que se solucione.

—Como en muchos sectores, en los medios de comunicación hay cambios vertiginosos e importantes, ahí está el caso del papel. En la televisión, ¿hacia dónde vamos en este momento?

—Es todo digital, lo va a ser y a través de plataformas. Ahora mismo, el modelo de esta televisión, como presenté en su momento, ha virado hacia un modelo mucho más importante en lo digital, y hacemos productos transmedia. Por ejemplo, el producto «El pueblo más bonito» es un programa típico transmedia que tiene una vida antes de emitirse, otra durante e intentamos que tenga otra vida después. También hacemos informativos solo para Facebook, y somos la única cadena que lo hace, y le hemos dado una relevancia importante a la web. Nuestra pretensión es hacer una plataforma de contenidos digitales autonómicos, pero la situación actual de los presupuestos nos está perjudicando.

—Este parece ser un mal muy común, ¿en qué medida le afecta a la televisión autonómica?

—Como a todo el mundo. Necesitábamos hacer una serie de inversiones tecnológicas para esta deriva digital y poner en marcha los planes futuros, que ahora están en 'stand-by'.

—Pero, ¿se puede cuantificar esa cantidad?

—No está cuantificada, pero sí es verdad que el anteproyecto de presupuestos ya contemplaba una inversión importante tecnológica.

Mientras haya espectadores que nos pidan las corridas de toros, las mantendremos

—Centrándonos en la televisión autonómica, en agosto se cumplirán dos años de su nombramiento como directora. ¿Qué se encontró al llegar aquí y qué hay ahora?

—Mi obsesión no era tanto subir la audiencia, que hubiera sido lo lógico, y además lo hemos conseguido, porque en estos dos años subir dos puntos la audiencia de la cadena es para estar contentos y es una cosa importante para la propia empresa pública. Lo que quería es algo que también hemos conseguido, que es que se entendiera que es una cadena para todos, que la gente nuestra de dentro estuviera motivada. Veníamos de una etapa en la que las noticias siempre eran en torno a escándalos, y creo que un medio de comunicación no tiene que ser nunca noticia sino dar noticias, y en ese sentido mi intención ha sido hacer una radiotelevisión pública para todos y muy profesionalizada.

—Teniendo en cuenta que su antecesor en el cargo, Nacho Villa, estuvo en el centro de la fuerte disputa política entre el PP y PSOE, ¿fue su principal preocupación que le ocurriera lo mismo?

—Yo dejo trabajar a la gente. Entiendo que el equipo que te rodea es profesional y creo en los profesionales; por tanto, en ese sentido mi labor es más de gestionar la radiotelevisión y velar por que se cumpla la ley de creación y animar a que tengamos sector audiovisual, que es lo que estoy intentando con todos. Ya hemos conseguido una pequeña asociación de pequeños productores de la región que no existía y hemos podido dar ya programas para las pocas productoras que tenemos hasta que esto pueda tener más tamaño. Hemos contado con la universidad y hemos cambiado la imagen corporativa de la casa…

—Precisamente, ¿por qué se quiso dar ese cambio a la imagen de la cadena pública? ¿Fallaba lago?

—No. Entra dentro de los planes hacia un modelo mucho más digital. Creo que está bien plantearte que desde el logo hasta el nombre pueden evolucionar y, de hecho, pedimos colaboración a la universidad con un concurso gratuito. Desde el 'claim' que buscamos, que era «Queremos contar contigo», hasta todo el modelo digital, arropa todo ese cambio y tiene ese sentido.

—Por tanto, ¿actualmente cuáles son las señas de identidad de CMMedia?

—Sigue siendo el principal medio de comunicación de la región. Estamos para informar sobre Castilla-La Mancha. Estamos incorporando a través de las redes target más jóvenes que no los teníamos y que era una de las pretensiones…

Queremos una plataforma de contenidos digitales, pero sin presupuestos se complica

—Entonces, acabar con esa idea de que es un medio para gente mayor…

—Hay gente mayor que nos sigue, por ejemplo durante la tarde, que está muy consolidada porque Ramón García, al tiempo que hace un programa de televisión, hace un servicio público. Lo que a mí me gusta mucho es contar con lo convencional en la cadena principal y buscar también estar en el Viña Rock o acercarnos a gente más joven a través de las redes, de la web y también de la futura plataforma de contenidos.

—Hablando de las señas de identidad de este medio, una de las más características es la del seguimiento de la fiesta de los toros. ¿Va a seguir esta apuesta?

—Siempre digo que mientras haya espectadores que nos pidan, como lo hacen, que mantengamos las corridas de toros, lo vamos a hacer. Cuando no haya ese interés, no tendremos ningún interés en hacerlo.

—¿Se ha preparado algún cambio más en la futura programación?

—Ahora mismo, en la situación presupuestaria que tenemos somos muy conservadores y no podemos echarnos para adelante hasta que esto no se arregle.

—¿De qué forma se ha traducido ese cambio de imagen y objetivos en las audiencias? Porque al fin y al cabo los medios de comunicación los medios son esclavos de las mismas. ¿Es una obsesión para usted?

—Cuando compites, al llegar el 'prime time' tu producto se mide con los grandes productos de las grandes cadenas. Exactamente igual, no hay caridad ni diferencia. Dicen que las televisiones públicas han bajado audiencias pero yo digo que como todas, porque el cien sigue siendo el cien, es decir, que hasta la cadena ganadora, que es Tele 5, está ganando con menos 'share'. Todo se reparte, pero es verdad que tú compites en ese mercado. ¿Cuál es el papel que creo que debemos hacer nosotros? Pues tenemos que darle a nuestro espectador lo que nadie le da, que es una información muy localizada, atender unas necesidades muy autonómicas y, en ese sentido, cumplimos con nuestra ley de creación de los entes públicos.

—Volviendo al asunto de los costes y centrándonos en la televisión de Castilla-La Mancha, ¿CMMedia vale realmente lo que se gasta en ella? ¿Está bien rentabilizada?

—Hay un dato que quiero dar al respecto de esto para que la gente opine: en los últimos años, durante la crisis, la subvención oficial de todas las cadenas públicas de España ha bajado un 35,2 por ciento. Si nos vamos al 2010, que es cuando empieza la TDT, la bajada es de un 50 por ciento. En Europa, los que tienen subvención en los años de crisis bajaron solo un uno por ciento. Por tanto, la bajada de la subvención pública en las televisiones públicas ha sido brutal, y seguimos haciendo el mismo servicio que hacíamos. Los informativos no han cambiado, seguimos informando igual y llevando un equipo al sitio más lejano de tu comunidad y estando donde tienes que estar. Tampoco hemos despedido a nadie. Nuestra intención es ser cada vez más eficientes, pero hay que entender que el dinero que tienes es menor y los ingresos también bajan, porque se está permitiendo una situación de facto, que es que la inversión publicitaria se queda en dos grandes grupos… eso no ocurre en ningún sitio.

—Aparte de informar, es evidente que un medio público como este es también el escenario de la confrontación política. ¿Realmente CMMedia es un instrumento político o son los políticos los que hacen de ella un terreno abonado para sus enfrentamientos?

—Es un clásico y un tópico. Hay dos clichés de las televisiones públicas: uno, que son muy caras, aunque ya se ha visto que no es verdad, y otro es que están politizadas o, mejor dicho, que están gubernamentalizadas. Pero tengo que dejar claro que en las televisiones públicas tenemos consejos de administración a los que tenemos que informar; tenemos consejos asesores, a los que también tenemos que dar cuentas; comparecemos en los parlamentos; tenemos en muchos casos consejos de redacción dentro de tu informativo; en algunas comunidades, como Cataluña y Andalucía, hay además un consejo audiovisual que no hay en el resto. De verdad, ¿con tantos ojos mirándote crees que los profesionales funcionan a golpe de teléfono? Entonces, ¿a qué se refieren? He llegado a una conclusión: las parrillas de las televisiones duran 24 horas, que hay que llenar, y de esas 24 horas los informativos son un 5 o 10 por ciento de la parrilla. ¿Qué es lo que les interesa a los políticos? Ese 10 por ciento, porque a mí no me hablan del resto. ¿Y en ese resto no les importa que el sector audiovisual esté potente o no, crear puestos de trabajo, que en las plantillas no se pierdan puestos, que haya un empleo de calidad acostumbrados como estamos a un empleo precario? ¿Voy yo a ser quien esté en contra de unas plantillas que tienen empleos de calidad? ¿Voy a decir que mis trabajadores no son profesionales? Yo soy periodista de formación y es muy difícil que tú admitas profesionalmente que te den indicaciones.

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