José L. Jiménez - Mercado Canario

Tarifas de agua y microalgas

Los alcadillos se envalentonan para poner banderas rojas en las playas por cianobacterias pero gallinas para subir las tasas municipales y evitar aguas tóxicas en sus 1.500 kilómetros de costa

José L. Jiménez
Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

El ex presidente de los canarios, Paulino Rivero, y el diputado por Las Palmas de Ciudadanos, Saúl Ramírez, han pedido un «Plan Marshall» para que en las islas Canarias se controle, de una vez, el temas de las emisiones contaminates de las costas. No es mala idea; pero no es necesaria, en mi opinión. Construir mejores redes de alcantarillado es interesante; pero es más importante que el sistema tarifario no siga quebrado. ¿Para qué van a poner más redes si no va a existir dinero para mantenerlas? Los alcadillos se envalentonan para poner banderas rojas en las playas por cianobacterias pero gallinas para subir las tasas municipales y evitar aguas tóxicas en sus 1.500 kilómetros de costa

Las autoridades canarias alardean de ser un destino con garantías jurídicas occidentales y después son incapaces de cumplir su palabra con la inversión privada que ganan las concesiones. Eso sí, que paguen las verbenas. No es serio por parte de los ayuntamientos canarios no subir las tarifas del agua. Porque las empresas gestoras del ciclo integral soportan desde 2008 incrementos patéticos y las exigencias municipales no paran de subir. Y las de producción, mejor ni hablar. Gracias a que el REF anda por ahí con el rescate anual procedente de los PGE y se evita, un poco, que las islas puedan combatir a sus cucarachas que salen de sus alcantarillas a tutiplén.

Entre una cosa y otra, en las islas Canarias las tarifas del aguas apenas se actualizan como Dios manda desde 2008. Cuando no viene un partido comunista de esos de Teherán, aparece un pacifista arehucas de CC, PSOE o PP que no quiere protestas en las calles por subir el precio del agua. Después, cuatro metros cuadrados de microalgas y todo el mundo se hace experto en emisarios submarinos. Si tuvieran las tarifas del agua actualizada y sus tasas de saneamiento en orden este problema de salud pública, propio de mercados en vías de desarrollo, no habría problemas de residuos incontrolados en sus 1.500 kilómetros de costa. Al final, los problemas de Canarias son sanitarios: listas de espera y aguas residuales. La pobre inocencia de la gente.

José L. Jiménez