El coche al llegar al pie del Roque Bentayga
El coche al llegar al pie del Roque Bentayga - ABC

Subimos al Roque Bentayga en un coche eléctrico

La autonomía y potencia de estos vehículos permiten hoy alcanzar la cumbre de Gran Canaria sin dificultad

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Está encendido, pero no se nota. No se le mueve un músculo hasta que no se presiona el pedal de la derecha y comienza a moverse. La experiencia de conducir un coche eléctrico es diferente desde el mismo inicio y ABC quiso poner a prueba su resistencia y adaptación a unas carreteras tan poco convencionales como las isleñas.

De manera tal que este cronista se embarcó en el reto de subir al Roque Bentayga, que no es el punto más alto de Gran Canaria, pero sí uno de los iconos de la isla, allá en la cumbre. Y lo hizo conduciendo desde la misma costa de Mogán, para subir hasta los casi 1.400 metros sobre el nivel del mar que marca el pie del Bentayga.

Lo primero: en un coche eléctrico no hay que vigilar el depósito de gasolina —obviamente, no tiene— para saber hasta dónde se puede llegar, sino el indicador de carga de batería, que cuenta la autonomía directamente por kilómetros, una estimación que, veremos, varía en función de qué tipo de travesía se esté llevando adelante.

En el momento de iniciarse el viaje, en la base que tiene en el hotel Cordial Mogán Playa la empresa EspaRent, que cedió gentilmente un Renault Zoe para la prueba, el indicador marcaba un nivel de batería un poco por debajo de su carga máxima, con 140 kilómetros por delante.

El recorrido de subida transcurre por Mogán casco, la presa de las Niñas y Tejeda, para hacer unos pocos kilómetros más hasta el pie del Roque Bentayga. Durante esos 44 kilómetros de ascenso es la sensación es simplemente de deslizamiento, sin el habitual temblor que, en mayor o menor medida, transmite todo motor de explosión.

Y sin el ruido, ya que un eléctrico apenas se hace oír por un sonido agudo, pero leve y constante, como de canto gregoriano, solo apenas audible con las ventanillas bajas. La interrupción del ritmo de subida por un convoy de buggies con turistas nos recuerda cuánto ruido hacen sus motores.

La bajada

Antes de emprender el descenso y tras las fotos de rigor, la batería marcaba unos exiguos 42 kilómetros. Es decir, de esos 140 habíamos perdido unos 100, aunque la distancia fuera de 44, por el esfuerzo adicional que había implicado el desnivel de nuestra ruta.

Sin embargo, jugando ahora con el descenso, cabía especular que el vehículo sacase a relucir una de las que es sus principales ventajas, esto es, la capacidad de recargar su batería tanto con las frenadas como con las cuestas abajo, acción que se visualiza en el indicador con unos anillos que se desplazan de abajo arriba.

De esta manera, y mientras unos preludios de Chopin se podían disfrutar dentro del coche sin necesidad de subir el volumen, el recorrido de vuelta, ahora en dirección a San Fernando a través de Tunte no solo nos hacía sumar kilómetros en las ruedas sino también en la batería.

Al llegar a casi el nivel del mar, la carga había aumentado en más de 50 kilómetros, pese a los 44 recorridos sobre la carretera. Era el momento de probar su potencia en la autovía hasta Mogán, donde el coche, con dos personas de mediano peso, alcanzó sin dificultad los 120 kilómetros de velocidad máxima permitidos, aunque debió cambiar el modo «eco» por el «sport». Prueba superada, con 120 kilómetros recorridos pese a que el indicador ha variado de los 140 iniciales a los 95 con que lo devolvemos a la empresa de rent-a-car.

¿Es sostenible el coche eléctrico en Canarias?

«Para que algo sea sostenible, debe serlo en todas sus dimensiones: social, ambiental y económica», explica Arturo Lang-Lenton, ingeniero industrial y autor de un blog especializado en energía. Las subvenciones a los combustibles en las Islas hacen que resulte más económico repostar en Canarias que en cualquier otro punto del territorio peninsular español, pero esto también afecta a la generación de energía eléctrica, lo que «permite equiparar los niveles de competitividad a los nacionales», explica.

¿Y los tiempos de carga?

«Bastará con llegar a casa por la noche y dejarlo cargando hasta la mañana siguiente. Exactamente igual que lo que ocurre con nuestros móviles, cuya autonomía rara vez supera las 24 horas».

¿Cuál es la conclusión?

Lang-Lenton está convencido de que Canarias se presenta como «el lugar ideal en Europa para desarrollar un parque potente de movilidad eléctrica sostenible, por sus infraestructuras (de calidad y cortas distancias), por la manera en que se abastece de energía eléctrica, y porque el verdadero motor de nuestras islas es el turismo, cuyos protagonistas ya vienen con la mentalidad de transporte sostenible desde sus países de origen»