El teniente coronel Luis Rubio Ripoll
El teniente coronel Luis Rubio Ripoll - ABC
La Legión en Fuerteventura

Rubio Ripoll, el carismático legionario que se ganó el corazón de Fuerteventura

En sus 23 años en la isla, empleó toda su energía moral en favor del desarrollo de la isla y en el respeto a los majoreros más humildes. Falleció cuando el Tercer Tercio entonaba el «Novio de la Muerte» en el patio de armas del cuartel de Puerto de Rosario

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

La presencia de la Legión en Fuerteventura siempre ha tenido en las islas sus tiras y aflojas políticos por los ataques que desertores hacían a la población de la isla para forzar su expulsión del cuerpo. En Fuerteventura registró hasta integrantes de 48 países distintos.

La Legión llegó del continente africano a la isla europea más cercana a Sáhara. Pasaron los años hasta que se generó confianza. Entre ellos, sobresalía el teniente coronel Luis Rubio Ripoll, que se ganó con su carisma y energía el corazón de los isleños más humildes.

La mimetización de la Legión fue tal que, al principio, las maniobras de la Legión en Fuerteventura tenían nombres en clave técnico para terminar con nombres aborígenes como, por ejemplo, 'Ayoze', entre otros. Poco a poco, se fue haciendo un hueco entre los isleños.

Cuando la Legión llegó a Fuerteventura su misión no fue solamente defender a Canarias tras la salida del Sáhara sino formar parte de su ADN. Es decir: ayudar en su desarrollo. Parte de los hoy importantes grupos empresariales de Fuerteventura que generan miles de empleos en Canarias crecieron al hilo de las compras que se encargaban desde la Legión.

La población de Fuerteventura se duplicó en una semana con los legionarios y sus familias procedentes del Sáhara. Hubo disparates, pero el 99% de problemas con la población de la isla eran protagonizados por extranjeros.desertores. Así eran los controles diarios de salida diarios en el Tercio Don Juan de Austria.

Sin embargo, la gente no llegaba a entenderlo. Y ahí estuvo Luis Rubio Ripoll muy ágil, bajo las líneas trazadas por el coronel Tomás Pallas Sierra, para que los legionarios se integrasen en la isla. Buena parte de su energía moral siempre estuvo destinada a que las cosas se hicieran de forma correcta.