Así es la primera isla de España de gestión privada

Con sus hasta 8.000 años de existencia, isla de Lobos pasa a ser gestionada por la compañía valenciana Martínez Cano

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Desde esta semana, en España hay una isla turística de gestión privada y llave en mano. Es Lobos, entre Fuerteventura y Lanzarote, un territorio con playa . Como todo el territorio está protegido, el papel del gestor medioambiental es clave.

La isla también tiene su historia. Hay hasta restos arqueológicos romanos en fase de estudio. Porque los tejidos teñidos de púrpura, gozaron de gran popularidad en todo el mundo antiguo, desde los fenicios hasta los romanos, saldrían de Lobos.

Eran considerados objetos de lujo y signo de distinción social, hasta el punto de que el propio Estado controlaba su monopolio y se organizaban expediciones comerciales y militares en busca de los productos necesarios para su elaboración. Y ese púrpura se sacaría de isla de Lobos.

No es una isla donde se pueda encontrar hoteles o viviendas vacacionales. Es un pequeño paraíso que guardan con esmero los canarios y ajena a masas.

Cuando Jean de Béthencourt conquistó Fuerteventura en 1405 hizo de Lobos su base de abastecimiento. También tuvo tiempo de liquidarse los lobos marinos. De ahí su nombre

La gestión de este producto turístico canario se lo ha adjudicado la filial canaria de la empresa Martínez Cano, de Alzira, que tiene en este territorio un ejemplo de gestión integral y sostenible de un territorio con el que poder exponer internacionalmente cómo se conversa una isla que evita ser un destino turístico por parte de sus «propietarios», el Cabildo de Fuerteventura.

El importe del contrato es pequeño. Pero, a efectos demostrativos, su precio es mayor. Martínez Cano apenas va a ingresar 155.000 euros por el mantenimiento, conservación y atención a turistas del Parque Natural del Islote de Lobos. Martínez Cano es la sociedad que tiene en las islas el negocio del plástico, cartón o residuos de diferente categoría. En marzo lanzaron al mar un par de tortugas bobas desde Cofete, en Fuerteventura, que se encuentran en fase reintroducción en la Macaronesia.

El nombre de la isla viene por los lobos marinos que se están intentado recuperar. En Lobos hay un centro de atención a visitantes, área de descanso, salinas, una red de caminos reales. Eso deberá ser controlado por Martínez Cano.

La isla se nutre de energía solar. Cuando se hace el recorrido desde La Oliva, al norte de Fuerteventura, se puede ver el suelo marino cristalino. Sus últimos habitantes permanentes se fueron en la década de 1960.

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