Maelainin, el notable saharaui engañado en 1887 por la inteligencia francesa a través de Canarias

París coló en el Sáhara a un explorador disfrazado de comerciante musulmán. Camille Douls se metió en el papel de tal manera que logró ser el primer occidental en convivir con saharauis cinco meses siendo cristiano y procedente de Lanzarote

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

En la historia de los movimientos tribales en el Sáhara se encuentra un apellido que se puede considerar el mayor aliado de España en esa zona: Maelainin. Es el patriarca nacido al sur de lo que hoy es Mauritania. Dueño y señor de todo el Sáhara por méritos propios: tener cultura, viajar y crear ciudades para cohesionar la defensa de las poblaciones dispersas. Tenía a rajatabla a franceses y al poder marroquí al sur de Tarfaya.

Maelainin, que habría nacido en una familia con 99 hermanos más, tenía un control total de lo que ocurría desde Tarfaya hasta el río San Luis, en Senegal. Pero Francia superó su rigidez y le colocó a un espía disfrazado de comerciante musulmán. Era un explorador que había sido formado Túnez. Maelainin, que no se caracterizaría nunca por ser una persona cruel, manejaba muy bien el bien los tiempos logró vengarse.

Maelainin era un profundo conocedor del islam. En el 1858 fue a la Meca a través de Tánger y, a su regreso, paró en Marrakech. Se estableció con la tribu Tadjakant, con los que hace vida nómada hasta el punto que acaba una temporada en Tinduf, lo que hoy en Argelia, porque era un punto clave en las ruta de mercaderes.

Fijó su base en Smara, que manda a construir él, en 1898; desde donde controla múltiples actividades e interesándose por las humanidades. Algunas fuentes saharauis apuntan que escribió hasta 300 libros. Antes, en 1879 fue nombrado por Hassan I, mediante decreto real, representante del sultán en toda la zona sur desde el Sus hasta el río Senegal, cargo que mantuvo durante los reinados de Abdelaziz y Mulay Hafid.

En Francia era declarado enemigo público y denominado como el último almorávide de España

En 1905 una delegación de tribus del Adrar y Tagant solicitaron a Maelainin frenar a los franceses, petición a la que accede y que concluye en 1908. En octubre 1910 muere en Tiznit tras intentar cohesionar lo que hoy es el Sáhara occidental.

A juicio de la investigadora Ángela Hernández, Maelainin fue «el último de los grandes personajes del Sáhara nació en el seno de una familia de linaje chorfa, dedicada al estudio». Entre sus obsesiones, acabar con la presencia francesa en la zona y culpar a los marroquíes de tener acuerdos opacos con París. De ahí, quizás, que apoyar a España fuese una opción lógica de cara a disponer de una independencia.

Nervios

A los franceses el Chej Maelainin les generaba un problema y se plantearon acceder a su círculo de confianza. Una opoeración suicida. No tenían fuentes directas en ese suelo y deciden inventarse uno. Así, lanzan desde Canarias la primera ofensiva para reconocer la arena que deben pisar otros exploradores.

Entonces aparece un explorador temerario que se llama Camille Douls, un francés nacido en 1864, que viaja a Marruecos tras aprender árabe y los preceptos amplios del Corán. Con 22 años se marcha al Sáhara a través de Canarias y logra acceder al todopoderoso Chej Maelainin tras convencerle que conoce el Corán.

El reprentante camuflado francés conoce a los moros, sus modales, estados de ánimo y redadas de esclavos, es decir: fuentes de ingresos y dónde bloquearlos por el sur. En aquella época la región estaba cerrada a cal y canto a los extranjeros. El explorador logra escapar haciendo una treta y llevó a París información valiosa para que los franseses entraran en el Sáhara. En París fue recibido como un héroe y esas noticias debieron llegar al Sáhara de alguna forma.

En París publica todo lo que sabe del Sáhara y decide regresar a Marruecos con el objetivo de llegar a Tombuctú, Mali, en 1889. No pudo culminar la aventura porque los moros no atendieron a razones y al pasar por Tafilalet fue asesinado en Akabli, Argelia, por sus guías. España defiendió que el Sáhara le pertenece en la Conferencia de Berlín en 1885.