Reunión de saharauis en 1916
Reunión de saharauis en 1916 - Filmoteca Nacional Francesa

El gran trabajo de las palomas militares en el Sáhara

El teniente coronel Francisco Bens empleó la telegrafía alada para reportar a Canarias la actualidad de la zona. Hizo un fortín cerca de un pozo de agua en Villa Cisneros para controlar el comercio en caravanas. Antes, puso en nómina a los jefes de tribus sahararuis, que se apoyaban en las fuerzas españolas para protegerse de los rifeños y franceses

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

La presencia de España en el Sahara fue un asunto de Estado desde un primer momento, es decir, 1885, cuando en la Conferencia de Berlín España expuso formalmente sus intereses ante el resto de potencias europeas de la época.

A España le interesaba el Sahara por muchas potencialidades y para las potencias europeas ese territorio era importante pero no urgente. Sin embargo, era necesaria y cierta presencia por el control del negocio pesquero desde Canarias.

¿Cómo se comunicaban con el Ejército de Tierra en Canarias? Con palomas militares y también civiles de las islas. Fue una medida que aplicó Francisco Bens, el artillero que estaba al frente de la operación de implantación.

De aquello, llegó a Canarias la cultura de manejar información con palomas. En Canarias hay una gran tradición, al igual que en el resto de España, en la colombofilia. Hasta hace unos años, en Canarias estaban registradas 2.300 licencias federativas y 500.000 palomas mensajeras. Se estaría anillando 160.000 pichones canarios cada año. El 50% de la colombofilia de España se ubica en Canarias. El 25% de las palomas mensajeras estarían hoy registradas en Tenerife y en Gran Canaria el 17%.

A fin de ganarse el respaldo de los saharauis, se optó por emplear fondos públicos. En 1907 el presupuesto para la compra de voluntades en la zona fue de 30 euros, según las memorias económicas que hay en la Biblioteca Nacional. Francisco Bens era el que manejaba el dinero. Sabía que tener en nómina a los saharauis también implicaba acceder a información sobre el mercado intraafricano. Se gastó algo más de 300 euros. Una locura.

Los saharauis, al mismo tiempo, también aceptaban ese detalle porque sabían que, tarde o temprano, aparecerían marroquíes con respaldo francés. Y es que en las tribus se temía la presencia de rifeños en el Sáhara envalentonados y procedentes de Nador, cuna de traidores. Era la época de ataques a España en Melilla como el que desató la furia lógica en nuetro país por la masacre de trabajadores que construían una línea ferroviaria.

El primer fortín en el Sáhara se hizo cerca de un pozo de agua para controlar el comercio de las caravanas

España precisaba información y suministrar noticias procedentes del Sáhara. Porque la presencia militar estaba toda en la parte costera y en el interior era imposible tener datos. Esa información se entregaba, por ejemplo, en unas pequeñas cápsulas y códigos que contenían las palomas, adiestradas en las islas.

En 1912, ocho años después de la primera incursión formal de Bens, llegó a Río de Oro unos técnicos militares para crear un inmueble llamado a ser el primer fortín en el Sáhara. Se ubica cerca de un pozo con el que se perseguía, al mismo tiempo, controlar el acceso al agua a las tribus. Era para evitar traiciones. El peaje: el agua, es decir, el petróleo de las zonas áridas.

Volando

A fin de culminar esta implantación territorial, se autorizó a colocar energía eléctrica en Dakhla y herramientas de comunicación. Para ello, se recurre a la telegrafia alada, es decir, la creación de un sistema de palomas mensajeras con Canarias a la espera de poder disponer de un telégrafo. Que era como arar en el mar. Las palomas cumplían su papel a la perfección.

Con la información que iba y venía a Gran Canaria y Tenerife, Francisco Bens pudo hacer dos incursiones, la primera sin permiso del Gobierno, respectivamente, en 1910 y 1911, en Atar y Boujador, que está a unas cuatro horas en coche actualmente desde Dakhla o Villa Cisneros a ese punto, cercano a El Aaiún. La idea de Bens era colocar en toda la costa empresas de pesca o prisiones.

Y la presión para controlar la costa del Sáhara procedía de Canarias. Porque tenía empresarios transitando por esas aguas sin control de ningún tipo. Para lo bueno, y lo malo. Los españoles apenas podían entrar en el Sáhara unos dos kilómetros.

Los saharauis y canarios andaban todo el día a la greña porque los isleños les tomaban incluso como esclavos. También es cierto que cuando aparecían canarios por esa zona, los moros no tenían piedad a la hora de atacarlos y acabar con su vida. La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria les tildaba de «salvajes».

El capital canario quería el control del negocio pesquero del Sáhara colocando factorías en la costa

El Gobierno no se opuso a que empresas de nuestro país establecieran intereses pesqueros porque el objetivo, realmente, era participar en los negocios que generaban las caravanas procedentes de Senegal y Mali para Europa vía Marruecos, de acuerdo con la información que contiene la cajas sonbre África 340, de la denominada Sección Colonial al Ministro de Estado. Madrid, 13 de mayo de 1912, analizadas por el profesor de historia económica Jesus M. Martinez-Milan.

Bens

Las presiones de las empresas canarias eran de José Mateo y Guedes y Cía para instalar dos factorías pesqueras: Bojador y Cabo Blanco. Ocupar La Güera, ahora en la costa de Mauritania, fue para evitar «los disgustos que puedan proporcionar a los franceses los moros de nuestra zona y pescadores canarios, imposibles de remediar sin nuestra presencia», según los datos que obran en poder de la Biclioteca Nacional y del Servicio de Publicaciones deI Cabildo de Fuerteventura.

Madrid nombró primer ejecutivo en la zona al capitán de infanteria, Francisco Bens, nacido en La Habana de madre sevillana, procedente de Tenerife el 15 de enero de 1904. Su rango era de jefe politico y militar en Río de Oro con unidades de Marina procedentes de las islas Canarias. No era mucho: Unos 30 militares incluyendo sanitarios.

Como controlar el Sáhara era un disparate, dada cantidad de territorio para tan pocos efectivos militares, se optó por una entrada sin traumas. Sueldo para los jefes de las tribus y listos adyacentes.