Cuando Canarias tuvo su propio satélite en el espacio

Intelsat II F-3 fue «bautizado» con el nombre de las islas hace 50 años por el apoyo de España a la NASA con la estación de Agüimes, Gran Canaria

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

El papel de Canarias en el apoyo que España prestaba en los Sesenta a Estados Unidos en su carrera espacial ante la Rusia de aquella época generó que el nombre de las islas llegasen alto. No solamente fue en la llegada del hombre a la Luna en 1969. Desde mucho antes las islas estaban en el centro de la cooperación entre Madrid y Washington.

Antes de llegar a la Luna, se creó una red satélites de comunicaciones para dar cobertura mundial a cadenas de televisión y operadores de telefonía al negocio de acontecimientos internacionales y la propia telefonía.

Uno de los artefactos que la NASA colocó en el espacio fue el Intelsat II F-3, públicamente fue llamado el Satélite Canarias, según una de las memorias oficiales de la NASA de aquella época a la que ha tenido acceso ABC, por dos razones: prestaba servicio en el Atlántico y se controlaba, en buena parte, desde la base de Intelsat en Agüimes, Gran Canaria.

Se trataba de uno de los satélites más importantes promovidos po la NASA en cuanto a su función para dar cobertura de televisión. Un vídeo, que ahora se puede ver por Youtube fácilmente, de la BBC con una canción de «Los Beatles» fue la primera emisión que se hizo y en la que trabajó 10.000 técnicos.

En 1968, México acogía Juegos Olímpicos y Estados Unidos observaba las competiciones deportivas como un argumento más para mostrar su músculo y poder audiovisual a través de su red en órbita geoestacionaria. Y también porque pocos meses después debía dar apoyo a las emisión desde la Luna de la llegada del hombre.

El Comité de Designación de Proyectos de la NASA acordó llamar a toda la red de satélites en fase de desarrollo como «Proyecto Pegaso» y, bajo ese paraguas, colocar una serie de nombres científicos. La gente no entendía tanto código y la agencia de noticias United Press International (UPI) se sacó uno de la manga: Canarias.

Bautizo

Siete años antes, mayo de 1960, Lloyd Jones, miembro del Comité de la NASA para nombrar proyectos espaciales y objetos, había sugerido un grupo de nombres para satélites de aplicaciones. El grupo de sabios optó por «Relay». Pero el problema era el mismo: siglas y números que confundía a la gente en su interés por conocer los proyectos espaciales estadounidenses.

En uno de los documentos de la época, a los que ha tenido acceso ABC, se señala que los satélites iban a ser lamados «Explorer», según Julian W. Scheer, que era administrador auxiliar de Asuntos Públicos de la NASA en un informe confidencial enviado a Raymond L. Bisplinghoff, administrador de Investigación Avanzada y Tecnología en julio de 1964.

Diplomacia

Aunque no lo parezca el nombre de un dispositivo de este tipo era clave para que, a efectos de diplomacia con los aliados de EE.UU. como España, se comprendiese bien entre la población norteramericana qué se hacía con sus impuestos. Y ganar la batalla de la opinión pública internacional.

Sin embargo, en la UPI, que tenía su gran red de medios de comunicación abonados a sus servicios de noticias, aquello era caótico. Y siguió adelante llamando al artefacto «Canarias». Tal era la cobertura de la UPI que los esfuerzos de los técnicos de la NASA quedaron en nada. Los técnicos los llamaban de una forma y ante la opinión pública de otra.

Lanzado en la primavera de 1967, operó en órbita geoestacionaria sobre el Atlántico, pasando la mayor parte de su vida útil en una longitud de 15 grados al oeste.

La nave espacial tenía una masa de 162 kilos y lanzado desde Cabo Cañaveral en 1967. Estuvo funcionando hasta 2014. En 1972 fue modificada su posición pero volvió después al punto original sobre el Atlántico. Precisamente, al estar controlado parcialmente desde Canarias era el motivo de su nombre.