Cinco mitos, leyendas y misterios de Canarias en la antigüedad

Por su ubicación más allá de las lejanas columnas de Hércules, el archipiélago fue una fuente de inspiración que sedujo a narradoresa clásicos. Sus historias siguen siendo motivos para visitar las islas

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Homero, Hesíodo, Píndaro, Heródoto, Platón, Estrabón, Plutarco o Luciano son algunos de los clásicos griegos que escribieron de las islas Canarias. Plutarco, afirmaba: «Hállanse éstas en número de dos, separadas la una de la otra por un brazo de mar muy estrecho, y se les denomina islas Afortunadas. El cambio de las estaciones es insensible, y en todas ellas circula un aire puro y saludable».

El Patronato de Turismo de Gran Canaria ha lanzado una campaña promocional donde se pide a los turistas que generen con su estancia un cuento a través de las redes sociales. Es decir: que cada uno de sus viajeros genere su propia leyenda. Isla de cuento en un territorio que siempre ha sido fuente de textos que hablaban de un territorio lleno de misteriosos por su extraña ubicación geográfica. Fenicios, cartagineses, griegos y romanos que, según las noticias habrían tenido contacto con ellas, por lo menos, desde el Siglo V antes de Cristo.

Adexe Hernández Reyes Historiador. del Departamento de Historia Antigua de la UNED, «Canarias más que una realidad, fue una intuición de los autores clásicos; poco a poco, esa intuición fue tomando forma y pasó de ser algo en el imaginario simbólico de los autores a convertirse en un hecho constatado».

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  1. La Atlántida

    Las leyendas sobre Canarias tienen que ver con la especial naturaleza de las islas, que ha propiciado que sean aptas para generar mitos. Todo en ellas parecen estar bajo los efectos de lo sobrenatural; sus pobladores, su orografía, incluso su vegetación o su fauna. No hay Historia de Canarias que no recoja referencias al mundo antiguo y a su relación con ella.

    Según la mitología griega, la Atlántida era una gran isla habitada por un pueblo rico, sabio, justo y generoso gobernado por el dios del mar Poseidón. Cuando se volvieron codiciosos, Zeus decidió castigarlos con maremotos y erupciones volcánicas en la medida en que la isla fue destruida en solo una noche. Cuenta la leyenda que las ruinas de la Atlántida ahora se encuentran en el fondo del mar, debajo de las islas Canarias, y que el archipiélago está formado por los picos más altos y las montañas de este continente mitológico.

  2. Herpérides

    Canarias se asoció a Campos Elíseos, las Islas de los Bienaventurados, las Islas Afortunadas, Jardín de las Hespérides o la Atlántida. Muchos de ellos muy presentes todavía. Quizás fuese una forma de explicar la incapacidad de llegar al archipiélago porque formaban «un espacio fuera de lo cotidiano, cuyo límite estaba marcado en aquel entonces por las Columnas de Heracles», Adexe apunta Hernández.

    En la mitología griega, Ladón era un enorme dragón con 100 cabezas que custodiaban el Jardín de las Hespérides y las manzanas doradas cedidas por sus árboles. Cada una de sus cabezas hablaba un idioma diferente. La leyenda cuenta que después de la muerte del dragón, su sangre corrió por la tierra y brotaron dragones, un tipo de árbol endémico en las islas Canarias que es uno de los símbolos de Canarias.

    La forma entrelazada de su tronco llevó a los autores clásicos a imaginar las cabezas en forma de serpiente de Ladón retorciéndose alrededor de su cuerpo. La presencia de dragones en Canarias animó a los primeros exploradores a creer que Ladón todavía vivía dentro del Teide, especialmente, en tiempos de gran actividad volcánica cuando se podía ver humo saliendo de su cráter.

  3. San Borondón

    Lo cierto es que las Canarias tienen todos los ingredientes para crear leyendas: islas, el mar, , orogrtafía, montañas. Hasta que se descubrió América, Canarias era el fin de mundo occidental que se conocía. Es decir: el fin de la tierra. Estos argumentos se siguen empleando para el turismo: Islas Afortunadas.

    Una de las leyendas más populares de Canarias habla de una octava isla que emerge y desaparece cerca de El Hierro y se puede ver a través del manto de nubes en Tenerife, La Palma, El Hierro y La Gomera. Los cartógrafos medievales la incluyeron como parte del archipiélago en sus mapas. Y hasta se creía que se había separado del continente americano en el pasado. El origen de esta isla fantasma vino de una expedición marítima dirigida por la figura monástica irlandesa de San Brendan en el año 516. Contó que había llegado a una exuberante isla de arena negra donde el sol nunca se ponía y los árboles producían abundantes frutos. Durante mucho tiempo se creyó que la isla era el Paraíso.

  4. Selva de Doramas

    Para Francisco Escobar Borrego, de la Universidad de Sevilla, «el hecho de que Canarias fuera considerada en la Antigüedad como uno de los extremos del mundo, atendiendo al concepto griego de ser tierra habitada), facilitaba la mitificación del territorio insular. No es de extrañar, por tanto, que al marco geográfico canario se adscriban mitos de abolengo grecolatino como el del Jardín de las Hespérides —que se suele localizar en valles como el de la Orotava en Tenerife—, el de Hércules y los argonautas o el de Atlas, identificado, en ocasiones, con el Teide. También se transmiten y recrean leyendas pertenecientes al imaginario aborigen como la de la Selva de Doramas o la de la princesa Dácil».

  5. Gara y Jonay

    La historia de Gara y Jonay es sin duda uno de los cuentos canarios más románticos. Se cuenta cómo la princesa Gara de Gomera y el hijo de un rey guanche de Tenerife se enamoraron durante una reunión entre los gobernantes de ambas islas. Lamentablemente, un adivino predijo que su amor traería la tragedia en forma de fuego y lava, por lo que sus padres lo prohibieron. Sin embargo, Jonay escapó y nadó hacia La Gomera, donde se refugió con su amada en los bosques más altos de la isla. Se unieron y decidieron acabar con sus vidas para siempre. Hoy, el bosque lleva sus nombres y es conocido como el Parque Nacional de Garajonay.