Científicos nazis midiendo el cráneo de un hombre en una exploración fuera de Alemania
Científicos nazis midiendo el cráneo de un hombre en una exploración fuera de Alemania - ABC

El científico psicópata nazi que hablaba de una «raza aria canaria»

Otto Huth, al que Franco impidió visitar España, decía: «la conquista de Canarias por cristianos españoles es una terribe tragedia y uno de los más espantosos ejemplos de los venenosos efectos del judeocristianismo en el alma europea»

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Heinrich Himmler, el poderoso y comandante militar del Ejército de reemplazos y plenipotenciario general de la administración de todo el criminal Tercer Reichr, ordenó a sus científicos buscar conexiones entre canarios y una supuesta raza aria con el objetivo de justificar la limpieza étnica de los judíos en Europa. Himmler ordenó trabajar en esta línea a la Ahnenerbe, es decir, la Sociedad para la Herencia Ancestral Alemana, secta de los nazis.

Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, hay expediciones nazis en Irán, Islandia, Bolivia y Canarias. En la Península se organiza algo en 1941 por la presencia visigoda. Lo de la Península quizás fue una especie de cuestión de cortesía para no levantar la liebre con el Movimiento, al día con arqeólogos de confianza de Francisco Franco. Pero, en realidad, a Himmler le dijeron que «interesaba» las islas Canarias porque, a su juicio, «los antiguos canarios formaban parte de una raza aria pura, nada contaminada».

Los datos de Himmler procedían de uno de los informes de 1939 hechos por el mando de las sangrientas SS, Otto Huth, integrante de los llamados «Destacamientos de Asalto» en su juventud, que hizo una serie denominada «Colección de fuentes sobre la raza y religión de los antiguos canarios» tras lanzar su idea inicial en 1937, en un artículo científico con el siguiente título: «La civilización de los canarios como clave del origen del Indogermanismo», como se recoge en Germanien, el BOE de las SS. Otto Huth quiso venir a España pero Francisco Franco le negó permiso para investigar en Canarias.

Pirados

Tanta misión internacional implicó una gran cantidad de recursos. Así, de los siete empleados que la unidad científica basada en arqueología que tenía en 1937, en 1939 contaba con una plantilla de 137 científicos más 82 técnicos entre los que hubo escultores, fotógrafos, pintores, cineastas, documentalistas. La fascinación nazi por Canarias no venía solamente por su ubicación en el Atlántico para sus planes expansivos. También era científica para justificarla.

Franz von Löher, en su obra «Los germanos en las Islas Canarias», en 1886, ya señalaba que hubo población germana en las islas -los vándalos- y por ello el imperio alemán tenía derecho a ocupar Canarias y arrebatar el archipiélago a España. Eso también se dice de Agadir, en Marruecos, donde hay un antiguo cementerio europeo de alta influencia alemana. En 1896, por dos autores germanos: Felix von Luschan y Hans Meyer, tabién decían ue en la época prehistórica hubo población indoeuropea, relacionada con la raza aria, en Canarias.

Odio a España

El odio a España por la decisión de Franco de frenar al iluminado científico nazi era tal que, que Otto Huth afirmaba: «la conquista de las islas Canarias por parte de los cristianos españoles constituye una terribe tragedia y uno de los más espantosos ejemplos de los venenosos efectos del judeocristianismo en el alma dela poblacion europea». Un colgado.

Huth quería monopolizar las teorías nazis sobre los canarios y en 1939 se picó con otro científico estudioso de los antiguos canarios, Josef Wölfel, que era austriaco; pero en ese periodo bajo soberanía alemana no le quedaba más remedio que reportar a Berlín de todos sus movimientos.

El 30 de marzo de 1939 Huth instó requisar las 6.000 fichas que había sobre canarios en un Centro de Investigación sobre la Fe Indogermánica elaboradas por Wölfel. Estas fichas eran clave porque afirmaba que, de acuerdo con los estudios hechos en Canarias por 1588, los aborígenes canarios eran rubios.